Celebración entre los productores del chopo tras la renuncia a la megaplanta solar de la Vega

La infraestructura habría supuesto, según denuncian, la destrucción de más de 30 hectáreas de choperas por la línea de evacuación eléctrica

Fin a la construcción de la gran planta fotovoltaica de la Vega de Granada: la empresa no continuará con su desarrollo

Choperas en los márgenes del Genil
Choperas en los márgenes del Genil / Jorge R. Puche

La Agrupación de Productores Marjal Chopo, que reúne a cien selvicultores de la provincia de Granada con más de 1.400 hectáreas de terreno, se ha felicitado por la renuncia de la empresa promotora de una planta fotovoltaica en la Vega de Granada. “Desde Marjal celebramos con gran satisfacción la retirada del proyecto, una decisión que supone un alivio para los productores de chopo de la Vega de Granada”, ha asegurado la presidenta de la agrupación, Victoria Carreras.

Según ha explicado, la infraestructura a construir suponía "una amenaza directa tanto al cultivo", como al trabajo realizado en los últimos años. "La profesionalización que se está llevando a cabo en el sector, junto con la evolución del uso de la madera industrializada, se ve hoy reforzada con esta noticia”, ha agregado Carreras, en alusión al impulso experimentado por el cultivo del chopo de la mano del proyecto europeo LIFE Wood for Future-Madera para el Futuro, con la creación de Marjal y el nacimiento de la primera industria andaluza de madera tecnificada para la construcción sostenible.

Para los productores afectados, la movilización colectiva es fundamental, protegiendo "el paisaje, la economía local y el futuro de un cultivo que es parte esencial de la identidad viva de la Vega". Su labor ha consistido en mostrar oposición a través de alegaciones para recordar "que el paisaje de la Vega es único, irrepetible y difícilmente recuperable una vez deteriorado o destruido", según ha difundido la organización a través de una nota de prensa.

En su defensa, alegaron que los grandes parques de producción de energía fotovoltaica benefician a las compañías energéticas, mientras que los cultivos de la Vega tienen un interés social pegado al territorio, pues "crean empleos verdes locales a nivel rural, abastecen de productos hortofrutícolas y de madera local, restauran las riberas de los ecosistemas fluviales usando como base plantas autóctonas, y los servicios, materiales y maquinaria que necesitan forman parte de la economía circular”.

El proyecto, ya cancelado, suponía la construcción de un tendido eléctrico de alta tensión a lo largo de más de 14 kilómetros en los términos municipales de Santa Fe, Pinos Puente y Atarfe, con un tramo subterráneo y otro, de unos cuatro kilómetros, sustentado por pilares de 25 metros de altura y con una zona de servidumbre de 80 metros de ancho. Esta línea aérea, que ya contaba con la declaración de utilidad pública, habría supuesto la expropiación de unas 33 hectáreas de choperas.

Además del perjuicio directo para los productores, el proyecto se constituía como un peligro para el anillo verde del Área Metropolitana, al eliminar el sumidero de carbono que representan las alamedas. Se trataba de una amenaza para el paisaje, el patrimonio cultural, el valor turístico y la identidad histórica de la Vega. Las choperas tienen un impacto positivo en la salud de la población por su aportación a la mejora de la calidad del aire y el agua del acuífero y por su capacidad de prevenir avenidas y eliminar los contaminantes en los suelos donde se cultivan frutas y hortalizas.

La Agrupación de Productores Marjal Chopo, fundada en mayo de 2022, tiene como objetivo "realizar una gestión común de las choperas para obtener madera de calidad, sostenibilidad y certificada" a partir de la colaboración entre sus miembros. De los 73 socios fundadores de la agrupación, casi el 60 % son pequeños propietarios y juntos, reúnen más de una cuarta parte del total de superficie dedicada a este cultivo en Andalucía.

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