Crónica del Granada CF-Cádiz

El amargo sabor de lo que pudo ser (2-1)

  • Un Granada desprovisto de presión realiza el mejor partido de los últimos tres meses para derrotar a un Cádiz infame que se deja en Los Cármenes el billete para jugar la fase de ascenso a Primera División

Darwin Machis, en el momento del golpeo del que supuso el gol del 1-0. Darwin Machis, en el momento del golpeo del que supuso el gol del 1-0.

Darwin Machis, en el momento del golpeo del que supuso el gol del 1-0. / REPORTAJE GRÁFICO: ÁLEX CÁMARA

¿qué hubiera sido de este Granada CF de haber jugado, aunque hubiera sido, dos partidos más como el que jugó ayer, en los últimos tres meses? Todos lo sabemos: estaría preparando el primer asalto a la fase de ascenso a Primera División el próximo miércoles. Se confirma que uno de los factores clave para el fracaso de este equipo ha sido el componente psicológico. Fue ayer, con el equipo liberado de presión y ataduras clasificatorias, cuando se soltó y volvió a jugar como hizo en los mejores momentos de la etapa Oltra. Y con paciencia, orden, algo más de seguridad defensiva, y sobre todo mucho fútbol, desarboló a un Cádiz que defendía su plaza en la zona de play off (llevaba 32 jornadas seguidas metido en él), pero que pareció siendo un equipo desahuciado de la lucha por la permanencia. Una derrota que le deja fuera de la dase de ascenso y que brinda una última alegría a una afición que, además de callada por la de Cádiz, no tuvo ganas ni de protestar.

El partido en sí tuvo mucho de Granada y poco de Cádiz, al que también mató el infortunio de las lesiones. Al cuarto de hora se rompió Jona Mejía, casi otros quince minutos después no podía seguir David Barral. Dos ex granadinistas fuera que alejaban la posibilidad de una nueva 'revancha del ex'. Solo quedaba en el campo Álvaro García, que hizo todo lo posible por afear la despedida de la temporada a su anterior club. Dos piezas importantes para Álvaro Cervera que no fueron excusa para el repaso que les dio un Granada dominador, con un planteamiento de superior categoría. Espinosa y Raúl Baena guiaron al equipo como hacía demasiado tiempo que no se veía, y a través de ahí, asegurando la posesión, el Cádiz empezó a verlas venir. Fue su estilo y también su tumba.

El Cádiz esperó el fallo en las conducciones del Granada, sin embargo, la falta de necesidad destensó a los rojiblancos, que la movieron, y la movieron, hasta que encontraron los huecos necesarios, muchos de ellos generados por un Adrián Ramos de nuevo generoso en el esfuerzo y que se fue de la temporada sin marcar un gol más, a pesar de que tuvo tres buenas opciones, una en un mano a mano que salvó Servando en la primera parte, y otra en un cabezazo en la segunda.

Factor importante fue Darwin Machis en el que pudo ser su último partido como granadinista, salvo que la dirección deportiva vuelva a convencer a Gino Pozzo para que lo cedan un año más. El venezolano volvió a ser el hombre incisivo de banda, picante y encarador, que se cargó a Rober Correa con dos amarillas provocadas por él. Con reinvindicación señalando el escudo y el campo, Machis celebró el 1-0, gol justísimo y de bella ejecución, una de las suyas, haciendo una diagonal y tirando para que Cifuentes no la oliera por primera vez. El portero ya estaba siendo el mejor de un Cádiz que solo tiró dos veces en la primera parte con final en las gradas de Los Cármenes.

El segundo de Darwin llegó inevitablemente con el equipo madurando la pelota, más todavía si cabe estando en superioridad numérica, cosa que no se hizo otras veces esta campaña. En el flanco descubierto de Correa, Álex Martínez y él combinaron para que el tucupitense la cruzara y deshiciera un 1-1 injusto, y que además no le valía al Cádiz para jugar el play off.

Fue lo justo porque el tanto de Carrillo llegó de forma inesperada al comenzar la segunda parte. Un accidente que sólo levantó a la numerosa hinchada amarilla, pero no a sus jugadores, que por mucho brío que pusieran, tan solo se dedicaron a perseguir las sombras con balón que era el Granada. Impetuoso Álex Fernández se desgañitó con tiros altos, pero el Cádiz no creó peligro como tal. Un repaso que calmó las aguas de aquel que quisiera chillarle ayer al palco. Se acabó la temporada con un dulce y la certeza de que este equipo estaba para muchísimo más.

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