Cajón de sastre

Ocasión perdida

¿Cómo es posible que en los medios nacionales se hable de la NBA y se ignore la segunda división nacional?

Los aficionados del CB Covirán Granada desfilaban en silencio el pasado domingo, algunos chavales lloraban y desde los jardines que rodean al Palacio de Deportes aún se podían escuchar aplausos, quizás fueran de aficionados del Breogán, quizás se despedía al equipo local por su lucha. No pudo ser. Escribo asombrado por una derrota tan contundente, escribo con la envidia de aficionado al futbol que no sabe cuándo volverá al campo, mientras que los aficionados al baloncesto ya lo pueden, a medias, disfrutar (es un decir, claro).

Lo siento por la ciudad y por esos chavales que lloraban. Solo hay un resquicio de alegría, al menos sube el equipo de otra ciudad de provincias que no es portada de casi nada. Lugo sonará en el baloncesto de la liga ACB o al menos sonará el Breogán Lugo. Puede que el baloncesto de Granada se nombre en los medios nacionales, seguro, cuando se enfrente al Estudiantes. Quizás en algún medio nacional se hable algo más de la liga LEB ahora que el Estudiantes, salvado en los despachos hasta dos veces, ya parece definitivamente descendido. Y no es que me alegre de ninguna desgracia, solo constato el supino silencio sobre todo lo que no sea el enfrentamiento entre las dos secciones de baloncesto de los dos equipo de fútbol que llenan siempre todas las portadas, esos que desprecian a los pequeños y querían su propia superliga. ¿Y cómo es posible que en los medios nacionales se hable de los partidos de la NBA, esa liga donde se juega a algo parecido al baloncesto pero sin defensa, y se ignore casi por completo la segunda división nacional? ¿Todo el deporte nacional debe siempre resumirse a la inquina entre lo blanco y lo azulgrana?

Y todos perdemos, como ha perdido Granada, la ciudad, una opción para que se hable de ella por algo más que por sus escándalos en el Ayuntamiento o por las incautaciones de hierba o por apagones de luz o por sus magníficas aceras llenas de terrazas de bares en los que buscan empleo buena parte de los graduados que salen de las aulas de su universidad, año tras año. Seguiremos esperando otro ascenso a la primera categoría como seguimos esperando el cambio de modelo productivo en esta tierra o, ¿acaso alguien esperaba que en la nueva normalidad nuestra Granada iba a dejar de ser el sur del sur, por no decir el vagón de cola del último tren? Los reyes celtas puede que estén contentos, por aquí Boabdil sigue llorando. Vale.

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