Infraestructuras

El accidente de Angrois, un punto de inflexión del AVE a Granada

  • El exsecretario de Estado de Infraestructuras reconoce que aquel suceso obligó a ampliar y revisar cuestiones de seguridad que pudieron ralentizar el proyecto de Granada.

Tenso encuentro entre Julio Gómez-Pomar y Francisco Cuenca en junio de 2016 Tenso encuentro entre Julio Gómez-Pomar y Francisco Cuenca en junio de 2016

Tenso encuentro entre Julio Gómez-Pomar y Francisco Cuenca en junio de 2016 / Álex Cámara

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El accidente del Alvia a Santiago de Compostela del 24 de julio de 2013 que descarriló en la curva de Angrois marcó un antes y un después en la historia ferroviaria de este país. Sobre todo en lo que concierne a la seguridad y a la precaución a la hora de poner en funcionamiento nuevos trazados. En Granada se ha hablado largo y tendido de que, pese a las promesas políticas, la última palabra sobre el AVE la tendrá la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, que será el organismo que decida cuando tendrá lugar el inicio comercial de la Alta Velocidad en la provincia.

Aunque es una cuestión mucho más compleja la de la inauguración de una infraestructura como una línea de Alta Velocidad, pero lo cierto es que aquel fatídico descarrilamiento en Galicia tuvo consecuencias sobre la precaución de los técnicos de Adif y de las instituciones en las futuras construcciones de líneas como la de Antequera-Granada.

Además, en el caso concreto de Granada se han ejercido una serie de presiones como desgranó hace unas semanas el que fuera secretario de Estado Infraestructuras y expresidente de Renfe, Julio Gómez-Pomar Rodríguez, en su intervención durante la Comisión de investigación del accidente ferroviario en Santiago de Compostela.

Gómez-Pomar, conocido en Granada por el tenso encuentro que tuvo con el alcalde Francisco Cuenca en 2016, cuando el regidor le reprochó públicamente los agravios la ciudad, señaló en la comisión de investigación que en la puesta en servicio de una línea "intervienen muchísimos órganos, no hay una persona que tenga en su mano todas las decisiones".

Así, el exsecretario de Estado de Infraestructuras defendió la gestión del Gobierno del PP y del Ministerio de Fomento en el caso concreto de Granada, en el que según Gómez-Pomar tuvieron que resistir una "enorme presión" del regidor socialista de Granada para poner los trenes en circulación. "Esa es una presión que es muy difícil de sostener, y es más importante que la presión que puede hacer un ministro a un secretario de Estado al decirle: Date prisa en inaugurar".

Para el que fuera presidente de Renfe es "mucho más complicado" cuando un alcalde presiona constantemente para inaugurar una línea. "Nos hemos tenido que aguantar y dar la cara porque la línea no se ha podido poner en servicio, y todavía la línea no está en servicio, y el Gobierno que hay ahora tiene que sufrir las mismas circunstancias hasta que todo no esté en perfecto estado de revista", apuntó Gómez-Pomar en referencia a las complicaciones posteriores que han encontrado los técnicos y las administraciones y al aplazamiento de la puesta en servicio.

De hecho, el actual ministro de Fomento y la presidenta de Adif han asegurado que la inauguración del AVE en Granada tendrá lugar en junio, si todo va bien, aunque como explica el secretario de Estado de Infraestructuras esa decisión depende de que los organismos implicados den su visto bueno.

Como concluyó Gómez-Pomar pese al esfuerzo de un departamento y a las presiones externas "es muy difícil ver una inauguración en las fechas que inicialmente se anunciaron".

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