Resultado partido Granada-Valencia de la Copa del Rey Éxtasis rojiblanco en Los Cármenes

  • Dos tantos de Soldado, el último de penalti en el descuento, meten al Granada CF en semifinales de la Copa del Rey 51 años después

  • La afición rojiblanca disfrutó como nunca gracias al buen juego de su equipo

Soldado celebra el primer tanto de los rojiblancos a los tres minutos.

Soldado celebra el primer tanto de los rojiblancos a los tres minutos. / Álex Cámara

Nadie podía imaginar que un equipo recién ascendido como el Granada CF, esté disfrutado esta temporada de un sueño tan bonito como el que se vivió con el pase a las semifinales de la Copa del Rey tras derrotar al Valencia (2-1) con un tanto de penalti en el descuento. Como si de un libro o una película romántica con final feliz se tratara, lo que se vivió en Los Cármenes será recordado muchos años. Los de Diego Martínez siguen escribiendo con letras de oro capítulos en la historia del octogenario club, y lo hacen en cada encuentro gracias a la simbiosis con sus seguidores. Cuando González González decretó el final del choque, el Nuevo Estadio de Los Cármenes estalló de alegría. No era para menos.

El doblete de Roberto Soldado metió a los rojiblancos en la ronda previa a la gran final. Pase lo que pase ya, se logró un merecido premio que llegó gracias al trabajo de un grupo de jugadores que siempre dan un paso más.

La injusticia del fútbol se vivió en el primer acto del choque. Los rojiblancos cuajaron unos 35 minutos de ensueño repletos de intensidad, verticalidad, presión, velocidad y ocasiones de gol. Media hora primorosa que no quedó reflejada en el marcador por pura mala suerte. Porque los de Diego Martínez hicieron méritos más que suficientes como para haber dejado la eliminatoria sentenciada.

Enorme

No se le puede achacar nada a un equipo que saltó al terreno de juego como una moto, con las ideas clarísimas para alegría de sus aficionados que no cejaron de aplaudir a sus ídolos. Nada más arrancar el choque, la dupla Carlos Fernández-Soldado pudo adelantar al Granada CF, pero el sevillano no tomó la decisión correcta en el área. Pero 120 segundos después, el éxtasis invadió Los Cármenes. Una recuperación en la medular rojiblanca provocó que el cuero le llegara a Soldado, que avanzó y al llegar al borde del área envió un misil a la escuadra de Jaume, desatando la euforia en la grada.

El ritmo fue frenético sobre todo en el primer tiempo, aunque tras el descanso bajó en lo que se refiere a las ocasiones de gol

No podía empezar mejor el choque. Pero lejos de echarse atrás y defender el resultado, los locales cuajaron, probablemente, la mejor primera mitad en años. La intensidad y el alto ritmo que impusieron al duelo sorprendió a los de Albert Celades, que eran incapaces de defender las acometidas granadinas aunque, eso sí, cuando llegaban a línea de tres cuartos se notaba la calidad de sus hombres más importantes. Rodrigo pudo empatar en el 8’ y Vadillo ampliar la renta a continuación.

El VAR

Antes del cuarto de hora, el propio Rodrigo hizo el empate pero el VAR rectificó la decisión de González González por fuera de juego. Un alivio que no hizo más que animar a los locales, que a partir de ese momento comenzaron a acumular ocasiones de gol. La primera llegó con un disparo al palo de Foulquier que aprovechó una gran jugada en el área de Antonio Puertas. El propio lateral galo realizó una de esas carreras para el recuerdo de los aficionados, que quedó en nada pues se recorrió casi 70 metros en velocidad pero llegó agotado a la zona de definición.

Los jugadores rojiblancos celebran un triunfo más que merecido. Los jugadores rojiblancos celebran un triunfo más que merecido.

