Por qué hay una granada en el Corazón Tudor, la fascinante joya encontrada por casualidad y que ya es propiedad del Museo Británico
El colgante y la cadena pudieron crearse para celebrar el compromiso entre la hija de Catalina, hija de los Reyes Católicos y que pasó parte de su infancia en Santa Fe, y el heredero francés
Catalina of Motril, sirvienta de la hija de los Reyes Católicos y testigo de la noche más íntima de su ama
Una granada como símbolo en una joya que debía ser signo de amor eterno. El corazón Tudor, la pieza de oro decorada con este fruto como emblema de Catalina, hija de los Reyes Católicos, ya forma parte de la impresionante colección del Museo Británico, que reunió el dinero suficiente para hacerse con el colgante gracias a donaciones particulares tras reunir los cuatro millones de euros necesarios para sumarlo a su colección permanente.
El corazón Tudor fue encontrada por un buscador de metales en Warwickshire en 2019, según explica una breve nota de prensa de la Embajada española en Londres a cuenta de la visita que realizó el embajador, José Pascual Marco, para conocer la joya. Porque el colgante y su cadena tienen una intensa relación con España y también con Granada.
En la parte delantera la pieza está decorada con una rosa, emblema de los Tudor, rosa y blanca. Esta flor está entrelazada con una granada abierta. La misma que figura como símbolo de la ciudad. Debajo de los dos elementos vegetales la palabra tousjors, siempre en francés.
Era una joya destinada a sellar una historia de amor. Una investigación del propio Museo Británico señala que pudo ser un encargo para celebrar el compromiso entre la hija de Catalina, hija de los Reyes Católicos, y Enrique VIII. El afortunado novio, el heredero francés. Ella tenía dos años y él ocho meses cuando se pactó su unión.
Catalina de Aragón fue la primera esposa de Enrique VIII. Se casó con él tras la muerte de su primer marido y hermano de Enrique, Arturo, príncipe de Gales, que falleció poco después de la boda. Catalina llegó a Inglaterra tras una infancia nada usual. En 1492, a los seis años, estuvo en la toma de Granada. Vivió en Santa Fe y la ciudad de Granada con sus padres durante aquellos meses claves para la historia granadina. Historiadores coinciden en afirmar que gran parte de la infancia de Catalina trascurrió en la Alhambra y que de Granada salió con 15 años para casarse en Londres. Es el caso de David Starkey, autor de Las seis esposas: las reinas de Enrique VIII.
La estancia de Catalina en Granada se prolongó hasta que tuvo que viajar a Inglaterra en 1501. Ese periodo y lo vivido en la ciudad bien pudo influir en la pequeña infanta, que eligió como emblema personal precisamente la fruta del granado, que además es símbolo de fertilidad. Esa figura, la granada abierta, sería el sello con el que la joven Catalina llegó a Inglaterra como parte del plan de sus padres de tejer una red de alianzas matrimoniales en media Europa. Hasta Londres fue también su sirvienta Catalina de Motril, que fue clave en el posterior proceso de divorcio abierto por Enrique VII.
El Museo Británico subrayó tras hacerse con la joya que el colgante es también un testimonio excepcional del papel de Catalina como consorte y socia política del monarca, que llegó a ejercer como regente durante las ausencias de Enrique VIII, antes de que su matrimonio fuera anulado en 1533 por no haberle dado un heredero varón, informa Efe.
Más de 45.000 contribuciones, junto con fondos públicos y donaciones, han permitido que la pieza sea ahora patrimonio del Museo, donde se expone en la sala 2. La idea es mostrarlo en una gira nacional, que incluirá el municipio en el que se encontró.
El director del Museo Británico, Nicholas Cullinan, dijo que la encantadora joya demuestra "el poder de la historia para encender la imaginación. "Este hermoso superviviente nos habla de una parte de la historia inglesa que pocos conocían, pero que ahora todos podemos compartir", afirmó en declaraciones recogidas por Efe.
Temas relacionados
No hay comentarios