Camila Luna (Yo estoy bien el mundo está mal): "El trabajo que le hemos puesto a que esto crezca, finalmente está llegando”

Vocalista, guitarra y motor del grupo, se muestra encantada del crecimiento que está viviendo el proyecto y de los planes a futuro que están aún por venir

Yo estoy bien y el mundo está mal, formación mejor valorada de los Encuentros Soundbox de Caja Sonora

Camila Luna posa en Discos Bora Bora / Alba Feixas

Hablando con Camila Luna es fácil darse cuenta que ella está bien, que es el mundo el que está mal, especialmente Granada, que en las últimas semanas se vio sumida en un enjambre de borrascas que obligó a posponer esta entrevista en varias ocasiones. Finalmente, el temporal pasa y la charla tiene lugar. Argentina de nacimiento pero granadina de corazón, acude con una sonrisa, señal de lo bien que le está yendo a su grupo –Yo estoy bien el mundo está mal, ya lo hemos dicho– que ha ganado uno de los principales premios de los Encuentros Soundbox, el proyecto del Espacio Caja Sonora impulsado por la Fundación Miguel Ríos, CajaGranada Fundación y el Ayuntamiento de la capital, un reconocimiento que llegó de forma paralela a su actuación en el proyecto Aula 1 para celebrar los 500 años de la Universidad de Granada.

Por mucho que el nombre del grupo arranque con esa primera persona del singular son siete los que lo hacen posible: “Está el bajista, que se llama Mario; otro Mario que toca percusiones; también tenemos batería, Darío; tenemos corista, Paula; un pianista, que es Jesús; y saxofón, Janino”, explica Luna, vocalista, guitarrista y motor de la banda, que actúa también como representante del colectivo en esta entrevista.

“Sí, es una locura, la verdad”, responde Luna cuando se le comenta ese avance y prosigue:“Esto es una ayuda para que el proyecto pueda ver un poco más de luz, porque, al principio tocamos en bares muy pequeñitos, con poca gente, y de repente nos vemos en situaciones en que hay jurados o gente más profesional de la industria que dicen, ‘está guay lo que haces’ y que te ofrecen algo para que puedas perseguir tu deseo”.

Ese camino de “bares muy pequeñitos” han ayudado precisamente a que el grupo crezca, que ha alcanzado su éxito actual sin apenas presencia en plataformas como Spotify. “Ganar esos concursos fue una satisfacción muy, muy grande”, califica la vocalista del grupo, para quien el verdadero premio fue “que el trabajo que le habíamos estado poniendo al grupo y las ganas de que esto crezca, finalmente se están haciendo realidad”.

El camino se ha hecho difícil porque no es fácil coordinar a siete personas para ensayar, grabar, tocar en salas,... y mucho menos cuando tienen que compaginar su vida profesional con la académica. “ El día antes de lo del Planta fue mi graduación, pero me porté muy bien y me dije a mi misma ‘mañana tengo un concurso que ganar’ y me controlé por la noche”, explica Luna quien reconoce que “obviamente no vivimos de esto, ninguno de los chicos vive de la música, cada uno tiene su trabajo”.

El siguiente paso de ese camino es el disco, el otro premio del concurso del Planta Baja, que han grabado con Carlos Díaz y que recopila muchas de las canciones que han ido presentando en directos en los últimos años. “Es hermoso escuchar las canciones que venimos tocando hace dos, tres años, que ahora suenan increíbles, porque ya no es una grabación de un ensayo que no se escucha y no se entiende nada”.

En el futuro, vendrán canciones nuevas, pensadas específicamente para el estudio, pero esto “era la oportunidad de que la gente que ya nos conoce, de habernos visto tocar, pueda escuchar esos temas y que nosotros también podamos dejar materializado lo que fue esta etapa”.

Esa materialización de momento no tiene fecha de lanzamiento (“no tiene fecha de salida, no te quiero decir algo que todavía no sé”, se excusa Luna), pero es posible que empiece a sonar el próximo abril.

Camila tampoco se atreve mucho a definir el estilo de la música que hacen Yo estoy bien el mundo está mal. “Decimos muchas veces que hacemos flanky, pero es de chiste obviamente”, dice mientras se ríe. “Creo que el tema por el cual nos cuesta definir nuestro estilo es porque nos gusta pasarla bien, nos gusta que la gente que nos escuche la pase bien”, se lanza a argumentar la vocalista, quien asegura que lo suyo es una mezcla heterogénea de estilos enfocados a un mismo fin: “El tema que estamos afianzando en el grupo es que cuando escuchas el concierto, durante los 30, 40 minutos que toquemos, tú estás enganchado, no puedes sacar la vista”.

Como ganadores del Soundbox, la banda ha entrado dentro del ciclo AIEnRuta de AIE, una de las principales plataformas de apoyo a la música en directo, pero antes estarán, el próximo 20 de febrero, en la Sala Víbora de la capital, donde actuarán con otros grupos de la tierra como Calma Fira; y más adelante en el tiempo en la sala Maravillas, de Madrid, a donde llegarán a principios de marzo.

Hasta entonces, Camila invita a escuchar una canción, cuyo nombre está “a debate ”pero que en las calles se conoce como La Cumbia, y que para ella, como para los otros seis integrantes, sintetiza la esencia del grupo y que sirve como carta de presentación para quien aún no conozca a Yo estoy bien el mundo está mal.

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