Inmigración

La breve historia del Open Arms en Motril

  • El buque de la oenegé, que se encuentra en aguas internacionales con 121 inmigrantes, estableció su base de operaciones en Motril el pasado mes de octubre

  • Tuvo que abandonar la dársena tras no lograr firmar un convenio de colaboración

El Open Arms, a su entrada en el Puerto de Motril. El Open Arms, a su entrada en el Puerto de Motril.

El Open Arms, a su entrada en el Puerto de Motril. / Alba Feixas

El buque de la oenegé Proactiva Open Arms, que sigue en agua internacionales a la espera de que un puerto le de autorización para el desembarco de 121 personas que llevan a bordo tras ser rescatadas, con la de este martes, seis noches, estuvo el año pasado destinado en el Puerto de Motril donde se estableció, en un principio, de forma indefinida como puerto base para sus operaciones de rescate junto a Salvamento Marítimo en las zonas del mar de Alborán y el Estrecho, tras un acuerdo alcanzado con la entidad pública encargada de la seguridad marítima en aguas españolas y que, finalmente, no llegaría a buen puerto.

El Open Arms se dejaba ver por el dique de entrada a la dársena portuaria sobre las 9:15 horas del 2 de octubre del año pasado, ante el asombro de varios pescadores que se concentraban en las proximidades para ver el nuevo barco de rescate de inmigrantes.

La expectación que levantó el buque fue la misma que tenían sus ocupantes por salir en apoyo de Salvamento Marítimo y comenzar con los rescates.

El coordinador de operaciones de Proactiva Open Arms, Gerard Canals, indicaba entonces que desde la ONG llevaban semanas trabajando junto a Salvamento Marítimo para detallar las condiciones en las que trabajarían, y pese a que a su llegada a la dársena portuaria aún no habían firmado ningún convenio de colaboración, estaban preparados para salir al mar cuando la empresa pública lo necesitase.

Durante su estancia en el puerto granadino, el Open Arms participó en dos operaciones de rescates de inmigrantes en la zona de Alborán.

Por un lado, rescataron a 57 personas, entre ellas diez mujeres y dos niños, de una patera que se hundía en aguas de Alborán, y por otro, participó en un rescate que finalmente fueron recogidos por una embarcación de Salvamento Marítimo.

Ambos operativos coincidieron con unas maniobras de prácticas que realizó el buque, ya que aún no contaban con el permiso de Salvamento Marítimo.

Durante su corta estancia en la dársena motrileña, el barco contaba con una tripulación de 19 personas, entre ellos 9 profesionales que permanecerían en el barco 30 días y 8 voluntarios y dos periodistas que estarían alrededor de 15 días a bordo.

El Open Arms, durante su estancia en Motril. El Open Arms, durante su estancia en Motril.

El Open Arms, durante su estancia en Motril. / Alba Feixas

En un comunicado expedido por la ONG a principio del verano pasado, explicaban que una de las principales decisiones de cooperar con las autoridades españolas en el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán era por “las intensas campañas de criminalización hacia las ONG en el Mediterráneo central y la puesta en marcha de políticas inhumanas que han provocado el cierre de los puertos de Italia y Malta, y la inmovilización de muchas organizaciones humanitarias de salvamento".

El 26 de octubre, apenas veinticuatro días después de su llegada a Motril, el Open Arms regresaba a Barcelona cansados de esperar la firma de un convenio de colaboración para trabajar de forma coordinada con Salvamento Marítimo y que no llegaría.

Poco después, se unió a las oenegés de rescate Mediterranea y Sea-Watch para formar una alianza humanitaria de rescate en el Mediterráneo central en una misión de observación y denuncia, y que contaría con la traba de las autoridades italianas.

El mismo ministro de Interior italiano, Matteo Salvini, anunciaba el pasado verano el veto a que la embarcación atracase en cualquier puerto del país si trasportaba migrantes.

Actualmente, el Open Arms se encuentra en aguas internacionales con 121 personas rescatadas, entre ellas 32 menores, con la de este martes, seis noches, a la espera de que un puerto abra sus puertas a la ONG catalana ante la negativa de Italia y Malta, los más cercanos al buque.

La embarcación rescató el pasado jueves a 55 personas y, a otras 69 el viernes. De los 124 rescatados, tres mujeres tuvieron que ser evacuadas de urgencia tras conseguir la autorización del Gobierno italiano.

Tras una reunión con miembros de Compromís, este pasado lunes, el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, declaró que “no puede concluirse la imagen de que solo España constituye puertos seguros” ante la solicitud desde hace más de una semana del barco de rescate por atracar en un puerto español.

Por su parte, la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá, indicó  que las 121 personas que se encuentran a bordo del barco de la oenegé española son “responsabilidad de la Unión Europea en su conjunto” y que “España es frontera de la Unión Europea pero es responsabilidad de la Unión Europea en su conjunto y queremos que la Unión Europea sea consciente de que es su responsabilidad”.

Comunidades como Valencia o Cataluña se han ofrecido para que se realicen el desembarco en sus puertos y territorios como Extremadura o el País Vaco, se han ofrecido a acogerlos.

Por otro lado, más de 72.000 personas han firmado una petición en Change.org para pedir a Pedro Sánchez y al Gobierno central que ofrezcan o medien con la Unión Europea para conseguir un puerto seguro para estas 121 personas rescatadas en el Mediterráneo.

Mientras tanto, el buque de la ONG Proactiva Open Arms sigue sin rumbo fijo entre Malta y Lampedusa esperando a que un puerto seguro les autorice a desembarcar a estas 121 personas.

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