Los Cármenes comienza a disfrutar del Granada CF

Un aficionado del Granada CF levanta su bandera en el duelo ante el Valladolid. / Antonio L. Juárez / PicWild

El Granada CF le dio una gran alegría a su afición en el Día de San Valentín. Una goleada que disfrutaron los más de diez mil espectadores que acudieron a Los Cármenes y que permite respirar algo en la tabla. Alejarse de la zona peligrosa debe ser el primer paso para no pasar apuros en la segunda vuelta. Es evidente que el equipo de Pacheta va a más. Su mal inicio de temporada parece olvidado, aunque el 5-1 no debe ocultar los problemas en ataque.

La segunda parte del curso no se parece en nada al arranque. Y los datos están ahí. En las cinco primeras jornadas sumó un punto, encajó cuatro derrotas, anotó cuatro goles y recibió doce. Sin embargo, en los cinco partidos que se llevan de la segunda vuelta ha sumado diez puntos gracias a sus tres victorias, un empate y una derrota, marcando ocho tantos y encajando tres. Una evolución evidente basada en un mayor fondo de armario, con jugadores más asentados en la categoría que ha dado paso a un bloque difícil de ganar, porque casi siempre compite.

Los homenajes

Durante la semana falleció un extrabajador del club cuando la entidad pasaba por sus peores momentos y peleaba por sobrevivir en Tercera División. Era Diego García, un aficionado integrante de la Peña Los Cármenes que ayudó, siempre que pudo, al equipo de su corazón. Antes del partido, Sergio Ruiz acudió a los asientos que tenía en Los Cármenes y entregó a sus seres queridos un ramo de flores. En redes sociales se dio publicidad a ese gesto, pero los que acudieron a la instalación del Zaidín echaron en falta, como mínimo, un minuto de silencio. Diego lo merecía. Pero los detalles en el Granada CF con su historia y las personas que ayudaron en su momento a que no desapareciera brillan por su ausencia. Y no es la primera vez que sucede. Tampoco se guardó un minuto de silencio por Manolo Linares, otro utillero que se desvivía por los colores rojiblancos. Quizá por ello se entiende que, pese a ir ganando claramente, la afición cantó el “directiva dimisión”. Una cosa no quita la otra y la afición granadinista demostró una vez más una madurez que la hace grande.

Izan

La mejor noticia del choque ante los vallisoletanos, al margen de la victoria, fue la aportación de Izan González. Cuando salió su nombre en el mercado invernal, la ilusión que generó fue cero. Venía de Primera RFEF, sin experiencia en el fútbol profesional y de un equipo como el Cornellá. Pero el fútbol, en ocasiones, es indescifrable y Pacheta apostó por él para suplir a Sergio Ruiz. Su partido fue muy bueno. Marcó un gol, estrelló un balón en el larguero, dio 48 pases y solo falló tres, ganó seis duelos de ocho pese a no destacar en el apartado físico y recuperó cuatro balones. La afición coreó su nombre durante el partido y al término del mismo. Pero de ahí a convertirlo en la nueva estrella va un mundo. Encumbrar a un futbolista por un solo partido como titular en Segunda División no es la mejor manera de ayudar a su crecimiento. Ejemplos como él los ha habido y muchos en el Granada CF a lo largo de los últimos años.

Los cambios

Chocó mucho que Pacheta, con el partido sentenciado en la segunda mitad, no le diera más minutos a los recientes fichajes. Gestionar un vestuario no es fácil y prefirió contar con la ‘vieja’ guardia como Pau Casadesús, Manu Trigueros o Rodelas, a apostar por futbolistas llegados en el mercado invernal como Álvaro Lemos o Diocou, necesitados de minutos para que su adaptación sea más rápida. Sí jugó Diaby, pero cuando el choque ya bajó muchos enteros y el Granada CF dejó pasar los minutos sin hacer excesivo daño y al rival no le daba para generar ocasiones.

El banquillo

En lo que sí ha ganado el equipo rojiblanco es en mayores recursos. Atrás se quedaron las convocatorias repletas de canteranos, entre los que llegaron a debutar Mario Jiménez, Dominique, Samu Cortés o Flores. Además, ha sido citados varios más como Fall, Gael Joel, Isachenko o Carlos Guirao. Todos ellos, integrantes del Recreativo, ya han ‘desaparecido’ tras los fichajes de invierno. Y es que se quedaron sin jugar, entre otros, un futbolista como Pablo Sáenz, que en cualquier otro equipo sería titular. Pacheta ya tiene recursos para poder elegir, algo que en septiembre era imposible.

La única pega

No obstante, la fiesta no fue completa. Faltó dejar la portería a cero. Y es que el peligro que generó el Valladolid fue escaso exceptuando los cinco primeros minutos del partido y alguna fase con uno menos. De ahí que encajar Zidane un tanto con el rival con un jugador menos dolió. Fue el único lunar de una noche en la que la afición del Granada CF disfrutó de su equipo.

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