Nápoles-Granada CF | Crónica y resultado El Granada CF, el orgullo de toda una ciudad

  • El conjunto de Diego Martínez elimina al Nápoles y se sobrepone a infinidad de adversidades para acceder a los octavos de final de la Europa League

  • El tanto de Montoro resulta decisivo pese a caer por 2-1 en el Estadio Diego Armando Maradona

Ángel Montoro se señala el escudo del Granada CF tras anotar el tanto rojiblanco.

Ángel Montoro se señala el escudo del Granada CF tras anotar el tanto rojiblanco. / UEFA

Miles de granadinistas se frotaron los ojos, bien sea de lágrimas o de incredulidad, cuando el colegiado alemán Daniel Siebert decretó el final del encuentro del Granada CF ante el Nápoles (2-1). Sí, el conjunto de Diego Martínez estará en el bombo del sorteo de octavos de final de la Europa League tras eliminar al cuadro italiano, que se impuso por 2-1 pero que fue incapaz de superar el corazón y la entrega de unos jugadores exhaustos. Un grupo de futbolistas que se dejaron todo en el Estadio Diego Armando Maradona para cumplir el sueño de todo seguidor rojiblanco. Una plantilla que se merece todo lo bueno que le pase y que tuvo que sobreponerse a infinidad de adversidades para seguir escribiendo un capítulo más del libro de la mejor temporada de su historia.

Se era consciente en la expedición nazarí que se iba a sufrir en tierras italianas. Lo que se no esperaba es que se hiciera desde antes de comenzar el choque, y mucho menos, que se dieran tantas incidencias a lo largo de los noventa minutos. Para empezar, el técnico gallego no pudo contar con Darwin Machís, que se lesionó en el calentamiento. Pero por si fuera poco, en la primera llegada de los napolitanos, Zielinski puso por delante a los locales a los tres minutos de partido. Era obvio que los de Gennaro Gattuso saldrían a morder pero un tanto tan pronto lo lógico es que hubiera dejado muy tocados a los rojiblancos.

Reacción a lo grande

Habría sido lo normal, pero a pesar de que en el arranque y con ventaja en el marcador, los celestes pusieron cerco al área de Rui Silva, duró poco. En concreto, lo que tardó la dupla formada por Gonalons y Montoro en tomar las riendas del choque. Ambos tiraron de experiencia, asumieron la responsabilidad e impusieron el ritmo que más convenía. Sea en corto o en largo, el Granada CF se fue, poco a poco, sintiéndose más cómodo. Reaccionaron con personalidad, como lo hacen los equipos grandes, y sometieron por momentos a su rival, quizá sorprendido por el arrojo por momentos que mostró pese a su escaso curriculum en competiciones europeas.

Ambos entrenadores sabían que un tanto granadinista cambiaría por completo el guión de la eliminatoria. Y éste llegó de la forma, posiblemente, menos esperada. Kenedy, que se dejó el alma en cada envite, tocó a la derecha para Foulquier que centró al punto de penalti para la llegada de Montoro, quien de manera sorprendente y como si de un killer se tratara, alojó el cuero de cabeza lejos de Meret, que tan sólo pudo comprobar cómo se alojaba en su portería. El valenciano se besó el escudo, emocionando a más de un aficionado granadino, que a buen seguro que celebró el gol como nunca pero, eso sí, en su casa.

Punto de inflexión

Era el minuto 27 y el palo para los del Sur de Italia fue inesperado. Sobre todo porque obligaba a marcar tres tantos para acceder a octavos. Para pasar necesitaban cuatros goles que en los dos últimos años y medio tan sólo lo han conseguido Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid y Villarreal. La tensión se palpó en el césped y en apenas cinco minutos, el colegiado alemán sacó nada menos que seis amarillas. Tocaba hacer el partido que, a buen seguro, Diego Martínez había soñado. Pero lo que no contaba el míster gallego era la cantidad de desdichas que sufrirían sus jugadores antes del descanso.

La plantilla rojiblanca celebró su clasificación para la Europa League en el césped. La plantilla rojiblanca celebró su clasificación para la Europa League en el césped.

La plantilla rojiblanca celebró su clasificación para la Europa League en el césped. / UEFA

Primero cayó lesionado Gonalons, que estaba dando una lección magistral en la medular, entrando por él Víctor Díaz. Pero las desgracias no se quedaron ahí pues en un sprint, Carlos Neva, el futbolista español con más minutos en sus piernas, se rompió. Sus lágrimas reflejaron la impotencia de no poder ayudar a sus compañeros. Desde el banquillo se optó por no usar la segunda ventana de cambios y esperar al receso, lo que provocó que se jugara unos minutos con unos menos en los que, afortunadamente, no sucedió nada reseñable.

Los rojiblancos estarán este viernes en el sorteo de octavos de final de la Europa League

Con la novedad de Nehuén por el lateral gaditano y con un cambio de sistema con tres centrales, arrancó un segundo acto en el que el claro dominador fue el Nápoles. Para colmo de males, a los diez minutos de la reanudación, Germán cayó lesionado, entrando Yangel Herrera por él pese a no estar en sus mejores condiciones. Tocaba sufrir y mucho. Y así fue, sobre todo con la entrada de Mertens al terreno de juego. Los de Gattuso pusieron cerco al arco rojiblanco. Pero ahí surgió la figura estelar de Rui Silva, que realizó varias intervenciones de mucho mérito que mantuvieron a su equipo en el partido.

Sufrimiento

Fabián Ruiz acortó distancias en un clamoroso error defensivo visitante a la hora de partido. Con poca salida, Kenedy agotado y los centrocampistas corriendo detrás del balón, las ocasiones napolitanas se sucedieron. Mertens, Fabián, Zielinski e Insigne lo intentaron de todas las formas posibles. Pero, pese a tener enfrente a un equipo italiano, el oficio lo ofrecieron los rojiblancos. Pararon el duelo cuando pudieron para desesperación de Gattuso, que no era como futbolista el claro de ejemplo de la deportividad. El karma, Gennaro. La ansiedad comenzó a pasar factura pero el último movimiento del banquillo nazarí terminó con ‘matar’ la eliminatoria.

En la segunda mitad se sufrió pero los de Diego Martínez están hechos de una pasta especial

Entraron Vallejo y Soldado, y fue el veterano delantero el que sacó petróleo cada vez que el cuero le llegó a sus botas. Kenedy, de córner, intentó en dos ocasiones el gol olímpico, pero fue el paradón en el 91’ de Rui Silva el que terminó con las ilusiones de los italianos. El portugués repelió, a base de reflejos, un gran remate de Ghoulam en la última acción ofensiva local. De hecho, se terminó jugando en campo contrario demostrando que, a día de hoy, pocos equipos pueden ganar en casta a los de Diego Martínez.

Bajas

El sueño continúa y, pese a las lesiones y las bajas de jugadores en la siguiente ronda al estar sancionados, el Granada CF estará en el sorteo una vez más. Tan sólo cabe decir chapeau. Son el orgullo de toda una ciudad.

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