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El sabor de Andalucía se empapa de mundo

  • Dorantes presentó en el Carlos V su trabajo 'Sin Muros!' Marina Heredia, estrella invitada sorpresa

El flamenco más fresco y renovado, aquel que empapándose de otras músicas se enriquece y se convierte en arte puro y duro, llegó anoche a Granada de la mano de David Peña Dorantes y su septeto, en un concierto que demostró las posibilidades de ampliar horizontes en el género más puramente nuestro, aquel por el que el Festival ha apostado de forma especial este año en su ciclo Acordes del Milenio.

Sin Muros! se titulaba el disco que presentó Dorantes. Un trabajo que debe su nombre a la aspiración del pianista de eliminar todas las barreras y candados que puedan frenar la creatividad musical. Un título que no podía venirle mejor. Explorando sonoridades y timbres, Dorantes elevó el flamenco a un rango superior, fusionándolo con aires y sabores procedentes de todo tipo de músicas, desde el jazz más ligero al tango más intenso, manteniendo siempre como base el alma y el duende del flamenco, su garra y sabor a Andalucía.

A la hora de interpretar los diferentes temas, entre los que se encontraban títulos tan variados como Atardecer, Errante, o Caracola, el Septeto Dorantes hizo gala de una exquisitez absoluta, creando miles de timbres y atmósferas. Partiendo del sonido del piano de Dorantes, poseedor de una técnica encomiable y una expresividad llena de alma y sentimiento, los instrumentos que lo acompañaban entretejían un ambiente tras otro, creando un río continuo de sonido y color que fluía por los muros del Carlos V, despojándolos de su frialdad gris y dejándolos caer rendidos ante la riqueza e interculturalidad de la música que los golpeaba. Música que se veía invadida por el sabor a Buenos Aires del bandoneista Marcelo Mercadante, que llevó toda la intensidad, nostalgia y dramatismo del tango argentino al Palacio. Complementándolo, el desgarrado violín de Faikal Kourrich aportó el exotismo del mundo árabe. La guitarra acústica de Ricardo Moreno demostró la versatilidad de este instrumento, que enlazaba una atmósfera con otra con ayuda de la percusión suave y delicada de Javier Ruibal hijo. La base de los graves la aportó el sonido redondo 'made in New York' del contrabajo de Javier Moreno. Entre todos crearon el "banquete de timbres" del que Dorantes hablaba ayer en este mismo diario, un banquete en el que todos los asistentes al Carlos V pudieron participar, deleitándose con el sabor de la música del Septeto Dorantes.

Entre los platos fuertes del banquete estuvieron las colaboraciones de Arcángel, que intervino en tres temas, aportando el flamenco más 'jondo' y sentido con su cante. No fue, como en un principio estaba previsto, la única voz de la noche. Dorantes se sacó un as de la manga, presentando por sorpresa como artista invitada a la granadina Marina Heredia, que interpretó Libertad entre rejas, tema cantado en el disco por Carmen Linares. El pianista tuvo también su momento solista en Ante el espejo!, una mirada hacia su propio interior, plasmada en una armonía madura y avanzadaplagada de ricos matices.

Todos estos estímulos enviados directamente a las entrañas del público por parte de Dorantes, sus invitados, y sus músicos, hicieron que un público algo escaso de un Carlos V donde se contaron algunas sillas vacías se entregara al máximo, disfrutando del flamenco y de las mezclas propuestas por el gran artista que es Dorantes, que se reafirmó en el concierto de anoche como una de las grandes figuras dentro del mundo del flamenco, transportando el género a una nueva dimensión con su piano, ampliando sus posibilidades sin eliminar su esencia, enriqueciéndolo en todos y cada uno de sus palos, y dejando como resultado un público maravillado y un Carlos V tal y como reza el título de su trabajo: Sin Muros!

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