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Línea 400: futuro a 300.000 kilómetros por segundo

  • El impulso al eje de alta tensión entre Caparacena, Baza y La Ribina pretende convertir el norte de Granada en unos de los mayores generadores de energías renovables del país

Una de las torres de alta tensión de la subestación de Caparacena. Una de las torres de alta tensión de la subestación de Caparacena.

Una de las torres de alta tensión de la subestación de Caparacena. / REPORTAJE GRÁFICO: LAURA ANAYA

El norte de Granada abruma. Extensas llanuras se salpican de latifundios, algunos olivares, y terreno baldíos. El altiplano supera en algunas cotas el millar de metro de altitud. El silencio es tan ensordecedor como el fuerte viento que resopla, sobre todo, cuando caen las tardes. La tranquilidad casi asusta. La ausencia de grandes núcleos poblacionales oscurecen la noche y limpian el firmamento de contaminación lumínica. Conserva un aire decadente, que no es más que el reflejo de unas tierras antiguas, telúricas, que conectan al ser humano con su pasado más primigenio, y donde el progreso ha avanzado décadas más lento que en el resto del país.

Esta situación va a cambiar en un margen de tiempo más rápido de lo que estas comarcas lo han hecho en toda su historia. 2020 es la fecha prevista para que esté en funcionamiento la autopista eléctrica, que desde la subestación de Caparacena, unirá mediante un trazado de alta capacidad la zona de Los Montes y Baza con el Levante almeriense. O lo que es lo mismo, la famosa línea de 400 kilovoltios (kV) Caparacena-Baza-La Ribina, de nuevo marcada como prioritaria por el Gobierno central después de que en 2015, el exministro Álvaro Nadal (PP) la degradara del Plan de Desarrollo de la Red de Transporte de Energía Eléctrica 2015-2020 amparándose en la crisis de la renovables.

En el horizonte está convertir el altiplano de la comarca de Baza, y el norte de la vecina Almería, en un generador de energías renovables. Las horas de sol anuales que bañan esa zona (los estudios hablan de que en el trazado de la línea, la potencia solar apenas baja de los 5 kilovatios/hora por metro cuadrado), y la cantidad de viento que sopla por aquellos pagos (las mediciones varían entre los 4,5 y los 8 metros por segundo) la hacen un polo muy atractivo para la instalación de plantas fotovoltaicas y campos de aerogeneradores, según detallan informes de la Junta de Andalucía para justificar la instalación de la autopista eléctrica.

Una de las torres de alta tensión de la subestación de Caparacena. Una de las torres de alta tensión de la subestación de Caparacena.

Una de las torres de alta tensión de la subestación de Caparacena.

Los defensores de la construcción de este eje eléctrico de alta capacidad se basan en que esta zona es la única de España que presenta un déficit, tanto en infraestructuras energéticas como demográfico, que además se acrecentó en los años de la crisis con la migración a las ciudades y el cierre de empresas, cerca de 4.000.

La reversión en las tasas de desempleo y la implantación de un modelo socioeconómico basado en las energías renovables es el objetivo principal de la línea 400. Además, como toda gran infraestructura, habrá otro tipo de actividades que se verían potencialmente beneficiadas por la realización del eje: se modernizarían las explotaciones agrícolas y ganaderas, las artesanías, y aumentará la capacidad turística en todos los lugares de una línea que abarca cerca de 200 kilómetros en total.

¿Cómo se desarrollará la construcción del eje Caparacena-Baza-La Ribina? Los últimos compromisos del Gobierno central hablan de dos fases, una a realizar durante el próximo año y que consistirá en levantar la conexión entre la subestación de Caparacena y Baza (de 95 kilómetros de longitud), y otra en 2020 para enlazar esta con La Ribina, enclave situado cerca de Vera, en Almería (de 82 kilómetros). En esta segunda fase también se tirará una conexión entre esta subestación con el eje ya existente entre Litoral (Carboneras) y Carril. Este último enclave es el punto de partida de la única línea de alta tensión de 400 kV existente en la provincia de Granada, que forma parte del eje Tabernas-Huéneja-Caparacena, y que desde aquí completa su camino por Íllora y Loja hasta la subestación del Tajo de la Encantada, en el corazón del Valle de Abdalajís en Málaga.

