Una leyenda viva de la guitarra española

Pepe Habichuela, una saga flamenca de primera

  • El músico granadino recibirá la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes como reconocimiento a 60 años de fructífera carrera

  • La clave, dice, "es estar metido en el flamenco hasta el cuello"

El guitarrista granadino Pepe Habichuela, en una fotografía de archivo. El guitarrista granadino Pepe Habichuela, en una fotografía de archivo.

El guitarrista granadino Pepe Habichuela, en una fotografía de archivo. / Álex Cámara

Hace 60 años, cuenta José Antonio Carmona Carmona (Granada, 1944), alias Pepe Habichuela, "a los flamencos no les hacían ni caso". El género nacido al calor de la fragua goza en la actualidad de "buena salud", se estudia en decenas de universidades y ha sido nombrado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Ahora, "las cosas ya están en su sitio. Ya era hora. El flamenco es una de las músicas más importantes del mundo", señala el guitarrista granadino, cuya trayectoria será reconocida en un mes cuando reciba la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes junto a 20 personalidades de la cultura. El músico, "muy contento" por la noticia, lleva más de medio siglo labrándose una carrera "a base de esfuerzo".

Pepe nació hace 75 años en una cueva de la cuesta de la Alhacaba. "Ahí nacimos y nos criamos todos los Habichuela. Siete hermanos. Vivíamos diez personas en la cueva. Eran unos tiempos bonitos y maravillosos", cuenta entusiasmado el artista afincado en Madrid. El músico pertenece a una larga dinastía de guitarristas gitanos iniciada por una leyenda granadina jonda: su abuelo Habichuela El Viejo. Sus antecedentes familiares en ningún momento jugaron en su contra: "A mí me animó. Me vengo arriba a mis años (ríe)". "Los Habichuela hemos creado escuela en la forma de tocar la guitarra. Tenemos un sello propio", recalca con humildad.

El artista empezó a tocar la guitarra muy joven, con apenas 13 años, en las cuevas del Sacromonte. "Disfruté mucho de mi niñez allí. Me pateé todas las cuevas del Sacromonte. Aprendí muchísimo con la gente mayor -recuerda-, aunque fueran unos tiempos muy malos -de escasez, en los años 50 y 60- y pasáramos fatigas desde niños". Lo primero que aprendió fue el rasgueo. "Había que tocar fuerte y rasguear mucho porque siempre había mucha gente, muchas palmas y muchas voces. El rasgueo que tenemos los guitarristas granadinos es único", destaca el músico. La ciudad, asegura, ha influido en su toque. El duende flamenco habita en las cuestas y en las calles empedradas del Sacromonte. "Granada tiene algo especial", reconoce.

De izquieda a derecha: Juan Habichuela, Enrique Morente y Pepe Habichuela. De izquieda a derecha: Juan Habichuela, Enrique Morente y Pepe Habichuela.

De izquieda a derecha: Juan Habichuela, Enrique Morente y Pepe Habichuela. / G. J.

El guitarrista se marchó a la capital con 15 años para sustituir a su hermano Juan Habichuela, que se iba a hacer las Américas, en el famoso tablao Torres Bermejas. "No tenía maleta (ríe). Llevaba una bolsa de plástico con un traje, unos zapatos, una tortilla de patatas y una hogaza de pan", rememora. La anécdota también la cuenta en The Flamenco Clan: Herencia flamenca, un documental dirigido por el alemán Michael Meert centrado en los hermanos Juan y Pepe Habichuela -y orbita en la onda del fenómeno Ketama-. "A él no le gusta que cuente la anécdota a la gente. Cuando llegué a la estación de Atocha a recibirlo le dije: "¿Pepe, no te has podido comprar una maleta?" No había", dice a cámara Juan Habichuela mientras sonríe de soslayo.

El guitarrista dio el salto a Madrid y actuó junto a los grandes artistas de la época como Marchena, Valderrama, La Paquera, Fosforito -y más tarde junto a Camarón y Enrique Morente-. "Había un ambiente muy bonito en la Madrid de los años 60, todo lleno de figuras de primera categoría: Caracol, Mairena, Paco de Lucía", relata el músico, que tuvo la suerte, de nuevo, de "aprender de la gente mayor".

El guitarrista de Enrique Morente

Cuando se le pregunta por el cantaor o cantaora con la que más cómodo ha tocado, Pepe no duda ni un segundo al responder: "Con quien más aprendí y más he tocado ha sido con don Enrique Morente". El artista recuerda con cariño una anécdota que vivió junto al cantaor granadino en Argentina: "Fuimos a tocar allí. A un teatro. Allí en Argentina hay muchos murciélagos. Salí a tocar, me pusieron un foco a mí solo. Después salía Enrique. Cuando Enrique vio los murciélagos de allí me dijo que había visto gatos voladores. Se pegó tal susto Enrique que apenas cantó. Hacíamos el espectáculo con una bailaora. Canto un poquito al final mirando al cielo por si venía algún murciélago (ríe)". 

Morente y Habichuela actúan en la Peña El Taranto, en Almería. Morente y Habichuela actúan en la Peña El Taranto, en Almería.

Morente y Habichuela actúan en la Peña El Taranto, en Almería. / G. H.

Compañeros inseparables en la capital, la pareja artística firmó más de un trabajo juntos. El año 1977 es importante para ambos. Publican el disco doble Homenaje a D. Antonio Chacón, Premio Nacional otorgado al mejor álbum de música folclórica que concedía el Ministerio de Cultura, y el Despegando, un trabajo donde ya asomaba el espíritu renovador del cantaor granadino. "La gente joven puede aprender un poco de esos trabajos. El Despegando fue muy importante. En esa época también salió La leyenda del tiempo de Camarón -publicada dos años después-. Ambos son importantes para el flamenco y la gente joven. Serán recordados siempre", explica.

