Unión por un bien común: el arzobispo de Granada pide huir de la polarización tras una tragedia como la de Adamuz

Misa funeral en la Catedral de Granada por las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz / Alba Márquez/ PicWild

La Catedral de Granada se ha llenado en la tarde de este viernes en silencio, con miradas bajas y oraciones compartidas. A las 19.30 horas, cuando han comenzado a sonar las campanas, cientos de fieles han ido ocupando los bancos del templo para participar en la misa convocada “para rezar juntos” por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), una tragedia que ha dejado al menos 45 fallecidos y decenas de heridos. El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, que ha presidido la ceremonia, ha aprovechado la homilía para pedir a la sociedad y sus gobernantes una unión como la que se ha vivido en los peores momentos de esta tragedia. "Esperamos que dure, por el bien común", ha expresado el religioso, que pide huir de tanta "polarización".

La sociedad granadina ha respondido a esta convocatoria, con un ambiente de recogimiento antes del inicio de la eucaristía. Rostros serios, algunos visiblemente emocionados, y un murmullo contenido han acompañado la entrada del arzobispo de Granada, acompañado también por el arzobispo emérito Francisco Javier Martínez. A lo largo de la misa, las oraciones se han centrado en los fallecidos, en los heridos que permanecen hospitalizados y en sus familias, golpeadas de manera repentina por una noticia que ha conmocionado a todo el país.

Durante la homilía, Gil Tamayo ha vuelto a apelar al consuelo y a la esperanza en medio del dolor. Monseñor ha recordado a quienes han perdido la vida y ha pedido fortaleza para sus allegados, además de tener palabras de agradecimiento para los equipos de emergencia y los profesionales que han trabajado desde el pasado domingo en la atención a las víctimas del siniestro.

Misa funeral en la Catedral de Granada por las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz / Alba Márquez/ PicWild

La Catedral, que ha registrado una notable afluencia de público, ha reunido a ciudadanos anónimos, miembros de hermandades y representantes institucionales como la alcaldesa de la ciudad, Marifrán Carazo, la consejera de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda, Rocío Díaz, o el rector de la Universidad, Pedro Mercado, que han querido mostrar su acompañamiento en un acto marcado por la sobriedad y la emoción.

Con esta celebración, la Archidiócesis de Granada se ha sumado a las muestras de condolencia expresadas en los últimos días por los obispos del sur de España, que han manifestado públicamente su dolor por la tragedia y su cercanía a las víctimas, en una jornada en la que Granada se ha convertido de nuevo en espacio de encuentro y consuelo.

El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, ha presidido la ceremonia. / Alba Márquez/ PicWild

Con este acto, la Catedral ha seguido el mismo procedimiento que con la muerte del Papa Francisco el pasado año, cuando se convocó a todos los creyentes a dar el último adiós al Santo Padre, una convocatoria que tuvo una respuesta masiva por parte de los granadinos, que llegaron incluso a hacer cola a las puertas de la Catedral.

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