Elecciones Municipales Granada 2019

Distrito Zaidín: En el barrio de las sonrisas

  • El origen humilde del Zaidín se hace patente en un barrio con cada vez más gente mayor pero pleno de vida

  • La urgencia por acabar Santa Adela se une a la falta de aparcamiento y una mayor limpieza

La población del barrio del Zaidín se ha envejecido, por lo que es habitual esta imagen en la Avenida Don Bosco La población del barrio del Zaidín se ha envejecido, por lo que es habitual esta imagen en la Avenida Don Bosco

La población del barrio del Zaidín se ha envejecido, por lo que es habitual esta imagen en la Avenida Don Bosco / Carlos Gil

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EL kiosko del Merca80 ya no está. Seguramente lleve años desmantelado, pero hace ya alguna que otra década (o décadas) que el redactor dejó de acudir allí con su abuela. A los dos les pilla lejos. Y los años.

Los años que se acumulan en la pirámide de población de un barrio otrora joven, como todos en general, y que ahora ve cómo los niños que pasean por sus calles son los nietos de los que crecieron allí. “Mi hija vive en la Estación de Autobuses pero está como loca por volverse porque le encanta el Zaidín”, dice Mari Carmen, de 76 años, que acaba de salir del mercado junto a su marido José Luis.

Sin embargo, la mañana zaidinera rebosa vida. Un astronauta con prismáticos lo asemejaría a un hormiguero. Todos muy mayores pero que no paran de moverse: uno de los Salesianos al Tico Medina, otra de la Avenida Dílar a Los Cármenes, otra de Don Bosco al Ángel Custodio. Y todos con una sonrisa en el rostro pese a que vivir aquí, aunque “muy bonito”, es “subsistir”, como dice Francisco, más de 25 años con su kiosko en la Avenida de Cádiz, frente al Instituto Alhambra.

Antonio y Marcos regentan la Carnicería Romero, en el Merca80 Antonio y Marcos regentan la Carnicería Romero, en el Merca80

Antonio y Marcos regentan la Carnicería Romero, en el Merca80 / Carlos Gil

El Merca80 palpita ese ritmo acompasado del que la gente joven reniega porque “el tiempo libre que tienen lo quieren para ocio, no para ir a comprar al mercado”, cuenta Antonio, que no es precisamente mayor, sino un joven de 33 años que regenta la Carnicería Romero. Pese a ello, es capaz de dar un visión global de que el negocio en el barrio “ha bajado un 50% en diez años”. Para él, ni siquiera el cacareado arreglo del eje Palencia-Arabial por las finalizadísimas obras del Metro podría suponer una mejora. “Yo creo que no es urgente”, dice.

Y es que en la misma calle Palencia, tampoco se escuchan opiniones muy encendidas sobre esta obra, la cual ven “más estética” que otra cosa. No lo ven tan así más abajo, en la Avenida Barcelona. Francis, con su papelería, teme que esas obras no se hagan como se debe: “Si lo vallan todo de golpe y dejan sin circulación a la calle, la gente se olvida de venir aquí después”. Tampoco se olvida del efecto Nevada: “Todas las carreteras llevan allí. Hace falta el cierre de la Avenida Dílar con el PTS. Antes venían de Ogíjares a comprar”.

Obras del edificio de la segunda fase de Santa Adela en contraste con uno de los antiguos Obras del edificio de la segunda fase de Santa Adela en contraste con uno de los antiguos

Obras del edificio de la segunda fase de Santa Adela en contraste con uno de los antiguos / Carlos Gil

El Zaidín es la sonrisa de sus mayores y la de la inmigración, asentada y que “no da problemas”, como dice Susana, de 41 años, vecina de la Avenida Dílar. Una mujer de la llamada África Negra se asoma a pedir cita en su peluquería entre risas, mientras un hombre ofrece servicios de santería en las fuentes. También es el barrio de las mil y una tiendas. De todo tipo y dedicación. Hasta una ‘perfumería esotérica’ se puede encontrar un poco más abajo del mítico bar Porras, que antes de la 1 del mediodía ya tenía todas sus mesas repletas en busca de la tapa gigante. Y da igual que pase la Policía, que hace un poco la vista gorda ante los coches en doble fila de la Avenida de Cádiz.

En la zona de las Casillas Bajas, en la biblioteca de Las Palomas entra una señora mayor con su carro de la compra, mientras en sus calles se respira una quietud casi de pueblo perdido. Pero quedan calles por remodelar como están otras como Uruguay o Lima. Cerca está la comisaría de la Policía Nacional, que siempre pareció pequeña para un barrio así.

El Metro de Granada circula en la zona de expansión del PTS El Metro de Granada circula en la zona de expansión del PTS

El Metro de Granada circula en la zona de expansión del PTS / Carlos Gil

Sin embargo, no hay sensación de inseguridad, aunque se pida más presencia policial por parte de algunos vecinos. A Antonio, de 74 primaveras, no le gusta lo que ve en el Parque Tico Medina. A Pablo, que ayer se despedía del Zaidín para empezar su MIR en Jaén, tampoco le gusta que un amigo suyo tuviera que correr alguna vez de noche para llegar a su casa: “Donde hay un chino de esos 24 horas, hay delante un botellón. Y cuando están borrachos intimidan o incluso siguen a alguna gente”.

El edificio de la segunda fase de Santa Adela se levanta imponente sobre los vetustas casitas que constituirán la tercera fase del proyecto. Hay ganas de que acaben ya. “Dicen que para septiembre”, cuenta Antonio. El bloque es una anomalía, una pared enorme más propia del vecino PTS, que poco a poco se labra su propia identidad, mirando desde sus áticos por encima del hombro al resto del Zaidín, donde ya sí hay ley.

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