Diez años de la ETS de Arquitectura de la Universidad de Granada, de los estudiantes okupas a un arquitecto que se tuvo que "jorobar"

El prestigioso arquitecto Víctor López Cotelo ofrece en la ETS de Arquitectura de la UGR una lección magistral en la que desgrana el largo proceso de rehabilitación de la Escuela, que cumple su décimo aniversario en el corazón del Realejo

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Espacio de la ETS de Arquitectura de la UGR. / Archivo

La Universidad de Granada vivió un 2015 lleno de novedades. Aquel año, en el mes de junio, se inauguraron las facultades de Medicina y Ciencias de la Salud. Poco antes, un 26 de mayo a las once de la mañana, el rector Francisco González Lodeiro, que estaba ya de salida tras ocho años de mandato y cedía el mando a Pilar Aranda, presidía el acto de apertura de la más que ansiada Escuela Técnica Superior (ETS) de Arquitectura. Atrás quedaban 17 años de problemas y, por delante, un proyecto que ahora cumple diez años de vida.

Para celebrar la efeméride la Escuela acogió la tarde del miércoles una lección magistral impartida por Víctor López Cotelo, el arquitecto que diseñó la remodelación del antiguo Hospital Militar que daría a luz a la nueva Escuela y, de paso, revitalizaría el Realejo, un barrio que ya entonces mostraba señales de degradación que en estos años ha ganado una pátina de singularidad.

López Cotelo fue presentado por la directora de la Escuela, Roser Martínez Ramos, que reconoció su emoción por tener en el Aula Magna al arquitecto madrileño. "Mi primera llamada como directora fue a ti", afirmó. La Escuela suma ahora diez años como sede universitaria, pero la historia comenzó mucho antes, recordó Martínez Ramos. Fue el 8 de junio de 1998 cuando se falló el concurso para rehabilitar el espacio militar. La propuesta elegida fue Granada, del arquitecto madrileño, con la que obtuvo el Premio de Arquitectura Española en 2015.

El reputado arquitecto también recordó ese día. Entre risas y veras rememoró que ese día estaba precisamente en Granada con un grupo de estudiantes. Se dijo "esto lo vas a ganar... y te vas a jorobar". López Cotelo era ya entonces perfectamente consciente del reto de la rehabilitación de ese inmueble para darle un uso formativo y de investigación. "Vamos a estar veinte años", contó a los estudiantes que abarrotaron el Aula Magna. La premonición que se hizo a sí mismo apenas falló. Hubo que esperar 17 años para que se cortara la cinta inaugural.

López Cotelo, en la lección magistral impartida este miércoles en la ETSA de la UGR. / A. A.

Había que adaptar el Hospital Militar a un nuevo uso, escuela de Arquitectura, y al Plan Bolonia, que echó a rodar en aquellos años. "Se hizo un estudio muy completo", alabó López Cotelo, que recordó que "lo mejor que se podía hacer" era mantener el edificio y "dejar la Alhambra donde está". La cercanía del monumento nazarí fue uno de los elementos que tuvo que tenerse en cuenta en el proyecto, que tenía además la misión de revitalizar el entorno. "Había que estimular el barrio y aprovechar todo lo que fuera aprovechable" de la construcción que ya existía y que formaba parte ya del Realejo y de la mirada de sus vecinos.

Clases y obras

Tras ganar el concurso llegó la primera "mala noticia. El rector nos dijo que había que hacer la obra con los alumnos dentro". En aquellos años el estudiantado de Arquitectura de la UGR ocupaba un espacio junto al IES Virgen de las Nieves -hoy inmueble donde se cursa Restauración- y se sucedían las quejas por la falta de espacio. Ante la petición del Rectorado de combinar docencia y trabajos el arquitecto se plantó: "Que entren como okupas y dejamos el edificio como está".

600 millones de pesetas

Lo complejo de la situación -también económica, con apenas 600 millones de pesetas de presupuesto- hizo que López Cotelo renunciara al encargo. El empuje de Daniel Zarza y Francisco Javier Gallego Roca, citados por el arquitecto, permitieron dar salida al proyecto gracias a apuestas como el 1% Cultural. Se consiguió dinero. "Hubo que cambiar el proyecto porque estaba en pesetas y había que pasarlo a euros", recordó el premiado con el Nacional de Arquitectura 2024.

Lo ajustado de los fondos hizo que el Ministerio contratara la oferta más baja entre las presentadas por las empresas interesadas en el proyecto. "La empresa se arruinó". Retomó los trabajos otra, más grande. Cumplieron con el cometido "de miedo", alabó el arquitecto. Aquel cúmulo de problemas finalizó en 2015 con la deseada inauguración. "Fueron 17 años. Tenía razón cuando dije que nos iba a dar problemas", resumió López Cotelo.

En su conferencia también apuntó las premisas que sustentaron su proyecto: Cambiar lo mínimo, que fuera reconocible y respeto a la Alhambra. "La idea era potenciar lo que había, Y con esa idea fueron saliendo las cosas", subrayó el arquitecto, que reconoció que había espacios que sí se prestaban para su uso docente, pero otros no. "Se hizo la arquitectura que salió, con sumisión a la historia y valentía" a la hora de tomar decisiones.

El dos veces premio Nacional de Arquitectura también mostró otros trabajos, el centro de salud de Móstoles, la Filmoteca Española y la intervención en una antigua curtiduría que, tras muchas idas y venidas, es un centro de FP en Santiago de Compostela. En la lección magistral estuvo presente la vicerrectora de Extensión Universitaria, Patrimonio y Relaciones Institucionales, Marga Sánchez Romero.

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