plaza de toros de La Merced

Un rematado cartel atrae hasta Huelva el bullicio torero el día de su festividad

El día grande de la capital lo es también en el coso de La Merced. Nadie se quiere perder un festejo cargado de alicientes con los tintes onubenses de David de Miranda y Albarreal. Los aledaños del albero taurino que brilla por agosto se han convertido en un hervidero de sonrisas y de esperanza. Era el cartel estrella de la feria y todos querían un sitio en un tendido colombino. Las sonrisas han llegado de la mano del orgullo onubense en el día de su festividad, que siempre viene acompañada de una almohadilla bajo el brazo y un brindis para la suerte torera. La familia García-Palacios, Loles López y Gabriel Cruz, entre otras muchas caras conocidas no han faltado a la cita. También ha estado la esperanza. Ha sido una previa cargada de buenos deseos para que se juntasen las estrellas en el cielo, porque en el albero ya lo estaban.

El auténtico Recinto Colombino comienza en cada tarde en La Merced

Los alrededores de la plaza se convierten en un punto de encuentro social indispensable para entender las fiestas onubenses con un esfile de rostros conocidos en la segunda del ciclo. Un cartel con primeros espadas es garantía de ambiente y tirón en los tendidos, pero también en los aledaños. Las plazas de toros tienen vida propia antes de los festejos. Alrededor de un coso se genera un clima muy especial, donde se cruzan cientos de aficionados para comentar la corrida que llega, compartir una bebida y departir. Es vida social. Son epicentros de las relaciones de estos días que en la de Huelva resulta indispensable para entender las Colombinas. Sin los toros no se comprenden las fiestas de la ciudad. Y es que la primera caseta de la noche está en La Merced.