Crónica Levantisca

J. M. Marqués Perales

jmmarques@diariodecadiz.com

¿Miedo? No

El Gobierno en ciernes no tiene por qué dar miedo, más bien vergüenza, una agenda para ricos señoritos y desleales

España necesita un relator, un mediador entre partes que priorice los asuntos importantes y retire aquellos sobre los que nunca habrá un consenso; un relator que reúna al PSOE, PP y Ciudadanos bajo un mismo objetivo; un relator que evite este Gobierno en ciernes, que no es que dé miedo, sino vergüenza. Ajena, por supuesto.

Al relator no le llevaría más de 24 horas en apartar los temas discordantes, tales como la reforma del sistema educativo, la de la Ley de Memoria Histórica, la de interrupción voluntaria del embarazo y el necesario ajuste fiscal. Los impuestos se quedarían tal como están hasta que se resolviese el empate. Las otras leyes, igual.

Las grandes líneas de la política económica -aconsejería el relator- serían las acordadas con Bruselas, desde donde se nos exige que España reduzca la deuda pública mientras dure la bonanza económica. Haría falta, eso sí, una mayor fuerza diplomática en el seno de la Unión, ahora que se están definiendo los nuevos liderazgos en un mundo de donde Estados Unidos quiere retirarse y Rusia y China desean ocupar su espacio.

El principal reto de España es el sostenimiento del sistema de pensiones, seguimos sin llegar a los 20 millones de contribuyentes y hay que ampliar la base laboral como (casi) sea. Aquí, lo que está en peligro no es la actualización anual de las pensiones, sino el pago a medio plazo de las propias rentas de jubilación, las que constituyen el pilar básico del Estado del bienestar. Y, para eso, hay que extender el tejido económico y abrir puertas a una inmigración regulada y masiva, mejor si es americana. Esto llevaría su tiempo, y no tiene por qué solucionarlo un Gobierno de concentración constitucional, pero sí encarrilarlo.

Lo que no son asuntos prioritarios son los que comienzan a colocarse en la esa mesa de negociación actual, la de PSOE, Unidas Podemos, ERC y PNV. Eso no es una agenda para España, es un listado para ricos y desleales, un cambio de la madera del parqué, una revisión de la chimenea, el pago de la cuota del club. El PNV quiere desgajar la Seguridad Social; Bildu hablar del derecho a decidir de verdad; ERC busca un terapeuta de pareja para entenderse con Puigdemont y con la cornuda España a la vez; el PSC cambiar la naturaleza histórica de España, y Teruel, donde ya no vive casi nadie, ser como Valencia. O Ciudadanos mueve ficha y ofrece sus votos para que el PP se abstenga o el nuevo Gobierno será para una oronda minoría, un perpetuo argumento desternillante para reírse.

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