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"Morente me tiñó y estaré teñido de él toda mi vida"

  • El artista de Lebrija presenta en primicia mundial en el Festival Tendencias de Salobreña su nuevo espectáculo de fusión, '4 Leguas'

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El XXII Festival Tendencias pone a las 22:30 horas de hoy su broche de oro con el estreno mundial de 4 Leguas, el último espectáculo del pianista flamenco Dorantes, reconocido como uno de los artistas españoles de más proyección internacional. Un recorrido por los éxitos del autor, un viaje por África, una parada por Andalucía y una expedición transoceánica es lo que propone este polifacético artista. En el marco incomparable del Paseo de las Flores estará un coro flamenco infantil con voces como Claudia la Chispa o Pilar Bogado, el violinista Faikal Kourrich, el cantante árabe Redouane Kourrich o la trianera Esperanza Fernández, además de una bailaora sorpresa.

-Salobreña tendrá hoy el lujo de disfrutar en primicia mundial de '4 Leguas', ¿qué le espera al público esta noche?

-Es un abrazo entre España y Marruecos. Un encuentro entre las dos culturas. Con el mar de fondo, en esta zona que tanta huella árabe tiene … Y, efectivamente, lo vamos a estrenar a nivel mundial aquí. Creo que va a quedar muy redondo. En cuanto al nombre del espectáculo, cuatro leguas es más o menos la distancia que separa a los dos países.

-El piano no se conocía hasta los años 90 en el flamenco. ¿Por qué se decidió a tocar este instrumento?

-Fue un auténtico flechazo. En el momento en el que empecé a tocarlo supe que era el sonido que me iba a acompañar toda mi vida. Ocurrió cuando tenía 6 años, al mismo tiempo que jugueteaba con la guitarra. Me obsesionó.

-¿Desde pequeño supo que quería ser artista?

-No, de pequeño no pensaba nada, sino que con el tiempo te vas percatando de que eso que tú sentías se ha convertido al final en una forma de vida. Te subes a un escenario, viajas mucho y, cuando te quieres dar cuenta, ya te has convertido en un artista, pero poco a poco.

-Después llegó la gira mundial durante cuatro años, a la que han seguido otras muchas. ¿Qué le parece gustar a culturas tan diferentes?

-Es muy bonito tocar ante personas con una escala de valores distinta a la tuya, pero que también aprecia lo que haces, y tú eres el mismo, el que caminas desde el camerino, donde estás concentrado, solo, ves el piano iluminado a lo lejos y te sientas y empiezas a interpretar las primeras notas … No cambio esa sensación por nada del mundo.

-A usted, que ha dado varias vueltas al mundo, le habrán pasado muchas anécdotas …

-Pues sí, recuerdo ahora que cuando toqué en Tokio por primera vez yo no conocía cómo actuaba el público japonés, así que cuando terminaba una canción y otra reinaba el silencio y yo pensaba: "Ojú, aquí no estoy gustando", pero al finalizar el concierto me dieron todos los aplausos juntos y se pusieron en pie. Y ya me comentaron que el público allí es muy respetuoso y también agradecido, porque después te llevan al camerino detalles como juguetes de cuerda o piezas de papiroflexia.

-¿El flamenco está de moda después de haber sido declarado patrimonio de la Humanidad?

-Uno se da cuenta de lo rico que es y cómo llega al mundo. No es que esté de moda es que está ocupando el lugar que tiene que tener.

-Es un artista muy premiado y puede llevar a gala que en la Bienal de Flamenco es el único artista de la historia con tres Giraldillos. ¿Qué suponen estos reconocimientos?

-Supone muchísimo que en la Bienal, que es como los Grammy en flamenco, el festival más entendido del mundo, que me den tres Giraldillos y, al igual que el resto de premios, significa que no te lo tienes que creer, pero que vas bien por donde vas.

-¿Qué piensa de los concursos televisivos de nuevas estrellas?

-Ojalá hubiera mil sitios donde darle una oportunidad a la gente que vale para llegar al gran público, y si se hace por eso, me parece estupendo.

-En 2012 llega Sin Muros, en el que participa Enrique Morente. ¿Qué recuerdos tiene del artista ya tristemente desaparecido?

-Enrique Morente me tiñó de él y voy a estar teñido toda mi vida. Una persona tan elegante, con esa mirada … Me acuerdo de las conversaciones, del trabajo con su voz, hablando de la canción que está hecha con tambores japoneses laicos; en casa tantas horas, cenando en su casa de Granada … Tengo unos recuerdos preciosos.

-¿Qué quiso contar en 'Sin Muros'?

-Se trata de quitar las murallas entre las personas que no nos dejan ver lo que hay detrás, para ayudar a respetar al que está al lado, con eso sería suficiente. En él hay brochazos cubanos, marroquíes, argentinos … De diferentes culturas, porque todos podemos estar comiendo juntos en ese gran banquete musical.

-¿Qué busca en esas incursiones en el jazz, en la música árabe o en la clásica?

-No me siento delante del piano y pienso en experimentar, sino que creo en la experiencia del intérprete, que de repente te da armonías diferentes, por ejemplo del jazz, o me sale lo unísono de la música árabe sin darme cuenta. A la hora de componer, sale lo que hay de la mochila del artista.

-Los críticos han alabado su virtuosismo al piano, su capacidad de componer, su técnica, ¿qué piensa cuando lee estos comentarios?

-Yo lo agradezco mucho y me alaga, pero en el fondo pienso si no estarán equivocados y es algo que me obliga a seguir avanzando a ser un músico flexible. No estoy pendiente de ello, no quiero que frene mi ambición como artista.

-¿Qué ambiciona? ¿Cómo se ve dentro de 30 años?

-Me gustaría verme cuando tenga 80 años sin acomodarme, con ganas de componer, siendo mejor músico con más capacidad y flexibilidad. No ambiciono un proyecto, sólo crecer como músico.

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