Bibliografía

Antonio Sánchez Trigueros dona su biblioteca a la UGR

  • El catedrático emérito de Literatura Comparada exhibe estos días una serie de muestras que serán un anticipo de lo que podrá verse en el Hospital Real

Antonio Sánchez Trigueros dona su biblioteca a al UGR Antonio Sánchez Trigueros dona su biblioteca a al UGR

Antonio Sánchez Trigueros dona su biblioteca a al UGR

Antonio Sánchez Trigueros, catedrático emérito de Literatura Comparada de la Universidad de Granada y un referente para la comunidad universitaria, ha cedido a la Biblioteca de la UGR su valiosa colección de varios miles de volúmenes que, en unos meses, será un lujo al alcance de estudiantes e investigadores. En este tránsito, el catedrático se ha permitido un pequeño juego literario y expositivo: sacando provecho de estos días de encierro ha puesto en pie un personal ciclo de Muestras del confinamiento.

El proyecto comenzó a mediados de abril con una exposición dedicada a Marilyn Monroe, que incluía más de cincuenta piezas entre libros, revistas, fotos, discos y videos. El ciclo alcanza su segunda muestra con Libros prohibidos del franquismo, una selección en cuatro partes de obras vetadas por la dictadura que, gracias al compromiso de algunos libreros, podían conseguirse.

Estas exposiciones temáticas constituyen un anticipo de lo que podrá verse en la Biblioteca de la UGR en el Hospital Real cuando, dentro de unos meses, se ponga en marcha otro ciclo bibliográfico a partir de su donación. “Esta muestra será una de ellas. Lo de ahora es un adelanto virtual. Es algo así como una forma de irme despidiendo poco a poco de mis libros: los busco, los encuentro, los acaricio, los hojeo, vuelvo a leer algunas de sus páginas, disfruto colocándolos y los ofrezco con orden y concierto”.

“Como todos, pongo en pie proyectos para que la vida siga pareciendo normal. Y, durante el trabajo con mi biblioteca y archivo personal de estos días, uno se encuentra un libro, un vinilo o una pieza musical que te hacer redescubrir y recordar etapas de la vida personal y académica”, detalla el catedrático emérito.

El poema de Enrique Molina censurado El poema de Enrique Molina censurado

El poema de Enrique Molina censurado

El deseo de hacer partícipes a los amigos de esos recuerdos está detrás de esta iniciativa que comparte con ellos a través de redes sociales como WhatsApp haciendo gala del sentido del humor que siempre le caracteriza. La muestra actual, Libros prohibidos del franquismo, está compuesta por cuatro expositores, cada uno de ellos con aproximadamente medio centenar de ejemplares.

En el primer expositor, el profesor ha hecho una revisión general que incluye géneros literarios. El segundo, dedicado a Francisco Ayala, es el espacio de la narrativa. Le sigue un tercero, solo de poesía, dedicado a Enrique Molina Campos, al que Sánchez Trigueros describe con estas amables palabras: “Fue mi profesor de literatura en Málaga, después como mi hermano mayor, definitivamente mi gran amigo, y al final pudimos rescatarlo para la Universidad de Granada, donde acabó siendo catedrático de biblioteconomía”.

Un poema de Molina campos incluido en su libro En medio de todo sufrió la censura de la dictadura al final de la época franquista. “Lo más significativo es que el ejemplar, como se ve en la foto de detalle, está quemado en los bordes: estaba en el escaparate de la librería Laia de Barcelona cuando un grupo de extrema derecha lanzó una bomba incendiaria. Corrían los años sesenta”.

En los próximos días, el cuarto y último expositor mostrará ensayos, material historiográfico y biográfico, especialmente sobre Lorca y la historia del Partido Comunista. Irá dedicado al librero Manuel Barrera. El profesor explica que Barrera “fue el fundador de la librería Don Quijote y el hombre que creó una nueva manera de acercar los libros a los lectores en Granada”: “En un armario secreto de su sótano nos proveía de los libros prohibidos. A su alrededor surgió, además, una de las tertulias más interesantes de la época alrededor de los libros y la cultura que, curiosamente, incluía profesores pero también notarios, jueces e incluso policías del régimen”.

El espacio expositivo es por ahora la vivienda del propio profesor pero la difusión por el teléfono cuenta que ya le ha generado muchas conversaciones interesantes que seguro serán un anticipo de las reflexiones que surgirán cuando se exponga el resto del material de manera física en el Hospital Real.

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