Granada, bajo el azote de Kristin: la borrasca causa unas 180 incidencias en un solo día
Carreteras cortadas, desalojos preventivos y el cierre de Sierra Nevada marcan un miércoles de emergencia en la provincia
El temporal se ceba con Playa Granada
La borrasca Kristin ha convertido este miércoles en una jornada de tensión continuada en buena parte de la provincia de Granada, marcada por el ascenso de los ríos, múltiples cortes de carreteras, desprendimientos, caída de árboles, desalojos preventivos y el cierre prolongado de Sierra Nevada. A lo largo del día se han contabilizado 180 incidencias gestionadas por los servicios de emergencia, en un episodio que ha obligado a mantener la vigilancia activa desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche. En total, el tren de borrascas ha dejado 273 incidencias en toda la provincia sumando los datos del martes y el miércoles.
Ríos en vigilancia
El día comenzó con la mirada puesta en los cauces. A primera hora solo había un aviso activo por crecida en la provincia, pero en cuestión de minutos el mapa se llenó de puntos de vigilancia. El río Frailes, denominado oficialmente Velillos, fue el primero en disparar las alarmas. En la estación de aforo de Tózar pasó rápidamente del nivel amarillo al naranja, entrando en una situación hidrológicamente peligrosa. Su calado alcanzó los 2,06 metros de lámina, a apenas medio metro de activar el nivel rojo, tras haber subido cerca de metro y medio desde las ocho de la mañana.
Aguas abajo, en Pinos Puente, el Frailes llegó a activar durante la tarde el nivel rojo, el máximo contemplado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ante el riesgo de desbordamientos significativos y una situación catalogada como "muy peligrosa". No obstante, a las 18:40 horas los datos hidrológicos permitieron rebajar el aviso de nuevo a nivel naranja, aunque las autoridades mantuvieron la vigilancia ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
Este comportamiento del Frailes tuvo un efecto directo sobre el Genil, su río receptor. En Loja, este río alcanzó el nivel naranja durante la tarde, con una crecida que superó los tres metros de calado y un caudal de más de 111 metros cúbicos por segundo. Aunque el ascenso se estabilizó durante varias horas, el Ayuntamiento activó la fase de preemergencia y mantuvo una vigilancia reforzada. El alcalde, Joaquín Ordóñez, trasladó un mensaje de tranquilidad al asegurar que el casco urbano no estaba en riesgo de desbordamiento, aunque sí se señalaba como punto más delicado la zona de Huétor Tájar, donde el nivel se encontraba muy próximo al umbral rojo. Las previsiones apuntaban, además, a que el Genil podría alcanzar el nivel rojo a lo largo de la tarde si se mantenía la tendencia de crecida.
Aguas arriba, en el puente de Tocón, el Genil también alcanzó el nivel amarillo, con una altura cercana a los cuatro metros, lo que confirmaba que la crecida no era un fenómeno aislado. En la capital, el Darro creció de forma sostenida durante toda la mañana en el Bajo Albaicín, sin alcanzar niveles de riesgo, pero lo suficiente como para mantener activados los protocolos de vigilancia, especialmente en los puntos históricamente sensibles.
Zonas impracticables y daños estructurales
La atención no se limitó a los grandes ríos. Varios arroyos mostraron comportamientos preocupantes. En Íllora, el arroyo de la Cañada volvió a desbordarse, dejando la zona impracticable, en el mismo paso donde hace apenas un mes un joven motorista perdió la vida durante otro episodio de lluvias intensas. La Policía Local alertó además de que el arroyo de Escóznar, en el camino a Láchar, se encontraba a punto de desbordarse, con presencia de agentes y maquinaria pesada desplegados de forma preventiva.
En la comarca de Loja, el arroyo Milanos se desbordó en los accesos a la pedanía de La Fábrica, complicando la movilidad y obligando a actuaciones de urgencia. También se intervinieron viviendas afectadas en Santa Bárbara y se procedió a la retirada de árboles caídos en zonas como Dehesa de los Montes. En el colegio de Ventorros de Balerma, la caída de árboles, el desplazamiento de chapas del tejado y el desprendimiento de cableado eléctrico obligaron a cerrar el centro por motivos de seguridad.
