COVIRÁN GRANADA

El doctor Jekyll y el señor Hyde

  • La peor versión del equipo de Pin en un mal primer tiempo le cuesta la derrota ante el Oviedo

Carlos de Cobos entra a canasta ante la oposicón de Antón _Bouzan en el partido del domingo ante el Oviedo. Carlos de Cobos entra a canasta ante la oposicón de Antón _Bouzan en el partido del domingo ante el Oviedo.

Carlos de Cobos entra a canasta ante la oposicón de Antón _Bouzan en el partido del domingo ante el Oviedo. / carlos gil

Qué pena. El Covirán perdió el domingo una buena ocasión de haber sumado un triunfo de muchos quilates, de esos que llenan las alforjas de confianza con la que encarar mejor los próximos compromisos. Pero ante el Oviedo el partido se resolvió en los últimos compases y por detalles que bien pudieron cambiar el resultado. Cuando se lanzó la moneda al aire a falta de casi dos minutos, el conjunto dirigido por Pablo Pin pidió cara y... salió cruz. Antes, los granadinos ofrecieron al personal dos caras bien distintas.

se abre el telón

Y la película empieza de la peor manera posible. Los granadinos comenzaron el encuentro ante los ovetenses sin tensión alguna. La noticia no fue que les costara siquiera levantar la vista para ver el aro rival, porque de todos es sabido que la faceta ofensiva adolece de falta de equilibrio en muchos momentos, sino que en defensa, que es el punto fuerte del Covirán, a los que estaban en la pista les faltó el hábito, pues parecían monjas de la caridad. Tanto fue así que los primeros ataques del rival tuvieron una eficacia del cien por cien porque en su pista delantera anduvieron como Pedro por su casa. Quizá, tal como dijo Pablo Pin al final del choque, ahí se perdió el partido. Aunque hay que estirar más el tiempo, porque la caraja inicial se alargó hasta la mitad del segundo cuarto, cuando el Covirán se vio con 16 puntos de desventaja.

segundo acto

Viendo lo que sucedía en la pista nadie daba un duro por el conjunto granadino. Personalmente, sobrepasado el minuto 15 ya estaba afilando la sesera buscando un titular tan demoledor como el hasta ese momento se estaba mostrando el juego del Oviedo. Y lo tenía escrito. Pero no hay nada como encender un cigarro para que a trascartón llegue el autobús que uno espera. A partir de ese momento comenzó a cambiar el decorado, sobre todo porque empezaron a aparecer en escena jugadores que no se han caracterizado precisamente por haber empezado bien la competición. Y, como es habitual en el Covirán, desde atrás se construyó una reacción que llevó a dar un vuelco al marcador al inicio del último cuarto.

el desenlace

De forma increíble el Covirán estaba en disposición de ganar al Oviedo, pero después de haber hecho lo más difícil, que fue que los jugadores fueran capaces de cambiar el chip totalmente, el equipo murió en la orilla. Todo se decidió por malas decisiones y ejecuciones en dos o tres jugadas puntuales. Al final, el señor Hyde pudo con el bueno del doctor Jekill.

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