'El Pedagogó' | Crítica Esa alienante pedagogía

  • Valeriano López reflexiona en su nueva muestra sobre el horizonte educativo que necesita infinitamente más cordura que la que quieren darle la desinformada clase política

Varias de las obras de Valeriano López expuestas en la Madraza, incluidos esos lápices remo. Varias de las obras de Valeriano López expuestas en la Madraza, incluidos esos lápices remo.

Varias de las obras de Valeriano López expuestas en la Madraza, incluidos esos lápices remo. / J. J. Albornoz

Uno de los artistas granadinos más lúcidos de los últimos tiempos es Valeriano López (Huéscar, 1963). Tal afirmación se constata por la clarividencia que viene demostrando en sus proyectos, por el sentido conceptual de sus obras perfectamente trasladado a una realidad plástica que conjuga sabiamente continente y contenido, por la festiva, ácida e irónica dimensión de sus planteamientos y, por supuesto, porque desarrolla acertadamente los postulados de ese difícil -por poco, mal entendido y pobremente llevado a cabo- sistema creativo de las intervenciones espaciales mediante los más variados asuntos.

Además, es un creador grande, alejado de las alharacas habituales que tanto abundan en ese paisaje artístico con demasiada cohetería y muchísimas menos consideraciones; un creador inteligente, riguroso, consciente y con las máximas de un arte contemporáneo abierto y con los esquemas muy bien estructurados.

En los tres espacios expositivos de la Madraza se desarrolla ese estamento creativo que deja entrever episodios conceptuales donde, como es norma en el trabajo de López, se establece una poderosa crítica de un asunto social al que se acerca con especialísimos y esclarecedores registros visuales que, al tiempo que convencen por su consciente distribución ilustrativa, llevan al espectador a situarse desapasionadamente ante la aplastante realidad representada.

El autor de la muestra, Valeriano López, en la inauguración de la misma. El autor de la muestra, Valeriano López, en la inauguración de la misma.

El autor de la muestra, Valeriano López, en la inauguración de la misma. / J. J. Albornoz

Son tres proyectos que se unifican bajo el determinante título de El Pedagogó. Él que comparte la docencia con la creación artística sabe lo que tiene entre manos y lo que se encuentra en ese horizonte educativo que necesita infinitamente más cordura que la que quieren darle esos políticos desinformados, de espaldas a lo real y, hasta interesados en que todo sea un laberinto para poder pescar en mares revueltos y que la formación de los alumnos sea lo de menos y así contar con una población escasamente crítica y mínimamente formada.

Los tres proyectos son claramente ilustrativos y se nos presentan desde ese prisma óptico, tan de Valeriano López, donde lo mordaz, lo crítico, lo irónico y lo cáustico unifican sus postulados para promover una escenografía jocosa pero llena de dureza conceptual. En los tres -también en el título de la muestra- el artista empieza jugando con el nombre. Los mismos encierran dobleces, finísima ironía que predispone a los más felices encuentros.

Secuela Pública, el más puramente implicado en esa denuncia sobre lo educativo, sobre los que lo llevan a cabo y sobre esa actividad docente a contracorriente que existe y que convierte el diario ejercicio de la docencia en un problemático asunto con el profesorado abandonado a su suerte, nos ofrece una serie de situaciones formales que van desde acciones intervencionistas hasta una serie de objetos reciclados a modo de felices esculturas que rompen su sistema definitorio para adquirir nuevas dimensiones, así como vídeos y fotografías.

Reinterpretación de 'La balsa de la medusa' de Gericault. Reinterpretación de 'La balsa de la medusa' de Gericault.

Reinterpretación de 'La balsa de la medusa' de Gericault. / J. J. Albornoz

Así nos encontramos con una gran fotografía, trasunto del cuadro de Gericault La balsa de la medusa en la que, los náufragos de la obra del pintor francés son sustituidos por una caótica aula donde sobreviven -o lo que sea- alumnos borrachos y un profesor desesperado. Aquella vela de la obra pictórica es sustituida aquí por la pantalla de proyección de la propia aula. Toda una declaración de intenciones de por dónde camina nuestro sistema educativo.

Mesas escolares han sido transformadas en mesas-reclinatorios, sillas palas se han transformado en sillas urinarios, grandes lápices se vuelven particulares remos para navegar por un mar de dudosa finalidad... Valeriano López los nombra con el definitivo título de Recursos Didácticos. Junto a ellos formula una letanía con los items de esas programaciones absurdas que provoca una burocracia sin sentido donde lo educativo ocupa un deshonroso honor mientras se exigen esquivas y espurias proposiciones.

El segundo proyecto que nos encontramos en la antigua Universidad árabe es Mapa Mudo, realizado por López en 2016 para la Bienal de Dakar. Una serie de coloristas mapas mudos nos invitan a la localización de un país africano. De nuevo se cuestiona ampliamente los sistemas actuales de enseñanza. Nuestros alumnos cada día saben menos de todo. Los planes de estudios son, cuando menos, ilógicos y aislados de toda lógica y realidad. La denuncia se hace omnipresente en una obra que descubre a un creador total al tiempo que a un docente sufridor.

Una de las piezas de López. Una de las piezas de López.

Una de las piezas de López. / J. J. Albornoz

Por último nos encontramos con La gitana guperdotá, una teatralización divertidísima de lo absurdo de nuestra realidad social inmediata. El propio artista protagoniza un espacio escénico donde los tópicos se exageran para ironizar sobre una sociedad inmediata con muchos espinosos perfiles.

De nuevo, el artista granadino nos ofrece esa imagen, a veces loca, a veces divertida, a veces dramática, a veces caústica, siempre verdadera de una existencia que él transporta, con gestos desmesurados, divertidos, canallas pero felices, a géneros artísticos que traspasan los límites formales al uso para centrarnos en acciones convincentes que atrapan la mirada y provocan afortunados guiños cómplices.

Una vez más, la obra dispar, abierta, múltiple y apasionante de Valeriano López se nos hace presente. Con ella siempre habrá signos de clara identificación. La indiferencia con él no existe.

Varias obras del autor granadino, expuestas en La Madraza. Varias obras del autor granadino, expuestas en La Madraza.

Varias obras del autor granadino, expuestas en La Madraza. / J. J. Albornoz

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