El nuevo turismo 'cerca' a la oferta tradicional: los hoteles pierden 1.486 plazas en 4 años
Los apartamentos cuentan ya con 7.600 plazas regladas en la provincia, aunque todavía hay mucha oferta 'bajo cuerda'
Los hoteles continúan en repliegue
La oferta de alojamiento turístico de la provincia ha experimentado un crecimiento sin precedentes. La incorporación de las viviendas con fines turísticos ha marcado un punto de inflexión para la oferta reglada, que ha incorporado miles de plazas que antes de la entrada en vigor del decreto de la Junta de Andalucía permanecían en limbo legal. Estaban, qué duda cabe, pero no computaban oficialmente a la hora de medir el la oferta del sector. Al cierre de 2016, Granada contaba oficialmente con 2.539 establecimientos de alojamiento y 61.514 plazas. Estas cifras hacen palidecer las del año anterior, cuando la oferta se situaba en 787 establecimientos y 51.123 plazas. Obviamente, el 'truco' está en la incorporación de dos nuevas categorías a la estadística, la de viviendas con fines turísticos y las viviendas turísticas de alojamiento rural (que responden a un decreto diferente de los apartamentos, que data de 2011). En conjunto, estas dos nuevas categorías han conseguido triplicar el número de establecimientos e inflar un 20,3% la oferta global de la provincia.
Obviamente, esta nueva oferta ya existía con anterioridad, pero hasta ahora no tenía la obligación de inscribirse como tal en el Registro de Turismo de Andalucía. Al cierre del año y gracias a la nueva regulación, Granada ya había conseguido que afloraran 917 viviendas con fines turísticos y 5.078 plazas. Además, gracias al decreto de modificación del Registro de Turismo de Andalucía, que hace obligatoria su inscripción, también se han sumado 824 casas turísticas de alojamiento rural, que han incorporado a la oferta otras 5.471 plazas. En conjunto, según apunta el último informe sobre la oferta de la Consejería de Turismo, estas nuevas tipologías de alojamientos sumaban al cierre del año pasado 1.741 alojamientos y 10.549 plazas en toda la provincia.
Claro que en lo que va de año esos registros han ido creciendo. Los últimos datos oficiales de la Junta de Andalucía, de hecho, son una buena muestra de que las viviendas turísticas no son una moda, sino que han llegado para quedarse. Al cierre del mes de junio, Granada contaba ya con 1.408 viviendas con fines turísticos inscritas en el Registro, lo que supone la incorporación de 7.653 plazas. Si se suma este dato a la oferta tradicional, la evolución del parque de alojamiento es todavía mayor: el número de plazas habría crecido alrededor de un 25,4% respecto al año 2015.
La información actualizada de la Junta de Andalucía indica que la regularización de las viviendas turísticas ha dado lugar a una nueva oferta reglada que se reparte por toda la provincia, aunque tiene más incidencia en la capital y Almuñécar. Entre los dos municipios copan el 83,5% de los apartamentos turísticos regularizados. En el caso de la capital, desde la entrada en vigor del decreto de viviendas con fines turísticos en mayo de 2016, se han incorporado al registro 816 pisos con un total de 4.069 plazas. En Almuñécar, por su parte, ya hay censados 406 apartamentos y 2.323 plazas de alojamiento turístico.
Aunque a mayor distancia, también son significativos los datos de viviendas regladas del otro gran municipio turístico de la Costa: Salobreña. Según el Registro de la Junta, hasta la fecha se han dado de alta 136 viviendas con fines turísticos, que suman 970 plazas. En Motril también se supera ya el centenar de apartamentos reglados, ya que se han dado de alta 19 viviendas que incorporan 105 plazas a la oferta oficial del municipio. En el resto de la provincia la presencia de este tipo de alojamientos es mucho menor, ya que se trata de una oferta que se concentra en las zonas con mayor concentración de viajeros. Sí que hay un dato significativo en Monachil, donde el tirón de Sierra Nevada ha propiciado que afloren 8 viviendas turísticas y 58 plazas, aunque se trata de una cifra que nada tiene que ver con las de la capital o Almuñécar. También hay presencia de esta nueva tipología de alojamiento reglado en otros municipios de la Costa como Gualchos, Polopos o Vélez de Benaudalla, además de en las localidades de Armilla, Huétor Vega, Montefrío o Baza, aunque es algo más anecdótico.
