investigación en granada

Las lagunas de Sierra Nevada, centinelas del cambio global: una investigación de tres años para conocer qué pasó hace 60 siglos

  • Dos de las lagunas de Sierra Nevada son objeto de un estudio para determinar cómo ha cambiado el entorno en los últimos 6.000 años

Laguna Hondera en Siete Lagunas, en una imagen de archivo. Laguna Hondera en Siete Lagunas, en una imagen de archivo.

Laguna Hondera en Siete Lagunas, en una imagen de archivo. / R. G.

“Las lagunas son un registro histórico de todo lo que ocurre en la cuenca”. Un registro que, si se analiza, es capaz de ofrecer información sobre la temperatura, las lluvias... cómo era el discurrir de las estaciones hace 6.000 años. Carmen Pérez, catedrática del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada, trabaja como ‘documentalista’ en ese singular registro que suponen los lagos, en este caso, de Sierra Nevada. El proyecto en el que trabaja, Lagos centinelas de cambio global en los Parques Nacionales: análisis multidisciplinar de los últimos 6.000 años, cuenta con financiación del Organismo Autónomo de Parques Nacionales, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. La financiación total del proyecto es de 146.797 euros a ejecutar entre 2020 y 2022.

“Usamos los lagos alpinos porque son remotos”, explica la investigadora. En este proyecto se analizarán los lagos de Río Seco y posiblemente la laguna de la Mosca.Al hallarse lejos de núcleos de población, se entiende que es “más fácil” determinar los pasos que la evolución ha dado en relación con el cambio del clima. Cada invierno, se congelan, y con la llegada del calor se convierten en uno de los puntos donde bulle la vida en las alturas. “Son idóneos para trabajar” tanto los que se encuentran el zonas altas, como Sierra Nevada, como los árticos, en los que también se desarrollan trabajos similares.

Carmen Pérez. Carmen Pérez.

Carmen Pérez. / Carlos Gil

La cuestión sobre la que investiga Pérez y su equipo no es exactamente el lago, sino lo que se encuentra en él. La parte viva, o que vivió, en esos puntos es la que da información sobre las condiciones que se registraron en un determinado momento de la historia. “En paleoecología analizamos los restos que dejan los organismos para reconstruir” qué ocurrió en el pasado. En esta labor se analiza la presencia de, entre otros seres vivos, las diatomeas, algas microscópicas cuyas poblaciones permiten concretar cuestiones relacionadas con cambios en el tiempo y el clima. “Acusan los cambios muy rápido”, explica la investigadora sobre esta microalga.

En esta investigación –que acaba de arrancar, aunque la financiación se obtuvo en la convocatoria del Ministerio de 2017– se realiza ese análisis con varias especies, que actúan de testigos. “Nadie hizo esos registros en 1900”, apunta la investigadora. La imposibilidad de contar con registros a largo plazo obliga a la ciencia a buscar más de un bioindicador “para estar seguros de que lo que encontramos sea una evidencia científica”. Son esas evidencias las que ponen sobre la mesa la existencia de problemas ambientales.

Antes de llegar a las conclusiones, el trabajo de los científicos se centra en extraer sedimentos de esos lagos y datarlos. En cada una de las secciones en las que se divide estos sedimentos se analizan distintos indicadores. El objetivo de este estudio es determinar qué ha ocurrido desde el Neolítico. Se determinará cómo ha influido la actividad humana en el entorno de la Sierra. Ya hay investigaciones previas que evidencian cambios en el entorno a lo largo del siglo XX, fundamentalmente al inicio del siglo y desde los años 50 y 60. Esos cambios coinciden con un incremento en los registros de temperatura.

Participan en el proyecto la Universidad Rovira i Virgili, con los investigadores Javier Sigró Manola Brunet , Enric Aguilar; la Universidad de Barcelona y el Instituto Jaume Almera del CSIC, con Teresa Vegas, de la UB; y Valentí Rull, Encarnación Montoya, Santiago Giralt, del CSIC. Por parte de la Universidad de Granada y Almería, forman parte de la investigación Carmen Pérez Martínez (CPM), Rafael Morales-Baquero, José María Conde Porcuna, Eloísa Ramos-Rodríguez, Domingo Alcaraz Segura –todos ellos de la UGR– y Javier Cabello Píñar (UAL).

La financiación total es de 146.797 euros a ejecutar entre 2020 y 2022.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios