Quosque tamdem

Luis Chacón

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El camarote de los Marx

No habían pasado unas horas y ya anunciaban algunos de los socios enmiendas a su tramitación en el Senado

La moción triunfó y Pedro Sánchez es el nuevo presidente del gobierno. De un gobierno, nadie puede negarlo, tan débil que sólo se va a apoyar en los ochenta y cuatro diputados socialistas, dado su anunciado carácter monocolor. El objetivo de la moción de censura constructiva - tomada de la Ley Fundamental de Bonn de 1949 - no es, como sí ocurría tradicionalmente, tumbar a un gobierno que ha perdido la confianza de la cámara, sino sustituirlo por otro que acumule mayores apoyos. Por ese motivo, la Constitución exige que se incluya un candidato a la presidencia del gobierno y que éste, defienda su programa ante la cámara.

La heterogénea mayoría parlamentaria que apoyó la moción parece un nuevo camarote de los Hermanos Marx en el que Pablo Iglesias - en un remedo de Chico - acabará gritando y también dos huevos duros ante cualquier propuesta del gobierno que le permita obtener algún rédito electoral. Pedro Sánchez va a tener difícil hasta gobernar a golpe de Decretos Leyes puesto que estos han de ser convalidados por el Congreso. Y la unanimidad para echar a Rajoy no ha de ser extensible a cualquier otra cuestión.

Por todo ello, nunca tuvimos un gobierno más débil ni una oposición más fuerte, tal y como vamos a comprobar en los próximos meses. Frente a la idea extendida intencionadamente por el PSOE, los apoyos de Pedro Sánchez no han sido sólo para derrocar a Mariano Rajoy sino que se constituyen en una mayoría parlamentaria sobre la que debe apoyarse el nuevo gobierno. Sin embargo, no parece posible. Gobernar con unos presupuestos contra los que has votado resulta, cuando menos, paradójico. Gestionar España aplicando políticas económicas a las que se opone toda, o casi toda, la mayoría parlamentaria que aparentemente sostiene al gobierno Sánchez, es un sinsentido y una contradicción. No habían pasado unas horas y ya anunciaban algunos de los socios enmiendas a su tramitación en el Senado. Otro escollo difícil de salvar para el nuevo gobierno que se adentra en territorio ignoto. Nunca hemos tenido un ejecutivo que funja con una de las Cámaras absolutamente en contra. Y aunque el Senado no puede paralizarlo, si tiene en sus manos ralentizar su labor. Y sólo queda media legislatura. Claro que si el programa de Gobierno de Pedro Sánchez era tan pobre que se limitaba a derribar a Rajoy ya lo ha cumplido. Aunque el precio a pagar está por ver. Y no va a ser barato.

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