La colmena
Magdalena Trillo
Socialistas de Vox
Hace mucho tiempo que el Psoe ha dejado de ser el partido de referencia para el feminismo bien entendido; el que ha trabajado por la igualdad de derechos y oportunidades para la mujer y para ejercer su libertad en todos los ámbitos, sin centrarse en dar prioridad sobre todos esos derechos a la confrontación sistemática contra los varones. Ese feminismo bien entendido lo abandonó el sanchismo al encargar su defensa a la ministra menos apropiada, Irene Momtero, que promovió leyes que solo han traído problemas para víctimas sexuales y ventajas legislativas para sus abusadores y acosadores. No contento el Gobierno con unas leyes deleznables, en los últimos meses ha dado pésimo ejemplo de comportamiento ante las denuncias de acoso sexual que han sufrido diferentes mujeres del partido. Miraron hacia otro lado.
El sanchismo se ha dejado arrebatar una bandera que tradicionalmente ha sido de la izquierda. Tan es así que destacadas mujeres socialistas llevan tiempo denunciando una actitud de dirigentes de Moncloa y Ferraz contrarias a sus principios. No reciben más respuesta que frases que se quedan en nada: palabras, no decisiones. Esta actitud intolerable se ha convertido en escándalo cuando se produce en el seno de la izquierda. Una izquierda que siempre se ha movilizado a favor de la igualdad con más contundencia que el centro y la derecha, aunque con el paso del tiempo la defensa de los derechos de la mujer hoy se da prácticamente en todos los ámbitos políticos, con las habituales y conocidas excepciones.
El ministro Albares ha recibido al embajador de Irán para trasladarle la preocupación del Gobierno por la violencia con la que son reprimidas las manifestaciones que se producen desde hace semanas en un país reprimido sin libertad, donde además se trata con especial ensañamiento a la mujer. Sorprende que haya tardado tanto Albares en convocar al embajador. Lo ha hecho cuando las manifestaciones se han cobrado más de 600 víctimas mortales en las dos últimas semanas, hay docenas de miles de detenidos y se utilizan armas propias de guerra contra manifestaciones que, como símbolo de su protesta, muestran a mujeres ejerciendo su derecho a la libertad fumando, sin velo, y encendiendo los cigarrillos utilizando como mecha fotografías del líder espiritual y hombre más poderoso de Irán, el ayatollah Jamenei.
Está bien que Albares haya llamado al embajador iraní, pero hace tiempo que el Gobierno español tenía que haber expresado de forma contundente su crítica a un régimen rechazable desde todos los puntos de vista: por la falta de respeto a los derechos humanos, la falta total de democracia, la nula consideración hacia las mujeres… y por amparar, financiar y armar a grupos terroristas como Hamas y Hezbollah que Irán utiliza para desestabilizar el mundo. El sanchismo, una vez más, ante una situación inadmisible reacciona tarde y mal.
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