Economía

Hacienda estrecha el cerco contra la evasión fiscal de las multinacionales

  • Los expertos advierten que son prácticas difíciles de investigar ya que hay resquicios legales que permiten la planificación agresiva de las empresas, sobre todo tecnológicas.

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La batalla de Hacienda contra las multinacionales, sobre todo tecnológicas, que eluden el pago de impuestos en España comienza a fructificar, aunque los expertos advierten que son prácticas difíciles de investigar ya que hay resquicios legales que permiten la planificación fiscal agresiva. La creación en 2013 de la Oficina Nacional de Fiscalidad Internacional (ONFI) ha permitido a la Agencia Tributaria (AEAT) aumentar las bases imponibles de las multinacionales con sede en España, en un entorno global en el que cada vez hay una mayor concienciación sobre la necesidad de perseguir la evasión fiscal.

Prueba de ello ha sido la sentencia del Tribunal Supremo conocida esta semana que señala que las empresas deberán facturar todos los ingresos procedentes de las ventas efectuadas en España a residentes, aunque los clientes adquieran sus productos por medio de sociedades o sitios web domiciliados en otros países. La sentencia refrenda los argumentos de la AEAT contra el modelo fiscal de la sociedad tecnológica Dell, a la que reclamó el pago de varios millones en concepto de ventas efectuadas en España entre 2000 y 2003.

En la misma línea, la pasada semana la AEAT registró las dos sedes de Google en Madrid para investigar un posible caso de evasión fiscal, mientras la compañía aseguraba que cumplía con la legislación fiscal en España. El plan de control tributario de 2016, aprobado el pasado febrero tiene como una de sus líneas fundamentales las actuaciones de control en el campo de la planificación fiscal internacional y del comercio electrónico, ámbitos en los que se han reforzado las herramientas de selección y control de contribuyentes.

A este respecto, la ONFI participó en 119 comprobaciones inspectoras en grandes multinacionales en 2015, que supusieron ajustes en la base imponible de alrededor de 2.600 millones. El presidente de los Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), José Luis Groba, afirma que estas multinacionales tienen grandes despachos de asesores que usan resquicios legales para tributar menos. Por ello, asegura que el camino para evitar esta elusión no es fácil y añade que es imprescindible la acción coordinada de los gobiernos de los diferentes países. En cualquier caso, celebra el cambio de actitud que ha habido en los departamentos de Hacienda de muchos países a raíz de la crisis, "cuando observaron la importante caída de ingresos en la recaudación impositiva y cómo una gran cantidad de millones de las multinacionales se iban a territorios más ventajosos".

El secretario general de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), José María Mollinedo, señala que hay una línea muy difusa entre lo que es una práctica fiscal agresiva y un uso defraudatorio. Mollinedo también alaba el giro positivo de la Hacienda española y de algunos países europeos que están investigando y denunciando a estas multinacionales por llevarse sus beneficios a territorios con ventajas fiscales. La lucha contra la fiscalidad agresiva de las multinacionales también se desarrolla en el ámbito de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con la iniciativa sobre Erosión de la Base de Imposición y la Transferencia de Beneficios (BEPS en inglés)

Las multinacionales y sus matrices deberán informar sobre sus ingresos, ventas, resultados brutos de actividad en todo el mundo, impuestos que pagan en cada jurisdicción, número de empleados o fondos propios.

Sobre el programa BEPS, Groba señala que, aunque es una buena solución, está tropezando con la falta da acuerdo de los países involucrados y apenas han llegado a pactos en asuntos que no son los más importantes. Mollinedo sostiene que es una buena idea, pero apunta que los resultados se verán a largo plazo.

Frente a estas iniciativas loables, también existen otras que buscan todo lo contrario, como se conoció en el famoso caso Luxleaks, con miles de documentos que demostraban cómo bancos luxemburgueses permitían y facilitaban la evasión de impuestos a grandes compañías de todo el mundo. Dichos documentos revelaron cómo Luxemburgo entre 2002 y 2010 permitió a grandes empresas como Apple, Ikea o Pepsi rebajar sus impuestos hasta menos del 1%, en lugar del 29%.

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