Pasado con presente incluido

Mariano Santos, un futbolista matemático

  • Estuvo once temporadas jugando en el Granada CF, toda la década de los sesenta

  • Se licenció en Ciencias Exactas y fue uno de los pocos jugadores en España que tenían carrera universitaria

  • Ahora pertenece al Club Social del equipo que este año ha ascendido a Primera

Mariano Santos, un futbolista matemático Mariano Santos, un futbolista matemático

Mariano Santos, un futbolista matemático / Andrés Cárdenas

NO gasta ni un ápice de su energía vital en resultar brillante, ni a recrearse en un pasado que ya no existe. La nostalgia que gasta es la precisa. Si la modestia se midiera por kilos, la de Mariano Santos Francés pesaría más de lo que pesa su cuerpo. Ahora lleva unos días está instalado en esa inquietud de los que tenemos cierta edad y que pensamos que la visita al médico es lo único que merece la pena no ser olvidado. Tiene la mirada un tanto entristecida de alguien que siente molestias en su cuerpo ("estoy fastidiaíllo", me dice cuando le pregunto cómo está) y una voz tal vez un poco desganada por esa circunstancia. 

Pero sus modales siguen siendo los de las personas educadas, afables y bondadosas de las que hay que rodearse para comprender que esta vida vale la pena vivirla. Mariano Santos estuvo once años en el Granada CF y 25 de profesor de Matemáticas en la Universidad, primero en la Facultad de Ciencias y luego en la de Empresariales. Es de los pocos casos en toda España en aquella época en que un jugador de fútbol tenía una carrera universitaria. Acabó su etapa deportiva en el Sabadell, un equipo en el que recalaban viejas glorias como él.

Mariano Santos, en la temporada 66-67, en la que el Granada bajó a Segunda Mariano Santos, en la temporada 66-67, en la que el Granada bajó a Segunda

Mariano Santos, en la temporada 66-67, en la que el Granada bajó a Segunda / A. C.

Montó una tienda de deportes, que no solo era una tienda sino un establecimiento que apoyaba el deporte base. Y de su llegada a Granada recuerda cuando a los pocos días de estar en el Recreativo un dirigente con un acusado acento andaluz, le dijo que el autobús que iba a salir para donde iba a jugar salía de Puerta Real a las "dose en punto". Él, un vallisoletano recriado en Salamanca, en donde se guarda la pureza del castellano, creyó oír a las "dos en punto". Y a esa hora se presentó, cuando el autobús ya había llegado a su destino.

Luis García Montero ha escrito que el fútbol es el único reino de la vida que permite conservar la infancia en el bolsillo de una chaqueta de hombre maduro. En los bolsillos de muchos granadinos está esa infancia en la que los niños se sabían de memoria el equipo de sus sueños: Ñito, Tinas, Barranechea, Lorenzo, Martos, Santos, Pereira, Noya, Ureña, Fernández y Vicente. Santos era el capitán, el gran capitán.

De Valladolid

En el año en que nació Mariano Santos, 1941, eran los mismos jugadores los que inflaban los balones con los que iban a jugar. A los árbitros y jueces de línea los tiraban a la Acequia Gorda, a la altura de Maracena, si pitaban un penalti contra el Recreativo Granada. Era el fútbol de la posguerra, bronco, apasionado y útil, sobre todo para las clases menos pudientes que no tenían otra diversión que seguir a su equipo del alma.

A pesar de jugar en el Granada, su familia le insistió para que siguiera estudiando

Tiempo aquel en el que a los aficionados malagueños les arrojaban boquerones cuando venían a ver jugar a su equipo a Granada. Años de penurias incluso para el deporte rey. Ladrón de Guevara contaba en una de sus anécdotas que él fue a ver un partido de fútbol en Los Cármenes cuando era un chavea y vio como un futbolista le dio un patadón tan fuerte al balón que fue a parar al patio de la cárcel. Los presos que había allí se adueñaron de él y se acabó el partido porque no había balones de repuesto. Así era la penuria de la posguerra.

