La colmena
Magdalena Trillo
¿‘Tradwives’?
Hace pocas semanas Gaza ocupaba portadas, informativos, debates parlamentarios y tertulias; se convirtió en símbolo del dolor contemporáneo, de la destrucción metódica, del colapso humanitario, del genocidio y de la impotencia internacional. Pero hoy, pocas semanas después de que se haya dado por “finalizada” la fase más devastadora de ataques, Gaza empieza a desaparecer del mapa informativo y no porque haya dejado de sufrir, sino porque el mundo ha cambiado de tema.
El olvido mediático y social es una característica de este tiempo: la catástrofe persiste, pero se vuelve paisaje y se hace invisible. La tragedia continúa, pero pierde interés. La población sigue atrapada, pero deja de ser noticia. Este olvido mediático nos lleva a la senda de la desconexión absoluta con nuestro pasado, convirtiéndose en una desmemoriada que nos puede llevar a la repetición sistemática de conflictos bélicos y agresiones impunes.
El olvido hace invisible la ausencia de normalidad que existe cada día por el enorme daño inflingido a los gazatíes; incluso con un alto el fuego vigente desde octubre de 2025, la vida sigue marcada por la precariedad extrema, por la intemperie y por el miedo. En paralelo, la ayuda humanitaria llega de manera irregular y siempre insuficiente, y el coste humano de la destrucción se mide también en enfermedades, infecciones, desnutrición y trauma psíquico.
Hay que señalar que Gaza no se ha reconstruido, no se ha curado, no ha recuperado su tejido social. Gaza simplemente se ha quedado sin cámaras. Y cuando la atención internacional se retira, lo que queda es el silencio: el espacio perfecto para que la injusticia se cronifique.
Y sin embargo, Gaza sigue ahí. Con su gente. Con su duelo. Con su hambre. Con niños y niñas que crecen entre ruinas y familias que ya no esperan justicia, sino simplemente sobrevivir. Recordar Gaza no es un acto sentimental: es una obligación ética. Porque el olvido también mata. Y porque una tregua no es paz. Solo es una pausa en el ruido, mientras continúa la devastación que el mundo ya no quiere mirar.
La pregunta es ¿qué podemos hacer?. Y podemos hacer mucho: recordar y hablar y hablar de Gaza. Apostar por medios de comunicación que no dejen de lado a Gaza y exigir a los gobernantes que pongan todo su empeño en reparar la enorme injusticia cometida por parte de Israel con la población de Gaza.
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