Tráfico

¿Multa por conducir con tacones?

  • El Código de Circulación no lo prohíbe expresamente, pero recomienda el uso de zapatos planos

Conducir con los tacones puestos no es recomendable si se quieren evitar accidentes, Conducir con los tacones puestos no es recomendable si se quieren evitar accidentes,

Conducir con los tacones puestos no es recomendable si se quieren evitar accidentes,

Hay tacones y tacones. Tacones de aguja, tacones largos y tacones cortos, tacones cubanos o de plataforma... Y luego hay mujeres y mujeres. Hay quien se maneja con tacones como si fuera descalza y a quien le cuesta sudor y lágrimas (sangre incluso, a veces) caminar con ellos. Al volante ocurre tanto de lo mismo: hay quien puede conducir como si llevara unas deportivas y a quien directamente le resulta imposible. Pero ¿Realmente se puede legalmente conducir con tacones, o es sancionable?

Textualmente, no. De hecho, en el Reglamento General de Circulación no existe una prohibición de conducir con tacones y no siquiera hay una regla en la que se haga referencia al calzado con el que debe conducirse. Sin embargo, el artículo 18.1 sí que indica que el conductor “está obligado a mantener su propia libertad de movimientos” de forma que garantice su seguridad, la de los acompañantes y el resto de conductores.

Así las cosas, si conducir con tacones es o no sancionable queda a criterio de los agentes de Tráfico, que pueden interpretar la norma a su criterio y, por ejemplo, concluir que con determinado calzado no se garantiza la literalidad del artículo 18.1. y sancionar a la conductora (o el conductor) con hasta 200 euros de multa si el agente que detiene el vehículo piensa que se trata de un riesgo para la seguridad vial.

La realidad es que la Dirección General de Tráfico recomienda, y así consta incluso en los manuales de autoescuela, el uso de zapatos planos para conducir por el riesgo que supone de dificultar las maniobras con los pedales. Con tacón, y peor cuanto más alto, el pie queda oprimido y puede hacer muy complicado moverlo e incluso impedir pisar, por ejemplo, el freno en algún momento en el que la rapidez en la ejecución de los movimientos es siempre fundamental.

Para colmo, conducir con tacones también puede ocasionar problemas y lesiones musculares. La postura de los pies para manejar los pedales del vehículo ya es de por sí forzada, en tanto que obliga a mantenerlo elevado apoyado sobre el talón. Con tacones la situación se agrava: al tener que mantener el pie rígido sobre el pedal, de una forma aún más incómoda, los músculos de la pierna se tensan y pueden llegar a producir calambres, con el consiguiente riesgo al conducir, y una tensión que pueden pasar factura posteriormente en forma de lesiones.

Además, no es difícil que cualquier agujero y arruga en la alfombra pueda provocar que el tacón se enganche en el momento menos oportuno, por ejemplo al pisar el freno. Algo parecido puede (y de hecho pasa) ocurrir conduciendo con chanclas, con las que es fácil engancharse y provocar un nunca deseado accidente. Tampoco en este caso hay menciones específicas en el Código de Circulación, pero conviene evitarlas tanto como los tacones.

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