Su propio afán

Quien habla al aire

Tantos discursos de Pedro Sánchez están teniendo un efecto inflacionario de su retórica y puesta en escena

No voy a poder criticar el último discurso televisivo de Sánchez. Porque no lo vi. Le hice la crítica por lo sano, o sea, un mutis por el foro. Si hasta Urkullu dice que cada vez resulta "más difícil soportar" la "permanente escenificación" de Sánchez ¡con la pasta que le saca a Sánchez!, ¿cómo la voy a aguantar yo, que encima soy el que paga a Sánchez… y a Urkullu?

Dicen que la dinámica fue la misma de los anteriores discursos, que aún resuenan en mis oídos como cuando, después de una noche de feria y cacharritos, te acostabas y oías el pitidito. Estamos ante un "reto inmenso descomunal" dijo, dispuesto, por lo visto, a agotar todos los adjetivos de una tacada. Usó ocho veces la palabra "guerra".

Para aprovechar el tiempo ("Todo lo que no sea ganar la eternidad es perder el tiempo", ha advertido el poeta Javier Almuzara), me puse a leer a san Pablo. Pero, vaya por Dios, que empezó a recordarme a Pedro Sánchez: "Prefiero hablar 10 palabras con sentido para instruir a otros a decir 10.000 palabras en lenguas. […] Si no proferís un discurso inteligible. ¿cómo se sabrá lo que decís? Seríais como quien habla al aire".

Como Sánchez dispara salvas de metáforas paramilitares, podemos añadir que su estrategia de batalla está clara. Necesita hablarnos mucho para vendernos su relato de lo que ha pasado y también para ir poniéndose la venda antes de la herida económica y social que se nos viene encima. Por eso, esa sobreabundancia de palabras en cualquier momento y el paralelo interés en silenciar por tierra, mar y aire cualquier relato distinto (al que llamará "bulo" o "crispación" o "deslealtad"). Ha de imponer su parte de guerra y ha de desarmar y rendir al resto de las partes.

Lo tiene complicado. ¿Porque la magnitud de la tragedia no permitirá hacer relatos alternativos? Por eso. ¿Porque hemos visto las vacilaciones de sus medidas, las mentiras, la descoordinación y tanto digo "diego" donde Simón dijo "digo"? Por eso. ¿Porque sus terminales mediáticas han salido muy terminales de esta crisis? Por eso. Pero su flanco más débil es que su retórica es inversamente proporcional: los cada vez más largos discursos interesan cada vez a menos gente. Compárese a Boris Johnson, que se ha equivocado también lo suyo, pero que habla y se le entiende y emociona. Que yo no escuchase a Sánchez me incapacita para criticarle, pero sí sirvo de constatación de su fracaso previo, esencial.

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