• Carmen R.A. Lanz visibiliza con sus obras temas tabú como la depresión, el vello corporal femenino, la menstruación o la mercantilización de la figura de artistas como Frida Kahlo en Instagram

Jóvenes creadores

La artista que dibuja el sentir de la Generación Z

La obra 'Cómo no estar' de Carmen R. A. Lanz La obra 'Cómo no estar' de Carmen R. A. Lanz

La obra 'Cómo no estar' de Carmen R. A. Lanz

Carmen R. A. Lanz

Escrito por

· Isabel Vargas

Redactora

La cuenta Bajonasso de Instagram (donde se muestra la iconografía del bajón en el cómic) compartía hace unas semanas un óleo de Carmen R. A. Lanz (Granada, 2000). En la imagen se ve un rostro triste y el buscador de Google superpuesto. A la pregunta ¿cómo no estar?, el motor de búsqueda predeterminado acaba añadiendo las palabras triste, nervioso, cansado, deprimido. La obra de la joven artista granadina remite al estado de ánimo de una generación de nativos digitales con serios problemas que tiende a ignorarlos en redes sociales. La creadora visibiliza con sus obras temas tabú como la depresión, el vello femenino, la menstruación o la mercantilización de la figura de artistas como Frida Kahlo. "Utilizo Instagram como parte de mi porfolio y para mostrar mi obra al mundo y que más gente se interese por el arte", cuenta la estudiante de la UGR. La entrevista presencial se antoja imposible porque la creadora se encuentra en Hatfield de Erasmus. "Al tener una plataforma y poder hacer obra tienes una ventana al mundo para decir lo que tú quieras. Tengo la responsabilidad de hablar de estas cosas", señala.

Su obra Cómo no estar (de la que se habla al principio y aparece en la imagen principal del artículo) fue reconocida el año pasado con el Premio Alonso Cano a la creación artística de la UGR. Los dos retratos al óleo se basan en selfis que ella misma se hizo llorando. "Me di cuenta de que nunca me sacaba fotos llorando. Aunque en mi generación hablemos muchas veces de esto, de lo mal que estamos, no buscamos ayuda. Buscamos en internet, nos autodiagnosticamos. No buscamos ayuda profesional", critica. Mientras se documentaba para la pieza, buscó varias veces en Google. "No me esperaba que el primer resultado fuera cómo ser feliz, cómo ser influencer y cómo ser modelo", admite. La obra responde a la necesidad de pintar esto que se oculta tanto. "Quise redimensionar los retratos que normalmente se ocultan cuando lo pasamos mal. También hay otra parte de buscar ayuda en internet que no te sirve de nada", dice.

Su obra reconocida con el Premio Alonso Cano a la creación, en detalle Su obra reconocida con el Premio Alonso Cano a la creación, en detalle

Su obra reconocida con el Premio Alonso Cano a la creación, en detalle / Carmen R. A. Lanz

El Instagram, una realidad adulterada

¿Las redes proyectan una realidad adulterada donde se impone la dictadura de la sonrisa? "Esto pasa mucho en Instagram. En Tuenti se subía de todo. En cambio Instagram se utiliza de forma mucho más premeditada y la gente coge fotos mucho más bonitas. Sólo sube una y no 50. Con esa selección de fotos mostramos algo sólo muy perfecto: justo en este viaje el mejor día la mejor puesta de sol. En la plataforma TikTok si se está hablando mucho más de salud mental. Puedes encontrarte un vídeo de una persona llorando y contándote que ha tenido un día horrible. Se está tratando con una normalidad el que no todos los días estamos bien, no pasa nada y que es normal. Se ve ese cambio poco a poco. Eso es Instagram me parecía imposible", contesta.

A través de estas obras, Lanz crítica esa actitud positiva que se debe mantener a toda costa. "Se nos impone que tenemos que ser felices siempre y también se nos imponen las razones: ser felices porque tenemos pareja, porque tenemos tal físico, porque tenemos una carrera. Los resultados hablaban tan bien por sí solos. Parece que aunque tengas éxitos laborales o en tus estudios, si no eres felices no has triunfado. Puedes tener éxito y estar orgulloso de tus éxitos y aún así no sentirte feliz. La felicidad es un camino", sentencia.

