Primer aniversario del cierre del Botellódromo

La 'ley seca' reduce casi un 60% las multas por beber alcohol en la calle

  • Las sanciones caen de las 1.664 de 2016 a las 390 en lo que va de 2017

  • También bajan los expedientes por miccionar en la vía pública y por ruidos

En 2015 se suprimió por primera vez la celebración de la Fiesta de la Primavera. En 2015 se suprimió por primera vez la celebración de la Fiesta de la Primavera.

En 2015 se suprimió por primera vez la celebración de la Fiesta de la Primavera. / g. h.

Hace un año por estas fechas el Ayuntamiento de Granada se preguntaba cómo cerrar el botellódromo en una ciudad universitaria repleta de jóvenes con ganas de fiesta. El PSOE apenas llevaba tres meses gobernando. El cierre estaba previsto para el uno de septiembre de ese año aunque, con el decreto de Alcaldía que prohibía beber alcohol entre semana, el botellódromo perdió su razón de ser el 28 de agosto cuando varios grupos de jóvenes se concentraron para beber por última vez. Para echarse las últimas copas en esta infraestructura deteriorada cuando se cumplían diez años de su apertura. Tras esta última fiesta que pasó bastante desapercibida por razones de calendario -numerosos granadinos estaban de vacaciones y muchos estudiantes en sus ciudades de origen- el recinto fue vallado con una alambrada metálica que todavía hoy permanece a la espera de que el equipo de gobierno decida qué va a hacer con este polémico espacio hoy abandonado.

El principal temor por aquel entonces de los granadinos fue: ¿Se llenará Granada de microbotellones?. Casi un año después, los datos de la Ordenanza de la Convivencia aportados por el jefe de de la Policía Local, José Antonio Moreno reflejan lo contrario. Las multas por beber en la calle han caído un casi un 60%. Hay menos personas bebiendo alcohol aunque todavía se vigilan los focos donde tradicionalmente se produce. Espacios donde reiteradamente los jóvenes se concentran para beber como el entorno del Centro Comercial Neptuno o urbanizaciones abiertas como Parque del Genil o la Glorieta de Arabial han reducido la afluencia de jóvenes. No obstante, todavía hay focos conflictivos en el barrio del Albaicín que se vigilan de cerca. "El año pasado hubo una unanimidad para acabar con el botellódromo. Eso supuso echar un pulso a este tipo de comportamientos lo que necesitó un importante esfuerzo en materia policial que, gracias a la concienciación de los jóvenes que también han buscado otras formas de diversión, ha permitido normalizar la situación", detalla Moreno.

Pese a los datos, todavía quedan focos de botellón en barrios como el Albaicín

En lo que va de año desde enero hasta agosto, los efectivos locales han puesto 390 sanciones frente a las 1.664 de todo el año pasado. La caída de momento es del 76%, y se extrapolan los datos al año completo, suponiento que se mantenga el ritmo de sanciones de los primeros siete meses de 2017, las multas por beber en la calle se habrán recudico casi un 60% respecto a 2016, año en el que se recrudeció la vigilancia con motivo de la decisión de cerrar el botellódromo. Ésta fue motivada por el acuerdo de gobernabilidad firmado entre el Partido Popular y Ciudadanos tras las elecciones de 2015. C's exigió entonces el cierre de este recinto que ya contaba con el rechazo del resto de grupos municipales y que finalmente se produjo el 1 de septiembre de 2016. Para ello se creó antes una comisión especial que tuvo como objetivo diseñar una Granada para los jóvenes más acorde y atractiva que los sacara de esta práctica.

Estas reuniones solo lograron el consenso para cerrar el recinto gracias a la presión ejercida por la plataforma por el cierre del botellodromo. Sin embargo, no se consiguió arrancar un plan joven capaz alternativas de ocio. Ya con la entrada del PSOE, se llevaron a cabo distintas actividades en la capital durante los primeros fines de semana sin botellón que incluían actuaciones, actividades deportivas o juegos. Sin embargo, esta oferta que el equipo de Gobierno siempre llamó complementaria y no alternativa no tuvo un gran impacto se redujo en la medida que se ofertaron otros planes. Por ejemplo, dentro de Granada Ciudad del Rock la capital ha acogido conciertos cada fin de semana, y también se han celebrado festivales de gran éxito como el Bull Festival. Además, de forma paralela el área de Juventud ha ofertado numerosas actividades a través de programas como Enrédate.

Otro de los temores que se intensificó antes del cierre del botellódromo era que los jóvenes trasladaran la fiesta a los pisos de estudiantes con las consiguientes molestias para los vecinos.Según los datos aportados por la Policía Local, las sanciones por ruidos en el interior de las viviendas (ya sea por hacer botellón u otros motivos) se han reducido pasando de las 473 de 2016 a las 254 entre enero y agosto de 2017. Muy relacionado también con el consumo de alcohol son las multas por miccionar en la vía pública. Se han reducido considerablemente. En 2016 se pusieron 473 sanciones por esta causa, algo que estuvo motivado probablemente por el aumento de la vigilancia policial en el botellódromo y en las calles aledañas de cara al inminente cierre. En lo que va de 2017 solo se han puesto 36.

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