Mirada alrededor

Juan José Ruiz Molinero

jjruizmolinero@gmail.com

Falla, Granada y el cante jondo

Fitur presenta los actos del centenario del célebre concurso, ejemplo del pulso universal de la ciudad

Cuando hay algo importante que celebrar en Granada hay que buscarlo en su universalidad, lejos de localismos ni falso folklore. En Fitur se presentarán los actos que el Festival Internacional y otras entidades preparan para conmemorar un acontecimiento histórico como fue el Concurso de Cante Jondo que se celebró en la Plaza de los Aljibes -ante la gran demanda hubo que sustituir el lugar primitivo en la albaicinera plaza de San Nicolás- los días 13 y 14 de junio de 1922, fiesta del Corpus que, entonces, estaba envuelta en importantes actos culturales. El genial Antonio López Sancho publicó una caricatura de los asistentes, muchos de ellos refugiados con las sillas sobre las cabezas para protegerse de la lluvia que suele aparecer en las noches veraniegas granadinas. El Centro Artístico capitaneó, como entidad cultural, el evento que surgía de la iniciativa de Manuel de Falla, Miguel Cerón, García Lorca, Jofré y Andrés Segovia, a los que se sumó una pléyade nacional e internacional de primer orden intelectual que o asistieron a sus sesiones, participaron en exposiciones y conciertos o intervinieron en actos culturales. Granada, gracias a todos ellos, con Falla y Lorca a la cabeza, llenó las páginas de los medios no sólo locales, sino nacionales e internacionales.

Tuve ocasión de conocer -en el Centro Artístico, donde dirigí junto a Jofré, la publicación Falla y Granada, con firmas excepcionales, patrocinada por el Ayuntamiento de Manuel Sola, a la sazón, presidente de la entidad cultural-, a uno de los principales organizadores del certamen, junto a Falla, Miguel Cerón. Me habló de aquellos días difíciles, pero emocionantes, en la misión de restituir la pureza del cante primitivo andaluz -que rubricaron en conferencias y escritos Falla y Lorca-, sacándolo de clichés falsos que deterioraban su pureza, hasta convertirlo en ridículos esperpentos de insoportable banalidad. Quizá por ello en el concurso se prohibió participar a los profesionales, lo que originó una fuerte polémica. Un desconocido, Diego Bermúdez, el Tío Tenaza, logró el premio, aunque el primero quedara desierto.

El centenario merecerá amplios comentarios, como es natural, sobre todo cuando se conozca en profundidad la programación, los actos propuestos y las personalidades que asistirán a este evento que, por supuesto, tendrá un apartado especial, esté dentro o fuera del programa de la 71 edición del Festival Internacional de Música y Danza que es otro elemento vital en el que debe basarse la universalidad de Granada, que es lo único a tener en cuenta cuando se trazan asuntos culturales relacionados con su nombre

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