Crónica personal
Pilar Cernuda
Pedro Sánchez de rebajas
El amplísimo espectro del antisocialismo español –que va de la socialdemocracia nostálgica a la derecha conservadora, pasando por el centrismo– puede sonreír ante las perspectivas de acuerdo entre el PP y Vox en Extremadura. Aunque necesario, era difícil y seguirá siéndolo, pues son partidos muy distintos que tienen que aprender a respetarse en los programas y en las políticas a menudo contrapuestas. El pequeño tiene que evitar el abrazo del oso y el grande tiene que esquivar el truco del erizo, que diría Arquíloco. Pero Feijóo parece que al fin ha asumido que necesita a Vox y Vox está dispuesto a sacrificar la comodidad rentable de la oposición para comprometerse en los gobiernos. No comprometerse con el PP, ojo, sino con los votantes en la ejecución directa de la parte proporcional de su programa.
En éstas estamos cuando nuestro Moreno Bonilla apuesta por diferenciarse de Vox. Ha reactivado –con la intención de dar su pellizquito de monja– el plan para la Memoria Histórica. Llevaba tres años arrastrando los pies y lo aprueba corriendo a pocos meses de las elecciones. La intención es encandilar al votante moderado y prestado del PSOE. La intención es interesante, pero el movimiento es poco inspirado.
Primero, transmite la sensación de que se hacen cálculos electorales con la memoria histórica. Las víctimas de entonces (todas) merecerían un trato más objetivo, por un lado, y más familiar, por otro. En segundo lugar, apuntala la superioridad moral de un PSOE agonizante. Cuando el PP intenta parecerse a la izquierda para atraerla, no la debilita: la consagra. En tercer lugar, anticipa conflictos: si hay muchas posibilidades de que el PP andaluz tenga que negociar con Vox tras las elecciones, adelantar fricciones es poco sutil. Y poco sagaz en cuanto que te adornas con algo que tendrás que retirar o modificar con toda seguridad. Presumes ahora de lo que favorece al PSOE y que acabarás retirando por exigencia inapelable de un Vox con el que ha de pactar, pero al que, mientras tanto, has demonizado. Es error para hoy y humillación para mañana.
Y tó pa ná porque el ciudadano socialista que muy legítimamente quiere atraer Moreno Bonilla ya ve los pactos en Valencia y en Murcia, e incluso en Extremadura, donde María Guardiola parecía la Pasionaria. ¿No los va a prever aquí?
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