Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

Marín quiere más

Como Marín no ha podido quitar a Rocío Ruiz, necesita una nueva consejería o más viceconsejeros que nombrar

El Gobierno andaluz afrontará la próxima semana una primera remodelación, una crisis motivada por los problemas de uno de los dos socios: Ciudadanos. Su líder y vicepresidente de la Junta, Juan Marín, necesita una ampliación del Gobierno para reequilibrar su poder dentro del partido, lo que se va a traducir o en una nueva consejería más -la solución más cara- o en unos cuantos viceconsejeros y delegados más. Una vez comprobado que la militancia naranja no respalda a Marín, tal como se ha visto en la elección de compromisarios, el vicepresidente cree que si coloca a más gente en nuevas estructuras, ganará poder en la organización.

Estas razones violan los fundamentos originarios del Gobierno del cambio, ya que suponen un aumento del gastos de la Junta debido a razones, puramente, partidarias. Por eso, el presidente Juanma Moreno se está resistiendo, no quiere más consejeros, si bien es cierto que el departamento de Carmen Crespo, el de Agricultura y Medio Ambiente, es demasiado grande. El presidente Griñán cometió el mismo error cuando fusionó estas dos materias y la de Educación con Empleo.

Pero los argumentos de Juan Marín son otros. La llegada de Inés Arrimadas no ha beneficiado al sanluqueño, la jerezana no ha dejado que Marín destituya a la consejera de Bienestar Social, Rocío Ruiz, porque sus políticas sociales son un referente de distinción frente al PP y, en especial, frente a Vox. La sombra de Fran Hervías, el señor Lobo, sigue siendo muy alargada en el nuevo Ciudadanos, y al granadino tiene muy calado al bueno de Marín.

Elías Bendodo, que es el consejero de la Presidencia y el encargado de embridar las ambiciones de su amigo Marín, encontrará una solución, pero no puede dejar a todo el Gobierno en una evidencia tan fea, por eso hablan de cambios en los segundos niveles. Tal como le afeó el portavoz de Vox a finales de junio, la reducción de la administración paralela y la eliminación de chiringuito no ha pasado de borrar del registro lo que ya no existía. Sólo faltaría ahora que se evidenciase que la remodelación del Gobierno es una maniobra de colocación. Pero lo es. O lo es en buena parte.

A un presidente este tipo de asuntos le incordia. Juanma Moreno prefirió conservar a Jesús Aguirre en Salud el verano pasado y, posiblemente, acertó. A los presidentes no le gustan ni las crisis ni los ceses, sino la estabilidad, y ésta va a tener que aceptarla, aunque ni sea el momento ni hayas razones objetivas.

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