Daniel Doña | Bailarín y coreógrafo "Esta coreografía va cargada de la necesidad de reivindicar"

  • El bailarín granadino, reciente ganador de un premio Max al mejor intérprete masculino de danza, trae a Granada 'Criatura' dentro del FEX

Daniel Doña, en una imagen reciente. Daniel Doña, en una imagen reciente.

Daniel Doña, en una imagen reciente. / Carlos Gil

A Daniel Doña (Granada, 1977) repite por segundo año consecutivo en la Extensión del Festival Internacional de Música y Danza. Entre FEX y FEX, un Max. Doña, creador que ya tiene previsto dedicarse a la función de coreógrafo a tiempo completo en un “futuro próximo”, trae su Criatura este año de la mano –y cuerpo– del alumnado del Conservatorio Profesional de Danza Reina Sofía de Granada.

‘Prisma’, de Guido Sarli, forma parte del programa del FEX Jóvenes-en-danza

Será hoy, en el Teatro Alhambra (21:00 horas). También se representará en este mismo escenario mañana día 2 (20:00 y 22:00 horas), para trasladarse un día después a Monachil, uno de los once municipios granadinos que este año también acogerán actividades del FEX. Será en el Auditorio Jorge García Tudela (21:00 horas) y, como en el Alhambra, la entrada es gratuita. Junto a la Criatura de Daniel Doña estará Prisma, de Guido Sarli. Las dos coreografías forman parte de Jóvenes-en-danza.

“Para mí volver a casa y crear con los alumnos [del Conservatorio de Danza Reina Sofía] es muy emotivo”, reconoce Doña a través del teléfono. Asume que este año ha dado un paso más, al afrontar con sus medios –y con sus ideas– la “necesidad de reivindicar la visibilidad de la danza española”. Doña apunta a que su Criatura “va cargada” precisamente de ello. De ahí su nombre. A la danza hay que cuidarla “como a una criatura”.

El mismo mensaje lanzó recientemente al alzarse con el premio Max al mejor intérprete masculino de danza. Recogió el premio y dejó un alegato para manifestar su orgullo por esta disciplina. “Cuando uno tiene un altavoz es buen momento para reivindicar la necesidad de visibilidad y la vulnerabilidad por la que pasa la danza española”, recuerda sobre su intervención tras ser premiado. “Lo hice a conciencia y bien orgulloso”.

La visibilidad reivindicada, sin embargo, no es suficiente. “Necesita también apoyo”, políticas culturales que “acerquen la danza a los jóvenes”. Doña tiene claro que ellos “son el público de hoy, no el de mañana”, y en el trabajo que se haga ahora está la supervivencia de la danza. Lo dice un artista que en los últimos dos años ha desarrollado el “70% de mi trabajo fuera de España”.Estados Unidos y México han sido dos de sus últimas paradas internacionales, de las que destaca la “entrega absoluta” con la que reciben su trabajo. “Vengo emocionado”.

Gran parte del trabajo de este artista se desarrolla en el extranjero desde hace dos años

Cuando le toca definir qué es un coreógrafo, asume que es la persona capaz de “crear un mundo onírico”. Precisamente su Criatura viene descrita en el programa como “un desorden onírico borra las fronteras entre la tradición y el presente de la danza española, desvelando el infinito discurso coreográfico de este género”.

El diálogo entre danza, lo hecho y lo que está por hacer forma parte del trabajo de Doña. “Siempre me he considerado inquieto y he intentado salir de los corsés”, asume. En esa inquietud manifiesta sentirse seguro en la transversalidad entre disciplinas. “Ahora me interesa la pintura y la escultura”, asume bajo la convicción de que lo que le empuja a esta exploración interdisciplinar es su curiosidad. Sobre le resultado, apunta a que “no sé si hago evolución o no, lo que sí sé es que hago un trabajo honesto”. En su tarea de creación reconoce que “me gusta escucharme”. Tasa en un 80% el peso de la intuición en sus coreografías. El resto, es reflexión. “Me gusta madurar las propuestas, tener un planteamiento claro, pero cuando entro en el estudio el azar va creando y marcando el ritmo”.

Hasta aquí ha llegado tras décadas de trabajo. “Llegué por casualidad y me quedé por amor”, recuerda sobre sus primeros pasos como bailarín. “Fue a través de una escuela de barrio y con 8 años decidí acercarme de manera más profesional en la escuela de Maite Galán ,donde se mostraba la pluralidad de la danza española”, recuerda Doña.

Sus facetas de creador y bailarín se han completado con la creación de su propia compañía, en 2013. Aquello fue un “salto” que el granadino dio “con mucho miedo”, pero también “con muchas ganas de tener voz propia”.“Tenía necesidad de crear compañía en la que el leguaje fuera de autor”.

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