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Humanidad, señor político

La gente está agotada, desconectada y completamente decepcionada con la política que se hace hoy día

Mi hermano tiene 26 años, al igual que montones de jóvenes, está opositando para ser maestro de Educación Especial mientras sigue viviendo en casa con mi madre. Lleva dos años hincando los codos a destajo en un camino duro, donde (los opositores lo sabrán bien) parece que la luz nunca termina de verse al final del túnel. Mientras estudia, también trabaja en sus pocos ratos libres para sacarse unos euros y poder cubrir sus gastos. Clases particulares, de refuerzo, monitor de tiempo libre en una granja escuela y hasta camarero en fines de semana y festivos. Para que luego digan que los jóvenes lo tienen fácil. Por eso, ni un solo día se pierde las noticias esperando que ese señor que dirige el país o alguno de su equipo, traiga buenas nuevas, además de contar que ha subido el paro, el precio de la luz y que la cesta de la compra ya es un lujo al que no todos tienen acceso. Me da rabia ese pensamiento generalizado que se tiene hoy día sobre los jóvenes y su desinformación. "La gente joven está apática", "los chavales no se interesan ni saben nada de política", a la generación Z "todo le da igual si no está en las redes sociales". Afirmaciones que, con sus excepciones, considero completamente falsas. Mi hermano Pablo es un nativo de las nuevas tecnologías pero demanda información de actualidad, quiere saber qué pasa en su país y cómo los políticos se las ingenian para poder resolver los problemas que a él, y a tantos otros en su situación, les atañe. Por eso lee, ve la tele, escucha la radio y se mete en Instagram para estar atento a lo que pasa. Quiere formarse una idea, tener criterio y opinar sobre la realidad política de su país. El problema es que, lamentablemente, a veces le cuesta mantener el hilo de lo que ocurre porque, sinceramente, se pierde entre la marabunta de insultos, improperios y reproches que los que están en el poder se dedican a diario ante las cámaras. "Hermana, tienes que escribir sobre cómo la moción de censura de Sánchez se convirtió en un ensayo del debate para las elecciones generales. Una previa de la campaña electoral", me decía hace unos días indignado. No lo decía por ningún partido, ni por Sánchez en concreto. Mi hermano está cansado de que los políticos no debatan. "Se preparan mítines y exponen qué hacen mal los demás, en vez de proponer soluciones a los problemas sociales", me contaba cabizbajo.

La gente está agotada, desconectada y completamente decepcionada con la política que se hace hoy día en la que los representantes de los partidos le dan la mano al ciudadano en campaña y cuando ganan las elecciones se olvidan de por qué llegaron. Hace falta más humanidad, más trabajadores y menos cargos vacíos que, más allá de un nombre y un puesto, no aportan nada a una sociedad con hambre de progreso.

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