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Futurismo retro

En los años 20 surgió un héroe de cómic llamado Buck Rogers. Un héroe intergaláctico que vivía apasionantes aventuras rodeado de máquinas futuristas, naves espaciales e invasiones extraterrestres. Javier Longobardo lo reclama para 'guiar' una fabulosa exposición con imágenes de paisajes en 3 D que titula Buck Sad. "Es como una trip movie sin argumento" que realiza recorridos hipnóticos y contemplativos con un cierto tono nostálgico.

La galería Arrabal & Cía muestra seis vídeos de paisajismo que el autor cristaliza además en otros materiales. Por la sala se reparten ocho piezas sobre aluminio, tres de mármol y una de cemento que reproduce a modo de naves extraterrestres "con formas sintetizadas y simétricas". Construcciones estandarizadas a las que el artista Javier Longobardo quiso dar un empaque especial utilizando materiales 'duros' como el cemento o el alumnio.

A medio camino entre el paisajismo del siglo XIX, típico de pintores como Friedrich, y el propio de la ciencia ficción o el cómic, el arista emplea una estética con mucho de futurismo retro. "Una estética involuntaria", dice, que con el referente del videojuego ofrece "soluciones minimalistas".

Descensos infinitos, paredes interminables y el último, un vídeo que tiene mucho de la faceta del autor como creador de videoclips donde aparece un motorista incansable. Continuos movimientos de cámara introducen al espectador en lugares imaginarios, que no paradisíacos, donde los juegos con la perspectiva son fundamentales gracias a la simulación de bandas de colores.

Buck Sad, como rebautiza Longobardo a su personal llanero solitario, recorre espacios colosales a modo del cómic de donde surgió. "Son espacios sin límites del mundo físico que tienen", explica el autor, más que ver con el grandioso paisajismo romántico.

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