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Recordando a Eduardo Chirinos

  • Para Eduardo Chirinos todo era poesía Cualquier comentario era susceptible de convertirse en un poema Amigos poetas lo recordaron ayer, día de su cumpleaños, leyendo sus versos en la Tertulia

Ayer habría cumplido años, y dos ciudades tan queridas para él como Granada y Lima han recordado a Eduardo Chirinos (Lima, 1960-Missoula, 2016) organizando homenajes donde se han leído sus versos. "Nadie ahora nos engaña, nadie nos confunde, nadie nos dice la verdad, y estamos solos", escribió.

En la voz de Luis García Montero, Miguel Ángel Arcas, Emilio Ballesteros, entre otros poetas, el bar La Tertulia se llenó anoche de los ecos del autor peruano que tanto amaba nuestra ciudad. "A Eduardo le gustaban mucho Sevilla y Granada, no sólo las ciudades en sí, tenía muy buenos amigos (y amigos poetas) en ambas. Varios de sus amigos más queridos son de Sevilla y Granada. Para él eran muy estimulantes en términos creativos, tanto para su labor académica como poética", explica su viuda, la filóloga experta en el Siglo de Oro, Jannine Montauban. "En nuestra última visita a Granada, en septiembre de 2014, visitamos la Alhambra y Eduardo escribió el poema "Las tres musas del cáncer", inspirado en un verso de Lorca".

La poesía de Eduardo Chirinos fue muy bien recibida en España. "El se sentía en España como en casa. La primera vez que salió del Perú fue en 1986, año en que vino a España con una beca del Instituto de Cooperación Iberoamericana. Al final se quedó dos años, que fueron fundamentales en su trayectoria poética".

Su gran sentido del humor y un compromiso inquebrantable con la poesía eran características de la personalidad de Chirinos. "Eduardo era difícil de describir. Cariñoso y amable con la gente simpática (no toleraba a la gente aburrida o muy llena de sí misma). Tenía un gran sentido del humor (siempre le dije que me casé con él porque me hacía reír) y una gran pasión por la enseñanza".

La pareja de profesores Mantebaun-Chirinos se conocieron como colegas en un centro de enseñanza pre-universitario. "Luego hicimos juntos el doctorado y tuvimos la suerte de conseguir trabajo juntos en la Universidad de Montana".

Jannine Mantebaun recuerda que Eduardo era muy metódico a la hora de trabajar pero no se fijaba horarios. "Eso sí, prefería trabajar en las mañanas. Le gustaba escribir con música a todo volumen: Beatles, Rolling Stones, Led Zeppelin. Yo en cambio trabajo en silencio, por eso enseñábamos en la universidad en días diferentes, para que él se quedara en casa y pudiera trabajar a gusto. Lo más impresionante de Eduardo es que tenía textos enteros (académicos o de creación) en la cabeza, que los iba corrigiendo mientras salíamos a caminar o íbamos de compras o mientras fregaba los platos. En cuanto encontraba 20 minutos libres, se sentaba en el ordenador y hacía todos los cambios".

Pasear, charlar (siempre que se tratara de gente estimulante) y el cine (Hitchcock, Buñuel, los hermanos Marx, los westerns, etc.,) eran alguna de sus aficiones.

Entre sus poetas admirados destacan Pessoa y Vallejo. "Por supuesto que hay muchos más, pero esta es una pregunta que él debe haber contestado directamente en muchas ocasiones".

El eclecticismo, una de las características de su trabajo, se debe a que tenía intereses muy variados. "Para él todo, absolutamente todo, era poesía. Incluso algunos comentarios míos totalmente casuales los convertía en un libro o en un poema. Dos ejemplos: un comentario sobre la luna en Missoula, que estaba roja debido a los incendios ese verano (no te preocupes es humo de incendios lejanos...) se convirtió en su libro Humo de incendios lejanos. Y la noticia que le comenté de que el planeta Plutón había dejado ser considerado planeta se convirtió en un poema: 'El día que perdimos a Plutón'.Compañera, colega, amiga, esposa, comentar los poemas de Chirinos era algo que a Jannine le encantaba hacer. "No sé si soy su principal crítica pero a él le gustaba que yo leyera los poemas en voz alta cuando los estaba corrigiendo. Y, por supuesto, los comentábamos".

Jannine Montauban asegura que estaba muy involucrada en su trabajo. A la pregunta de si también ha sido su musa, afirma que sí. "Aunque no sé si me gusta la palabra musa, porque indica una actitud pasiva. Yo estaba muy involucrada en su trabajo y él en el mío como especialista en literatura del Siglo de Oro. Ambos nos leíamos y comentábamos nuestros trabajos. La pérdida de Eduardo Chirinos es muy grande, pero la alegría de saber que tanta gente lo quería ayuda a sobrellevar la tristeza de su partida".

Eduardo Chirinos perteneció a a la llamada Generación del 80, junto a poetas como José Antonio Mazzotti, Rossella Di Paolo y Raúl Mendizábal.

Comenzó a publicar desde muy joven. Sus primeros poemarios fueron: Cuadernos de Horacio Morell (1981), Crónicas de un ocioso (1983) y Archivo de huellas digitales (1985), por este último obtuvo el Premio Copé 1984.

En 1986 llegó a España con una beca del Instituto de Cooperación Iberoamericana. A su vuelta a Lima en 1988 fue periodista cultural y profesor de literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1993 viajó a Estados Unidos para completar sus estudios en la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey), donde se doctoró con una tesis sobre el silencio en la poesía hispanoamericana que el Fondo de Cultura Económica publicó con el título La morada del silencio (1998).

Desde entonces residió en diversas ciudades estadounidenses: New Brunswick, Binghamton, Filadelfia y Missoula.

Ha sido profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad de Binghamton (1999), la Universidad de Pensilvania (1999-2000) y la Universidad de Montana (2000-2016).

Murió el pasado mes de febrero de 2016 víctima de cáncer. Otros de sus trabajos fueron las antologías Naufragio de los días (Editorial Renacimiento); Derrota del otoño (Editorial Filodecaballos); Coloquio de los animales (Editorial Renacimiento) o Catálogo de las naves, entre otros títulos.

Luchó durante seis años con la enfermedad que lo llevó a escribir versos como "Leo y escribo para huir del humo, para huir de mí. Leo y escribo hasta que llega la noche. La noche viene de Asia y no hace preguntas".

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