Un intruso 'escanea' la fosa de Lorca y pone en entredicho la privacidad de la exhumación

Memoria histórica Polémica en torno a las garantías del proceso abierto por Justicia

Un técnico podría haber infringido la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía al acceder con un georradar al perímetro acotado por los expertos contratados por Justicia, apenas tres horas después de que éstos abandonaran el Parque Lorca de Alfacar

Los expertos de la UGR podrían recurrir al Colegio de Geólogos.
Elena Llompart / Granada

08 de octubre 2009 - 01:00

El proceso iniciado en julio por Justicia para abrir la fosa de Alfacar en la que supuestamente yacen los restos de Lorca junto a los del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Joaquín Arcollas y Francisco Galadí sigue envuelto en la polémica. En esta ocasión porque han quedado en entredicho las garantías de privacidad de los trabajos previos, llevados a cabo por un equipo de cinco expertos del Instituto Andaluz de Geofísica para localizar la fosa en el interior del parque García Lorca.

El pasado 25 de septiembre, sólo tres horas después de que los geólogos contratados por Justicia (bajo un compromiso de confidencialidad absoluta) abandonaran el parque, un intruso accedió por la noche al perímetro acotado con vallas. Y lo hizo con un georradar.

No tuvo ningún problema para aprovechar las mediciones efectuadas sobre el terreno a base de estacas por los expertos, que han desarrollado mediciones desde el lunes 21 de octubre hasta la semana pasada. Precintada y delimitada por vallas metálicas, el área de 300 metros acotada fue vulnerada sin que existiera ningún tipo de seguridad ni vigilancia en la zona, ya que aún no se ha firmado el convenio para definir los trabajos siguiendo el protocolo previsto (se suscribirá el próximo día 14) ni se ha contratado a los equipos técnicos y de seguridad que llevarán a cabo la exhumación cumpliendo las exigidas condiciones de seguridad y privacidad.

Según publicó ayer el diario Abc, la investigación se llevó a cabo sobre las 21:00 horas, por el técnico en localización de fosas Luis Avial, director de la empresa Cóndor Georradar, que analizó concretamente una superficie de unos 8 por 18 metros próximos al monolito en el que Ian Gibson ubicó el enterramiento del poeta y hacia el interior del parque público, hasta un ciprés.

El caso es que ninguno de los expertos consultados ayer por este periódico conocen la trayectoria de Avial. Tampoco tienen constancia de que haya realizado algún trabajo académico en el ámbito de la antropología. Además, las mismas fuentes se preguntan "cómo es posible que en unas horas se pueda efectuar un estudio de este tipo cuando los expertos del Instituto Andaluz de Geofísica no obtendrán los resultados de la investigación hasta dentro de una semana". Por ello, se baraja la posibilidad de que los datos aportados por el técnico carezcan de rigor técnico e, incluso, podría ser un fraude.

En este punto, el equipo del Instituto Andaluz de Geofísica, dirigido por José Antonio Peña, que está aún desarrollando su investigación en el laboratorio, tendría la opción de pedir amparo en el Colegio de Geólogos, ya que su investigación habría sido vulnerada y las fotografías de los técnicos de la UGR se han publicado ilustrando el trabajo desarrollado por la empresa Cóndor Georradar.

Más allá de la perspectiva científica de la actuación, con la ley del Patrimonio Histórico de Andalucía en la mano, la acción del técnico sería constitutiva de una infracción grave, ya que el artículo 60 del texto legal estipula que el uso de detectores y otros instrumentos que permitan localizar restos arqueológicos "deberá ser autorizado por la Consejería competente en materia de patrimonio histórico". Esta vulneración, especificada como infracción "grave", sería sancionada con una multa "de 100.000 euros a 250.000 euros".

Avial aseguró ayer a este periódico que su método "no ha sido intrusivo" porque "no existe protección patrimonial" sobre este parque. Más aún, sostuvo que "la culpa es de la Junta de Andalucía por no haber declarado ya este espacio un yacimiento arqueológico". "No hay ninguna protección jurídica, se trata de un parque público que está abierto. Además, cuando yo entré había unos chavales haciendo un botellón allí. Al principio dudé en trabajar con el georradar porque pensé que se asustarían con las luces", afirmó.

Luis Avial defendió su actuación porque, según dijo, no está de acuerdo "con el silencio impuesto por la Junta en torno a la apertura de la fosa de Lorca". Así, en su opinión, "la excepcionalidad que se le está dando a este proceso es injusto respecto a los que se llevan a cabo con otras fosas". "Sólo he tratado de hacer un trabajo divulgativo porque esta fosa debería tener el mismo tratamiento que las otras. ¿Por qué es el Santo Grial de la Memoria Histórica", espetó. Avial, del mismo modo, señaló que "los aspectos culturales, políticos y mediáticos deberían estar al margen del proceso".

Por último, valoró que "Lorca era, además de un mito, una persona más", por lo que "es exactamente igual a los banderilleros y el maestro" que están supuestamente enterrados con él. Y es que, bajo su punto de vista, "parece una broma que hablen de sacar a unos y a otros no".

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