Las inversiones más importantes se harán en la construcción de las subestaciones de 400 kV de Baza y La Ribina. Estas instalaciones serán las destinadas a la transformación y evacuación de la energía generada por las plantas eólicas y solares que se pretenden instalar en el norte de la provincia. Las subestaciones eléctricas son de dos tipos, elevadoras y reductoras, y son básicas para el transporte de la energía. Las primeras sirven para subir el nivel de tensión, en este caso hasta los 400 kV, y así enviarlas a la red de transporte; mientras que las segundas son las encargadas de recibir esa energía e ir reduciéndola en potencial para poder ser distribuida en tensiones menores a los usuarios.

El meollo del eje estará situado en la subestación de Baza, que será de nueva construcción en una ubicación aún por definir en el proyecto que se está elaborando por parte de las instituciones. Un enclave que se llevará buena parte de la inversión prevista de 69 millones de euros, total del coste de la construcción de la línea entre Caparacena y la capital de la comarca bastetana. Al tratarse de una subestación de 400 kilovoltios, es decir, dentro de un rango de gran potencial dentro de la red, la instalación no solo servirá como lugar de evacuación de toda las energías renovables generadas en la zona, si no que también servirá como punto de distribución de esa electricidad. Este punto es fundamental para el desarrollo de otro tipo de proyectos en las comarcas del Norte de Granada y Almería no relacionados con las renovables, si no con el sector agrícola, ganadero, turístico y manufacturero. La gran demanda histórica de la región para paliar el despoblamiento, el paro y el déficit energético.

Durante este periodo también se alzarán los cientos de torres de alta tensión que harán posible el transporte de la electricidad entre los tres puntos principales. Para soportar un doble circuito de este tipo y tal carga, existen diferentes tipos de plataformas. Para un voltaje de 400 kilovoltios, lo habitual es levantar torres de acero, tanto en forma de Y griega o con estructura de celosía, separadas unas de otras por unas distancias que oscilan entre los 300 y los 500 metros, dependiendo de la orografía del trazado. La altura de estas torres puede superar los 50 metros en la mayoría de los casos. Según los informes del Ministerio para la Transición Ecológica, la longitud del cableado será de 222 kilómetros, 122 entre Caparacena y Baza, y 100 entre la capital del Altiplano y la subestación de La Ribina, en Vera (Almería).

Futuro a 300.000 kilómetros por segundo Futuro a 300.000 kilómetros por segundo

Futuro a 300.000 kilómetros por segundo

¿Y qué es un doble circuito eléctrico? Básicamente, una medida de seguridad para que el abastecimiento siga funcionando en caso de contingencia. Este es uno de los problemas de la línea de 400 kV entre Tabernas, Huéneja y Caparacena, que es de circuito simple y donde un fallo obligaría al operador a redistribuir el suministro por una línea de menor capacidad (220 kV), la Tabernas-Órgiva-Las Gabias, que podría sobrecargarse. La construcción de otro eje de 220 kV entre Benahadux (Almería) y Saleres (Valle de Lecrín) aliviaría parte del problema, pero no lo arreglaría al completo, según la Junta de Andalucía en su informe de justificación del eje Baza-La Ribina. El doble circuito de esta línea garantizará el flujo eléctrico.

Por último, para la configuración del trazado también se han tenido en cuenta muchos factores ambientales. En los planos remitidos por la Junta, y basados en los estudios realizados por Red Eléctrica Española (REE), se advierte que recorrido a través de la comarca de Los Montes es el "más favorable" en materia ambiental. El trazado bordea el Parque Natural de la Sierra de Huétor, que ya es atravesado de forma parcial por la línea 400 entre Litoral de Carboneras y Caparacena. De esta manera, se preserva el espacio y se aprovecha la orografía más amable del noroeste granadino para tirar la línea eléctrica, atravesando términos municipales como Iznalloz, Píñar, Domingo Pérez, Dehesas de Guadix, Cuevas del Campo o Benamaurel, e incluso pisando ligeramente suelo perteneciente a la provincia de Jaén.

El progreso llegará al norte de Granada y Almería a 300.000 kilómetros por segundo, la velocidad a la que viaja la electricidad por los cables de alta tensión. Una gran revolución.

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