El temporal también ha provocado daños en viviendas. En Huéscar, dos personas tuvieron que ser desalojadas de forma preventiva tras el derrumbe parcial de una casa cueva ocurrido por la tarde, sin que se hayan registrado heridos, según informó el servicio de emergencias 112 a Granada Hoy.
El viento golpea la capital y en el interior
Mientras los cauces marcaban el pulso del día, el viento se dejaba sentir con fuerza en la capital y en numerosos municipios del interior. Hasta 143 km/h se registraron en la estación de Fuente Sordilla de Lanjarón. En Granada capital las rachas de viento alcanzaron los 60 km/h. Por este motivo, un árbol de gran tamaño cayó frente al colegio de los Salesianos, en el Zaidín, causando importantes daños materiales en un vehículo aparcado. Otro ejemplar se partió en la parte trasera de la Facultad de Ciencias, junto a una parada del Metro que no está abierta al público. Ante esta situación, el Ayuntamiento decidió cerrar todos los parques públicos de la ciudad como medida preventiva mientras se mantuvieran activos los avisos meteorológicos.
En otros puntos de la provincia, como Jerez del Marquesado, el viento derribó un pino de grandes dimensiones sin causar daños personales, aunque sí provocó la caída parcial de un muro en un parque infantil, lo que obligó a acordonar la zona.
Zafarraya fue otro de los puntos donde las autoridades locales emitieron un aviso urgente. El Ayuntamiento y la Policía Local alertaron a la población por las intensas lluvias y el aumento del caudal del arroyo de La Madre, prohibiendo el paso por varios puntos y pidiendo extremar las precauciones, especialmente en desplazamientos por caminos rurales y carreteras secundarias.
Carreteras cortadas y tráfico condicionado
El temporal tuvo también un fuerte impacto sobre la red viaria, uno de los principales frentes de la jornada. La Dirección General de Tráfico contabilizó cinco vías afectadas por inundaciones y tres por nieve, manteniendo activado durante horas el aviso de circulación con precaución en toda la A-92 a su paso por la provincia, así como en la A-44 y en la antigua N-323, debido a las rachas de viento.
En el interior, la crecida del río Cubillas inundó durante parte de la jornada el kilómetro 7 de la carretera provincial GR-3401, entre Valderrubio y Fuente Vaqueros, obligando a cortar el tráfico, que se restableció poco después al bajar el nivel del agua. En Iznalloz, un desprendimiento en una ladera junto a la carretera A-4000 obligó a cortar esta vía, dejando al municipio con un único acceso operativo, la A-308. La Policía Local informó además del corte de la carretera que conecta Iznalloz con Deifontes por la caída de un árbol, recomendando evitar la zona y utilizar rutas alternativas hasta nuevo aviso.
En Deifontes, además, se produjo un desprendimiento de rocas en la A-4000, cerca del cementerio, y el vado del Nacimiento permaneció cortado por la crecida del río Cubillas, aunque el alcalde señaló que el puente no corría riesgo gracias a los trabajos previos de limpieza del cauce.
Tercer día de cierre en la sierra
En Sierra Nevada, la borrasca volvió a imponerse por tercer día consecutivo. Las rachas de viento, que superaron los 140 kilómetros por hora en Borreguiles y alcanzaron los 180 en zonas como el Veleta, obligaron a Cetursa a mantener cerrada la estación de esquí. Permanecen cortadas la A-395 desde el cruce del CAR hasta la Hoya de la Mora y la A-4025 desde El Dornajo por nieve, mientras que la carretera de Hazallanas desde Güéjar Sierra mantiene la circulación restringida a autobuses y camiones, con uso obligatorio de cadenas o neumáticos de invierno hasta el kilómetro 4.
Además, el acceso hacia Güéjar Sierra continúa restringido por un desprendimiento de rocas en la carretera de Maitena, y la caída de un árbol en la A-3200, a la altura del mirador del embalse de Canales, limita el paso en el carril de subida hacia la población.
La jornada ha transcurrido entre avisos encadenados, intervenciones constantes y una vigilancia que no se ha relajado en ningún momento. Kristin no ha dejado solo daños materiales, sino una provincia pendiente de los cauces, del cielo y de unas infraestructuras que han tenido que soportar, durante horas, la presión simultánea de lluvia, viento y nieve.
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