OCG | Crítica

Koryankin triunfa en el Premio Jaén de Piano

Koryankin actuó en el Manuel de Falla tras proclamarse vencedor en el Premio Jaén de Piano. Koryankin actuó en el Manuel de Falla tras proclamarse vencedor en el Premio Jaén de Piano.

Koryankin actuó en el Manuel de Falla tras proclamarse vencedor en el Premio Jaén de Piano. / @orquestagranada

La Orquesta Ciudad de Granada se suma un año más a la celebración del Premio Jaén de Piano. Este año, en su edición número 61, ha resultado vencedor el pianista ruso Alexander Koryankin, que el pasado viernes se batió el premio con los otros dos finalistas. Como es habitual, el ganador suele ofrecer un concierto en el Auditorio Manuel de Falla el día después de su triunfo, y así fue cómo el público granadino pudo admirar el virtuosismo y musicalidad de Koryankin.

La Orquesta Ciudad de Granada, que sigue reivindicando con la presencia de un lazo rojo en la solapa una solución a los problemas económicos por los que pasa, volvió a realizar una magnífica labor como orquesta residente del Premio Jaén. En esta edición ha sido el director Paul Mann el encargado de ponerse al frente de nuestra orquesta, realizando un magnífico trabajo de equilibrio y delineación sonora.

Paul Mann fue el encargado de ponerse al frente de nuestra orquesta, realizando un magnífico trabajo de equilibrio y delineación sonora

El concierto se abrió con la Obertura Las Hébridas de Felix Mendelssohn, una obra singular en su concepción al basarse en las impresiones que el compositor adquirió durante su viaje por Escocia. Esta partitura, con tintes evocadores, contiene un preciosista trabajo motívico que articula un diálogo tímbrico entre las secciones de la orquesta. Paul Mann realizó un perfecto ejercicio de interpretación contenida.

Tras este delicioso aperitivo musical vino el momento más esperado de la velada: la interpretación del Concierto para piano y orquesta núm. 1 en mi bemol mayor de Franz Liszt. Este concierto forma parte del rico repertorio virtuosístico que Liszt dedicó al piano. La elección del mismo por parte de Alexander Koryankin resultó de lo más acertada, no sólo por ser una obra representativa de la literatura pianística del siglo XIX, sino por constituir una oportunidad de disfrutar de la sensibilidad interpretativa y complejidad técnica de esta obra. Koryankin articuló una versión equilibrada y muy dentro del estilo del autor de amplio desarrollo expresivo y múltiples pasajes de agilidad, gestionando perfectamente el trabajo melódico y potenciando el diálogo con la orquesta ofreciendo desde el teclado la oportuna réplica. Su dominio del piano se hace evidente en este tipo de repertorio, que por encima del alarde y el exceso exige una exactitud y pureza tímbrica difíciles de alcanzar. Sin embargo, Alexander Koryankin ofreció una magnífica versión de este concierto y demostró las razones que le han valido el Premio Jaén de este año. El pianista, agradecido por la prolongada ovación, ofreció fuera de programa un fragmento de la Suite Iberia de Albéniz.

La segunda parte estuvo ocupada por la Sinfonía núm. 104 en Re mayor Londres de Franz Joseph Haydn, que supuso una nueva oportunidad para que Paul Mann demostrase la versatilidad y exactitud que caracteriza su dirección. Unas cuerdas bien empastadas y unos vientos siempre presentes y efectivos fueron los ingredientes de una interpretación de calidad. La delicadeza con que el director describió cada línea motívica en los pasajes más melódicos contrasta con el perfecto sentido rítmico de una versión muy dinámica, siempre dentro de una pulsación perfectamente calibrada y una musicalidad viva y sincera.

La Orquesta Ciudad de Granada sigue reivindicando con la presencia de un lazo rojo en la solapa una solución a los problemas económicos por los que pasa

Tras disfrutar de una velada de gran belleza interpretativa y musical, que una orquesta de la calidad y ductilidad de nuestra OCG se vea amenazada por la inoperancia de las instituciones públicas a la hora de solventar la financiación de una de las ofertas culturales más importantes de Andalucía; además, no se encuentra sola en esta empresa, ya que otras orquestas como la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla también están amenazadas, razón por la cual los componentes de la OCG lucieron también un lazo verde en solidaridad con la formación sevillana.

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