Mariano Santos es de los pocos afortunados que aún se mueven por la vida sin teléfono móvil. Cuando un día me dio el número de su fijo, lo apunté en un periódico que dejé olvidado en una taberna. Llamé a un amigo común, Ramón Ramos, y me lo dio con un truco nemotécnico para que no lo olvidara nunca: “Es el de la fecha de la muerte de Franco: el 201175”.

Lo llamo y quedamos por el centro, en la cafetería del hotel Meliá. Me dice que a pesar de que él vive por Doctor Olóriz siempre va por las mañanas andando al centro, para sentirse en forma. Es allí, en la cafetería, en donde se desarrolla el encuentro.

Equipo del Granada en la temporada 64-65 Equipo del Granada en la temporada 64-65

Equipo del Granada en la temporada 64-65 / A. C.

Mariano Santos nació en Cabezón del Pisuerga, un pueblecito de Valladolid situado al lado del río que da el apellido al núcleo. Pero allí vivió solo dos años de su vida porque pasado ese tiempo a su padre, un militar de carrera, le destinaron a Salamanca.

–Fue en Salamanca donde pasé toda mi infancia y mi adolescencia. Mi padre quería que yo estudiara también la carrera militar y me envió a una academia de Valladolid. No aprobé nada. Al año siguiente me envió a otra academia de Zaragoza. Allí aprobé la primera parte y fue cuando empecé a jugar al fútbol. Estuve en un equipo Regional, en el Montañana CD, en donde jugué cinco partidos. Después ficharía por la UD Amistad de Zaragoza, que estaba en Tercera División. Pero mi padre, con buen criterio, me presionaba para que yo siguiera con mis estudios. Aprobé otro examen, pero no el último, por lo que me libré de la carrera militar.

A Mariano Santos entonces lo quiere fichar el Zaragoza pero su padre le obliga a volver a Salamanca. Allí juega en el Salmantino, pero solo un año porque poco después a su padre lo destinan a Granada.

–Mi padre pidió un cambio de destino y debía ser una ciudad que tuviera también Universidad porque estaba empeñado en que yo y mis hermanos tuviéramos estudios. Y le concedieron Granada. Vine aquí en el 62 y me matriculé en Ciencias Exactas. Yo creí que mi carrera deportista se había acabado. Pero un día, por casualidad, me encontré con un futbolista que se llamaba Carvajal y que había jugado en el filial del Real Madrid. Me preguntó en dónde jugaba y le dije que en ningún sitio. Entonces habló con Alfonso Gago, que era el entrenador entonces del Recreativo, para que me probara. Estuve entrenando y al poco tiempo debuté. Recuerdo que el partido de mi debut lo jugamos con el Almería y ganamos por 4-2. ¡Y yo metí tres goles! En el Recreativo jugué diez partidos. En la temporada 62-63 pasé al equipo de Primera. Yo era casi un crío y allí me encontré con figuras legendarias del fútbol: el portero Otero, Vargas, Navarro, Manolé...

En Primera

Mariano me cuenta que en el Granada ha jugado en todos los puestos menos de portero. Pero que más que nada era centrocampista. Él seguía con sus estudios –se había matriculado en Ciencias Exactas– y fue cuando conoció a una estudiante malagueña que estudiaba Farmacia en Granada, con la que se casaría y tendría dos hijos.

Antes de uno de los partidos Antes de uno de los partidos

Antes de uno de los partidos / A. C.

–Por aquellos años yo llegaba a ganar seis o siete mil pesetas jugando al fútbol. Una fortuna. Vivía mejor que un cura. Pero mi familia me decía que debía seguir estudiando. En esa época no había que dedicarle tanto tiempo al club, no como ahora que están a todas horas entrenando y concentrados. Antes entrenabas una o dos horas y ya está. Recuerdo que siempre que terminábamos nos íbamos a tapear a la Venta del Grillo, que estaba en Maracena. Una de las cosas que se han perdido en el fútbol es la camaradería entre los jugadores. Ahora cada uno va a lo suyo, pero antes éramos como una familia y nos preocupábamos por algo que le había pasado a alguno. También recuerdo que en muchos viajes y traslados a otros sitios a jugar me llevaba los libros y los apuntes para estudiar.

