Izan Barbero, el joven árbitro de Granada y la bonita historia de valores que demostró durante un partido de fútbol
La cara amable del deporte
Este colegiado de 15 años no dudó en ayudar a los jugadores a atarse los cordones, explicar acciones de juego o incluso consolar a uno de los niños durante un encuentro de prebenjamines disputado en Motril
El CD Cultural Asako Motril, uno de los dos equipos, ha aplaudido su labor "de 10", meritoria de la "tarjeta verde"
La alegría de la victoria, el compañerismo, la unión en los momentos difíciles, la comunión entre el equipo y afición... Si uno tuviese que enumerar los que significa el fútbol podría escribir y escribir sin tener fin. Y es que el deporte, en general, es un motor que mueve emociones y sentimientos a unos niveles casi inimaginables. ¿Quién no ha gritado, saltado o incluso llorado con algún partido? Pocos se libran de ello, ya sea desde quienes lo viven como actores de juego o como espectadores. Sin embargo, hay una figura que, por lo general, suele pasar desapercibida si hace "las cosas bien", pero que se pone en el punto de mira cuando "no gusta" alguna de sus decisiones: el árbitro. Quizá por eso resulte curioso que un club deje a un lado el resultado y decida elogiar los valores que el colegiado decidió inculcar a los jugadores, tal y como ocurrió el pasado fin de semana en la localidad granadina de Motril. ¿El protagonista? Izan Rubén Barbero Jerónimo, un joven árbitro de solo 15 años, natural de Salobreña, que fue un ejemplo de la cara más amable del deporte.
El pasado sábado 4 de febrero, como cada fin de semana, este árbitro salobreñero se fue a Motril a pitar uno de los partidos que tenía asignados, el CD Cultural Asako Motril - CD Alborán 2021 de prebenjamines. "Hay veces que son cuatro, otras seis e incluso siete los partidos que se me asignan entre viernes y domingo", explica a Granada Hoy el que, sin darse cuenta, porque para él era algo "habitual que hago cuando arbitro a los más pequeños", se convirtió en protagonista de esta historia.
Durante el encuentro Izan Barbero no dudó en atar cordones a los jugadores, explicarles "sin prisa y con cariño las distintas formas de reanudar el juego", así como "otros muchos detalles que dejó sobre el césped", siendo el punto cumbre, "de una actuación de 10", según manifestaron desde el Cultural Asako Motril, "el momento en que el portero de Alborán arrancó a llorar", su equipo perdía por 8-5, e Izan "se dirigió a él para intentar consolarlo". "Muchas veces los clubes o los jugadores somos acreedores de tarjetas verdes, pues, por qué no... Izan merece una por su labor del sábado", finalizaba el comunicado emitido por el Cultural Asako Motril, algo que una semana después aún sorprende en el buen sentido al protagonista.
"Era un partido de prebenjamines en el que, según el Asako, hice una actuación de 10, pero creo que es algo que hacen todos los compañeros, porque atar cordones, explicar bien las normas, el saque... A los más chiquitines es algo que se suele hacer", reconoce Izan Barbero.
Sin embargo, como destacó el citado club en su comunicado, la forma de afrontar estas cuestiones que mostró sobre el verde fueron "una lección de lo que tiene que ser árbitro en estas categorías", por lo que consideraron que el reconocimiento era más que meritorio cuando, por lo general, los árbitros, como reconoce el propio Izan Barbero, "siempre estamos en boca de todos y nunca para lo bueno".
"Cuando se habla de los árbitros es siempre para el fallo, para algo malo. Entonces, que te admita un aficionado una buena actuación está bien, pero que lo haga un club es algo muy bueno porque siempre se sienten los más perjudicados", reconoce este joven árbitro de solo 15 años, que ya lleva cuatro temporadas silbato en boca, saltando de campo en campo por la Costa de Granada.
Casi un lustro de experiencia pese a la edad
"Este es mi cuarto año arbitrando, llevo desde los 12 años", explica este colegiado salobreñero que pita "todo lo que me dan: fútbol 7, asistentes, fútbol 11 de árbitro principal en categorías de prebenjamín a infantil". Y es que este joven árbitro no ha podido aún llegar a más por su edad: "Por mi categoría lo que no puedo es sacar asistentes, hasta que ascienda, que mi intención es ascender para la temporada que viene porque por la edad no he podido hacerlo antes", reconoce, así que espera que "este septiembre pueda ya pitar hasta Tercera Andaluza Sénior masculina y de femenino, Segunda Andaluza Sénior".
Una vocación 'de cuna'
Que Izan Barbero llegara al mundo del arbitraje no es casualidad. Como tampoco lo es que empezase tan joven en este mundillo. "Viene heredado de mi padre. Él empezó también muy joven y me inculcó esa vocación", admite el colegiado, el cual también comenta cómo esa inexperiencia por su corta edad ha intentado ser aprovechado por alguno... Sin fortuna, claro.
"Empecé muy joven, con 12 años eres muy niño y te intentan condicionar porque te ven más pequeño, pero no me he dejado condicionar nunca, eso es imposible", sentencia este árbitro que sueña, cómo no, con llegar a lo más alto posible del arbitraje aunque su objetivo es más humilde: "Mi intención es superar a mi padre, que fue asistente en Segunda División B", confiesa, mientras que admite el sueño de que "ojalá pudiera llegar a árbitro de Primera y ser internacional".
Como él bien dice: "Soy joven y tengo tiempo para ascender" y de buen seguro que si continúa por este buen camino y demostrando su valía y valores partido a partido seguirá creciendo y ascendiendo, pese a su corta edad. Eso sí, ojalá lo haga junto a más compañeros porque, como bien dice, "me gustaría añadir que ojalá más gente se apuntara a ser árbitro. Que la gente se meta a arbitrar porque, aunque parezca difícil, hay compañeros maravillosos que ayudan a meterte en este mundillo y te ayudan a formarte".
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