Un disco con Rosalía

Morente hablaba de "traducir la tradición" y así fue. Camarón transgredió los límites del flamenco puro en numerosas ocasiones. Lo suyo fue una auténtica revolución para el cante jondo que, en un primer momento, despertó el rechazo de mucha gente. ¿Ve alguna similitud entre esto y lo que le ha ocurrido a Rosalía? "La muchacha vale. ¿Para qué voy a hablar malamente de ella? De hecho es amiga mía. Me llamó para grabar un disco. La muchacha es mundialmente conocida. Nunca se puede decir de este agua no beberé", zanja en tono cordial.

¿Qué opinión tiene sobre la polémica de la apropiación cultural, usted que es gitano? Pepe piensa que "el flamenco es del mundo y de las personas que lo hagan bien”. "Quizá no canta igual un payo que un gitano, pero cada uno tiene su alma", apunta. Para ser buen flamenco, aconseja Habichuela, "hay que querer a esta música, y tener mucha alma y conocimiento sobre lo que se toca". "Estar metido en el flamenco hasta el cuello", insiste, y también ser "un gran aficionado del flamenco".

El granadino ha colaborado con grandes figuras del jazz como Dave Holland, Jaco Pastorius y Don Cherry, y también de la música hindú como Nithin Sawhney, Anoushka Shankar y The Bollywood Strings. ¿Hay límites a la hora de fusionar el flamenco con otras músicas? ¿Y si lo hay, cuál es? "No hay ningún esquema ahí. Trabajando se sacan las cosas", resuelve.

Dave Holland y Pepe Habichuela, en el Festival de Jazz de Málaga. Dave Holland y Pepe Habichuela, en el Festival de Jazz de Málaga.

Dave Holland y Pepe Habichuela, en el Festival de Jazz de Málaga. / Miguel Rodríguez

"Los americanos, por ejemplo, son unos enamorados del flamenco. También se aprende mucho de ellos. El flamenco es la música más maravillosa que tenemos en el mundo. En España estamos más dormidos. Fuera tienen algo más de ilusión por escuchar una música única y diferente", declara.

El guitarrista, en la gala homenaje de sus 60 años de carrera. El guitarrista, en la gala homenaje de sus 60 años de carrera.

El guitarrista, en la gala homenaje de sus 60 años de carrera. / Álex Cámara

Hace unas semanas, el músico celebró por todo lo alto 60 años de carrera en el Palacio de Congresos. Lo hizo en compañía de su familia y amigos: Miguel Ríos, la saga Morente (Estrella, Soleá y Kiki), Antonio Luque Patrocinio Hijo, Pedro El Granaíno, Alba Heredia, Juan Habichuela Nieto y Pepe Luis Carmona Habichuela.Hace poco celebraba 60 años de carrera en el Palacio de Congresos. ¿Uno sigue aprendiendo a su edad? "Claro que sí. Nunca se acaba de aprender. Siempre hay algo que se puede aprender", asegura.

Precisamente, Ketama actuó en la gala homenaje al guitarrista después de anunciar su regreso el pasado 13 de noviembre. El origen del trío de flamenco fusión formado por Antonio Carmona, Juan José Carmona Amaya El camborio y José Miguel Carmona Niño Josemi se encuentra en Pepe Habichuela. "Yo los metí en verea. Eran muy jovencitos. Estoy muy contento por su vuelta. Recuerdo con cariño un gira muy bonita que hicimos por el mundo. Eran tres adolescentes", recuerda.

Su hijo, Josemi, contó en una entrevista reciente con Granada Hoy, que él "fue el que nos abrió la puerta para el primer disco, nos animaba a tocar. Antonio y Juan estaban con las marchas y las dudas. Mi padre les dijo: "Dejaros de salir tanto, poneros a tocar y venid a estudiar conmigo". Yo era algo más pequeño. Hay mucho que agradecerle a mi padre, que es un genio de la guitarra. Él nos ha enseñado casi todo lo que sabemos de la vida y de la música".

Josemi (a la derecha) y su sobrino, Juan Carmona, que formaron parte del grupo Ketama. Josemi (a la derecha) y su sobrino, Juan Carmona, que formaron parte del grupo Ketama.

Josemi (a la derecha) y su sobrino, Juan Carmona, que formaron parte del grupo Ketama. / Archico XL Semanal

El Ayuntamiento nombró al guitarrista embajador del flamenco granadino el pasado 11 de diciembre en un acto en el que estuvo acompañado de su mujer, Amparo Bengala, y de su hijo Josemi Carmona. Durante el acto, Pepe Habichuela agradeció el homenaje y dijo sentirse "feliz" de haber "paseado a Granada por todo el mundo" con su guitarra. "Los años me han puesto en mi sitio y la gente me respeta. Ahora trabajo más que nunca", comenta agradecido al otro lado del teléfono, mientras se escucha la voz de su mujer Amparo de fondo.

"En la actualidad, hay mucha gente joven buena. Hay bailaores, guitarristas y cantaores muy potentes", afirma el músico. Uno de ellos es Juan Torres Fajardo, conocido con el nombre artístico de Juan Habichuela Nieto y último heredero de la longeva dinastía de Los Habichuela. El guitarrista, premio Bordón de Oro en el Festival del Cante de las Minas de La Unión en 2011, se ha convertido en los últimos años en una de las jóvenes promesas del flamenco. Como ven, una saga flamenca de primera que tiene asegurada su continuidad, como poco, otros 60 años de vida. ¡Olé!

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