El crecimiento de las viviendas de uso turístico contrasta con la evolución que han experimentado en el último año las plazas de los alojamientos tradicionales. No hay grandes diferencias, pero resulta bastante significativo el hecho de que la oferta tradicional registre ahora 158 plazas menos que al cierre de 2016. Según los datos oficiales del Registro de Turismo de Andalucía, si se restan las cifras de las viviendas de uso turístico y de las viviendas turística de alojamiento rural, Granada habría cerrado el año con 50.965 plazas de alojamiento, un 0,3% menos que en 2015, cuando alcanzaba las 51.123.
Aunque en el último ejercicio han crecido las plazas de albergues (371), de casa rurales tradicionales (1.451), de hostales (2.505) y de apartamentos turísticos (5.989), se ha registrado una importante caída de las plazas de camping y de las plazas hoteleras. Mientras que en 2015 Granada contaba con 8.738 plazas en 26 camping, al cierre del año pasado esta cifra se había reducido a 8.588 por el cierre de un establecimiento granadino.
Pero quizá el dato más significativo es el de los hoteles. En el último año la provincia ha asistido a la pérdida de 347 plazas hoteleras y el cierre de dos establecimientos hoteleros, pasando de las 27.714 plazas con las que se cerró 2015 a las 28.367 del pasado 2016. Este descenso no viene solo, sino que abunda en un comportamiento que se viene registrando desde el año 2013. La planta hotelera de la provincia se ha replegado casi un 5% desde el año 2012, en el que se alcanzó el récord de plazas: 29.853. Desde entonces, la crisis y la presión de las nuevas formas de turismo han derivado en el cierre de 1.486 plazas hoteleras, la mayoría de establecimientos de cuatro y tres estrellas.
En los últimos cuatro años, Granada sí ha ganado algunas plazas de hoteles de cinco estrellas (5, para ser exactos, alcanzando las 1.084 y los 7 establecimientos), pero ha perdido 474 plazas de hoteles de cuatro estrellas (ahora hay 55, con 14.052 plazas) y otras 914 de hotel de tres estrellas (91, con 7.478 plazas). También se han reducido la plazas de dos estrellas (hay 99 menos, lo que significa que el total no supera las 3.391) y las de una estrella, por el cierre de dos establecimientos.
El caso es que los 'actores' que tienen que repartirse ahora la tarta turística son mucho más numerosos, y ni siquiera las cifras récord de llegadas y de pernoctaciones son suficientes para cubrir una oferta que está claramente sobredimensionada. Además, pese al esfuerzo regulador de la Junta de Andalucía, sigue existiendo una bolsa de viviendas turísticas que sigue operando bajo cuerda y que no tiene intención de incorporarse a la oferta reglada. Según el último informe elaborado por Exceltur, las plazas en viviendas de la capital que se ofertan a través de las plataformas P2P (peer-to-peer) superan ya las 12.196, una cifra que poco tiene que ver con las 4.069 inscritas en el registro. De hecho, el informe Urbantur de la asociación para la excelencia turística indica que la oferta en viviendas -reglada o ilegal- está ya peligrosamente cerca del número de plazas hoteleras de la capital, que cifra en 15.067.
El presidente de la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y Turismo de Granada, Trinitario Betoret, explica que la presión de las viviendas turísticas está lastrando la recuperación económica y del empleo del sector. "Es una situación preocupante. Estamos viviendo una coyuntura favorable del turismo, la gente está volviendo a disfrutar del ocio; pero esa situación, que podría permitir consolidar las plantillas y recuperar una mínima rentabilidad, se está ralentizando" por la nueva oferta turística en vivienda, que puede incluso llevar a algunas empresas "a tirar la toalla".
Betoret explica que el tirón de las viviendas turísticas que se comercializan a través de plataformas digitales tiene mucho que ver con el hecho de que las previsiones oficiales apunten a una caída de las visitas de turistas nacionales para este verano, o que los datos oficiales del INE lleven varios meses registrando caídas interanuales del mercado doméstico. "A nuestro juicio esa bajada no se produce, lo que pasa es que no se contabilizan porque las viviendas ilegales están acogiendo cada vez más turismo nacional y familiar", apunta el presidente de los empresarios del sector, que asegura que es "una pena" que los viajeros opten por un tipo de establecimiento "que no genera empleo, que no contribuye al pago de impuestos" y que supone una "amenaza" real para los alojamientos tradicionales.
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