Los jugadores rojiblancos celebran un triunfo más que merecido. / Álex Cámara

No acabó ahí el carrusel de ocasiones rojiblancas pues de nuevo Foulquier, Puertas y un segundo palo de Yangel Herrera, pudo dejar encarrilada la eliminatoria. No se acertó y poco a poco los che fueron llegando con peligro, sobre todo con disparos de media distancia de Carlos Soler y Dani Parejo. El ida y vuelta en el que se convirtió el encuentro no beneficiaba a los locales, cuya intensidad fue bajando por momentos como era previsible. No era normal esa frescura física y más tras el tute de partidos del mes de enero.

Injusto

Pero en el fútbol no siempre gana el mejor. Y buena prueba de ello fue el tanto del empate que llegó a cinco minutos del descanso. Un mal despeje de Neva no lo desaprovechó Coquelin, que le puso el cuero a Rodrigo para que el internacional por España silenciara Los Cármenes.

El técnico gallego cambió el sistema en el descanso, dando entrada a Víctor Díaz en la zaga para jugar con tres centrales y dos carrileros

Consciente que el mismo nivel físico era muy difícil mantenerlo tras el receso, Diego Martínez optó por cambiar el sistema tras el paso por vestuarios dando entrada a Víctor Díaz para jugar con tres centrales y dejando en la caseta a Vadillo. Los rojiblancos se pertrecharon atrás, buscando un contragolpe ante un Valencia que salió más decidido a dominar y jugar en campo contrario. Las ocasiones no fueron las mismas en el segunda mitad.

El oficio

Sin embargo, en ese escenario el Granada CF, como ya ha demostrado en infinidad de ocasiones, se encuentra comodísimo. Muchos vienen de Segunda División, incluso alguno de Segunda B, pero tienen un oficio que pocas veces se ha visto por estos lares. Se tuvieron menos llegadas pero cada vez que pisaba el área contraria, el peligro rondaba la portería de Jaume.

Yangel Herrera, que cuajó un gran encuentro, cae junto a Jaume Costa. Yangel Herrera, que cuajó un gran encuentro, cae junto a Jaume Costa.

Yangel Herrera, que cuajó un gran encuentro, cae junto a Jaume Costa. / Carlos Gil

Soldado se fajó constantemente con su par; Antonio Puertas realizó un desgaste físico descomunal al igual que Foulquier, pero era Yangel Herrera el encargado de tapar todos los agujeros en la medular. Y si tenía que aparecer Aarón, lo hacía con una doble parada a la hora de partido para terminar con el debate de si debía jugar Rui Silva o no. Los minutos pasaban y el Granada CF no renunciaba al ataque. Tocaba refrescar el ataque y Diego Martínez puso sobre el verde a Machís, el único recurso ofensivo que tenía en el banquillo para dotar de más verticalidad y velocidad.

La fiesta

De hecho, en la última media hora, el Valencia apenas gozó de ocasiones de gol exceptuando un disparo desde la frontal de Guedes (88’). Machís gozó de dos claras oportunidades pero fue con el tiempo cumplido cuando la fiesta se instauró en las gradas. Un saque de esquina botado por Machís fue rechazado con el brazo por Jaume Costa. El VAR avisó a González González, que acudió al monitor de la banda para cerciorarse de la infracción. El trencilla decretó la pena máxima que Soldado, en su gran noche como rojiblanco, no desaprovechó para meter al Granada CF, 51 años después, en las semifinales de la Copa del Rey.

Un hito

El hito debe ser recordado pero también este equipo como uno de los mejores de la historia granadinista. Ya no sólo por todo lo que está logrando, sino por la sintonía que tiene con la grada como quedó demostrado al término del choque, cantando los aficionados el himno del 80 aniversario de manera esporádica y a capela con los jugadores en el centro del terreno de juego. Un noche inolvidable que tardará mucho tiempo en borrarse de la memoria de aquellos aficionados que estuvieron siempre ahí, en Tercera y jugando ante rivales que por historia no merecía la entidad. Seguro que ellos lo disfrutaron con más intensidad y derramaron alguna lágrima. El sueño continúa.

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