Covirán Granada | A aro pasado Al Covirán Granada ya le tocaba una sonrisa

  • Mejoran las sensaciones en el conjunto nazarí tras el encuentro frente al Huesca

Manu Rodríguez, en acción ante el Huesca Manu Rodríguez, en acción ante el Huesca

Manu Rodríguez, en acción ante el Huesca / Carlos Gil (Granada)

El entrenador del Covirán Granada, Pablo Pin, hace ya tiempo que ha dejado claro que se ha dejado de lado el chip de la pasada temporada de marcarse objetivos en 'paquetes' de cuatro encuentros y que toca ponerse el mono de ir partido a partido. A pesar de ello, al resto de los mortales no se nos pasa por alto que el choque del otro día fue el primero de tres consecutivos en los que puede que conjunto nazarí se juegue algo más que las meras victorias.

Tras Huesca, equipo que precedía al Covirán en la tabla, ahora toca visitar la cancha del Marín y recibir al Canoe, dos conjuntos que son los que cierran la clasificación y ante los que, sobre el papel, no se debería fallar. Para ello, los rojinegros tienen que hacer algo que aún no han sido capaces de hacer esta temporada: ganar tres partidos seguidos, entre ellos el del próximo sábado lejos del Palacio, algo que no hace desde el pasado 18 de octubre, es decir ¡más de tres meses!

Josep Pérez, que volvió a jugar, busca con la mirada a Guille Rubio Josep Pérez, que volvió a jugar, busca con la mirada a Guille Rubio

Josep Pérez, que volvió a jugar, busca con la mirada a Guille Rubio

Implicación

Ganar al Huesca no era misión fácil, sobre todo por la dinámica en la que estaba el equipo, ya que los oscenses tampoco andan finos esta temporada. Lo importante era ganar, pero también las maneras.

De forma más o menos vistosa, el Covirán se impuso tras no perder la concentración en ningún momento, algo que se echaba de menos y con lo que no pudo el rival.

Josep Pérez

Tras dos partidos de castigo volvió a jugar el base valenciano. Parece que hay un pacto de caballeros entre Pin y Josep Pérez para remar en la misma dirección.

Otros

Entre otros detalles, el sábado se vio a un David Iriarte dispuesto a volver por su fueros. Y a un Manu Rodríguez que trabajó a destajo y si no que se lo digan a Carter, el máximo anotador del Huesca que sufrió al granadino como se de una mosca cojonera se tratara.

Y Guille Rubio, que esta temporada quería unos galones más repartidos pero que vuelven a lucir en su hombrera.

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