Esta boca es tuya

Antonio Cambril

cambrilantonio@gmail.com

Metro y medio de Cuenca

El alcalde aún no tiene modelo de ciudad. Pero tiene un metro. Y va a por el metro y medio. Más o menos lo que mide un fular

Cuenta la compañera Lourdes Mingorance que el alcalde ha hecho su primera promesa electoral. Dos años después de alcanzar el poder por accidente múltiple y con heridos graves del PP, y a un embarazo de las próximas elecciones locales, Francisco Cuenca y olé aún no tiene modelo de ciudad. Pero tiene un metro. Y va a por el metro y medio. Más o menos lo que mide un fular. El alcalde pretende extender las líneas hacia el centro para que los vecinos puedan llegar en tranvía desde Recogidas a Puertarraj a por su dosis diaria de malafollá. La ocurrencia difícilmente me afectará. No estaré aquí para verla. Y puede que el propio alcalde tampoco, dada la velocidad a la que van las obras públicas en la ciudad y alrededores (dos décadas de media desde que se plantean hasta que concluyen). Pero no voy a meter prisa con el calor que hace. Y menos a despreciar la noticia, por su condición de proyecto a largo plazo, diciendo en plan ultraliberal: "A largo plazo, todos muertos". ¡Qué va! ¡A por el desarrollo sostenible, la peatonalización integral, la ciudad libre de humos, la capitalidad cultural del 2031, la Granada del siglo XXII y una estación de metro en la puerta de cada bloque de vecinos.

La idea tiene alguna posibilidad de prosperar si el alcalde repite tras sortear con éxito el proceso judicial que sufrirá en Sevilla. Según los indicios aceptados por un juez, siendo delegado de Economía confundió la gimnasia con la magnesia y realizó una contratación ilícita a una empresa constituida sólo un mes antes. O en esa foto sale bien parado o solapará todo el álbum del Centro Lorca y las infatigables sesiones de tendidos supinos, tendidos pronos y tendidos piononos en que ha convertido su gestión. La otra imagen que difícilmente veremos es la de su llegada en el AVE más lento del mundo, el que dará un rodeo por el oeste y se dirigirá hacia Sevilla para después torcer hacia el norte a la altura de Antequera. Como apuntan en este mismo papel Amanda Rodríguez y Sergio Pascual, "el rapidito" tardará tres cuartos de hora menos que un Talgo en llegar a Madrid, pero costará el doble. Un AVE alicorto. Como aquel circo, que tanto refirieron los columnistas de los 80 y 90, en el que se exhibía a un señor normalito al grito de "¡¡¡El enano más alto del mundo!!!". Adelante con los faroles.

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