Regla, vello, estrías y pezones

El 'Pijama (in)cómodo' donde habla abiertamente del cuerpo de la mujer El 'Pijama (in)cómodo' donde habla abiertamente del cuerpo de la mujer

El 'Pijama (in)cómodo' donde habla abiertamente del cuerpo de la mujer / Carmen R. A. Lanz

Otra de las obras más interesantes de la alumna de la UGR es Pijama (in)cómodo, una pieza donde se habla abiertamente del cuerpo de la mujer y sus dolencias. Hay trozos de tela bordados que simulan pezones e hilos que emulan vello corporal o estrías, además de una mancha roja en señal de que la persona está menstruando. "Yo lo he vivido como todas las mujeres. Todas hemos recibido comentarios sobre nuestro aspecto, sobre lo que debemos decir o lo que no. Mi madre estaba desechando ropa y me dio ese camisón de color piel. Quería hacer algo. Al ver que era como una segunda piel, llegué a la conclusión de que era una piel con la que te tapas. Necesitaba hacer un pijama en el que se muestre por fuera lo que normalmente ocultamos. Al ser un pijama que encaja en lo femenino y en lo sexy, me propuse darle ese giro y hablar de cosas a las que la gente no le parecen femeninas, que tenemos que tapar (como los pezones o el vello corporal)", defiende la autora.

"Al final son partes del cuerpo naturales que tenemos desde que nacemos. El vello sale después, eso sí. Son cosas naturales que implican acciones. Esas acciones acaban siendo invisibilizadas. No sólo te da vergüenza ir a la playa con pelos, sino también decirle a alguien que tienes cita en una clínica para hacerte las ingles o las piernas. No podemos tener pelo ni podemos decir que tenemos pelo y que nos lo tenemos que quitar. Es como la menstruación. Pedirle a alguien una compresa en público cuesta. Tenemos la regla y necesitamos productos de higiene", sostiene la artista, que recuerda esa pesadilla recurrente que todas hemos tenido de manchar una silla de sangre en el instituto.

Otra imagen de 'Pijama (in)cómodo' Otra imagen de 'Pijama (in)cómodo'

Otra imagen de 'Pijama (in)cómodo' / Carmen R. A. Lanz

Reducir las ideas y la historia de un artista a un producto comercial

En otro proyecto, la creadora critica la sobreexplotación de la imagen de Frida Kahlo. Pintó un cuadro de la artista mexicana y pidió a sus seguidores de Instagram que le enviaran un selfi con un filtro que ella misma había creado. "Si cada persona que tenga entrecejo y flores en la cabeza puede ser Frida la reducimos a un icono visual y borramos toda su historia", reprocha. "Una obra que precisamente denuncia las atrocidades del capitalismo y te lo compras como un imán de nevera pierde su significado. Las artes visuales no son sólo visuales. Hay muchas cosas que entran en juego: el contexto, el concepto, cómo se dice. Cuando se convierte en producto se borra todo eso y sólo se queda la imagen, el icono. El mensaje se pierde", concluye.

Biznieta de Hermenegildo Lanz 

El origen de su vocación, como el de mucha gente, se remonta al instituto. "Me puse a dibujar y decidí que quería estudiar artes y que ese iba a ser mi camino. En mi familia desde pequeña me han apoyado mucho", relata. De casta le viene al galgo: su bisabuelo fue el creador Hermenegildo Lanz y su tío es Enrique Lanz de Títeres Etcétera. Entre sus influencias están las fotógrafas Nan Goldin y Barbara Kruger y la pintora Marlen Dumas. "Poner los sentimientos en imágenes fue lo que me hizo con 15 años entrar en este camino del arte y de esta necesidad de crear para expresarme", se despide. Un viaje artístico que promete y mucho.

La estudiante de Bellas Artes, en una foto reciente La estudiante de Bellas Artes, en una foto reciente

La estudiante de Bellas Artes, en una foto reciente / Carmen R. A. Lanz

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