Juan Ramón Ferreira, la elegancia de la política
Juan Ramón Ferreira ha muerto este 31 de diciembre de 2025 generando una gran consternación entre compañeros y conocidos. Poco antes de las doce de la noche, cuando en las casas se preparaban las uvas para despedir el año, empezaban a llegar mensajes con la noticia de su muerte repentina mientras pasaba la Nochevieja en familia. Un sock que primero era incredulidad y después asimilación de una noticia que no tocaba. Ferreira deja un legado de compromiso, trabajo, vocación de servicio público y sobre todo de clase política. La elegancia de hacer política fue su seña de identidad. En los plenos, en las comisiones, en cada rueda de prensa o acto, su talante, su buen talante, eran lo principal y lo que todos le reconocen ya, de distinto signo político y los de su propio partido, que coinciden en destacar lo bien que se trabajaba con él, lo fácil que lo ponía.
Ferreira era un hombre tranquilo. Alto, con porte, su presencia parecía hacer más lento el paso del tiempo. Su voz acompasada, su expresión cadenciosa, a veces lenta, le hacían distar mucho del ruido político, de la crispación. Porque no era su forma. Siempre lo aclaraba. Pero decía las cosas sin remilgo y desmontaba argumentos fácilmente aunque en su tono, del que nunca se movió aunque la oposición o el debate político apretara. Él reconocía lo que había, para bueno o para malo, para el interés o para también sacar las costuras de un sistema que como él decía, se movía más lento de lo que le gustaría.
Defendía con pasión todo lo relacionado con la Cultura, con la que disfrutaba, y más en Granada. En estos dos años y medio de mandato ha llevado el área más lucida, la más bonita, la de Cultura y Turismo, dos pilares de la ciudad. Y lo ha hecho de forma conjunta porque siempre repetía las palabras consenso y apoyo. Porque la cultura lleva a eso, a hablar el mismo idioma, a la unidad, al entendimiento y a saber utilizar el lenguaje y las palabras. Y él lo hacía. Siempre tendía la mano a la oposición, les arrimaba a los proyectos y pedía su ayuda y participación.
Además aprovechaba cada momento para elogiar la programación cultural, sobre todo de música, que seguía especialmente. Los conciertos que le maravillaban los resaltaba. Y también tuvo momentos de explendor como la celebración de los Goya en febrero, la Bienal de Flamenco en septiembre o la recién presentada candidatura a Capital Europea de la Cultura 2031, con la que estaba ilusionado. Pero también con el resto de proyectos culturales, como el del Carmen del Negro o la negociación con la colección Ajsaris para darle ubicación en el Palacio de los Córdova. También el Festival de Música y Danza era una de sus debilidades, aunque apoyaba todos los festivales. En Turismo abrió hace pocas semanas la nueva oficina de Puerta Real y se cabreaba, pero sin parecerlo demasiado, cuando tenía que explicar el retraso en las obras de la de Plaza del Carmen.
El talante, la elegancia, el respeto, el saber estar, el diálogo, la tolerancia y la generosidad son ya parte de su legado político y personal en Granada, la ciudad por la que trabajó, de la que se apasionó por su cultura y que le gustaba andar y recorrer. Descanse en paz.
Temas relacionados
No hay comentarios