Y a la vez que aprobaba asignaturas intentaba que ningún balón lanzado por el equipo contrario llegara a su área. Ahora dice que todo está bien, que gracias a sus padres y a su familia, que lo animaban en todo momento, él terminó la carrera. Se convirtió en uno de los pocos jugadores de fútbol en España que tenía estudios universitarios.

En el Granada CF estuvo once temporadas, desde la 62-63 hasta la 73-74. En todos estos años fue considerado como un futbolista de club, de los que aman los colores de la camiseta que viste. El gran capitán de un equipo que, durante esos años, ascendía y descendía con la facilidad de los equipos humildes que quieren ser grandes.

Está convencido de que con los actuales gestores del club vendrán “días de gloria”

Durante esos once años que estuvo Santos en el Granada, seis fue en Primera División y cinco en Segunda. En todos esos años intentó ser ese mediocampista que marca los ‘tempos’ del equipo en cada partido. Cuando él tenía la pelota, todos los jugadores comenzaba a interpretar la sinfonía del fútbol que el equipo necesitaba. Y como era profesor de Matemáticas, estaba allí para resolver problemas. Casi 300 partidos y 17 goles. En la temporada 74-75, la última de su vida futbolística, recaló en el Sabadell.

–Fue cosa de Candi. La verdad es que no se portó nada bien con nosotros, sobre todo con Vicente, con Martos y conmigo. Nos vendió a los tres de mala manera. Era su estilo. De todas formas yo sabía que mi carrera futbolística había acabado. En el Sabadell había viejas glorias y era un equipo que se defendía bien. No tengo mal recuerdo de aquel año.

Jubilación tranquila

Mariano Santos es de los que se siente agradecido por la vida, de los que dan por bueno todo lo vivido. Al salir del equipo montó una tienda de deportes, que fue muy popular en Granada porque apoyaba mucho los eventos y encuentros deportivos en los que tenían que ver las categorías modestas. Dice que ahora pasa una jubilación totalmente tranquila y a prueba de sobresaltos. Se levanta y después de desayunar y echarle un vistazo a la prensa, se da un largo paseo. Por la tarde también suele salir a pasear con su esposa. Muy regularmente viaja hasta Mallorca, donde tiene un hijo y dos nietos.

–Mi nuera es muy aficionada al Mallorca. De pequeña su padre la llevaba al fútbol y se ha convertido en una forofa del equipo mallorquín. Yo por eso me he alegrado mucho que subiera su equipo a Primera División en vez del Coruña. De todas maneras las subidas de los equipos siempre dependen de la suerte. Me imagino que cuando esta temporada juegue el Mallorca con el Granada, si encarta y yo estoy allí o ella está aquí, iremos a ver juntos el partido.

Saludando a Paco Gento al comienzo de un partido contra el Real Madrid Saludando a Paco Gento al comienzo de un partido contra el Real Madrid

Saludando a Paco Gento al comienzo de un partido contra el Real Madrid / A. C.

Me cuenta que tiene varias aficiones menores, pero que su pasión actual es el fútbol. Está al tanto de todo lo que ocurre en el Granada CF y una vez al mes se reúne a comer con viejas glorias del equipo. También forma parte del Consejo Social del Granada CF, una especie de ‘consejo de sabios’ en los que el club se apoya cuando quiere tomar grandes decisiones.

–Nos reúnen una vez al mes y nos informan de la marcha del club y de lo que tienen previsto hacer. Nosotros damos nuestras opiniones y consejos, solamente eso. El club funciona ahora muy bien gracias al director general, Antonio Fernández, y a su gerente, Pepe Macanás. Han formado un equipo que está muy ilusionado al subir a Primera y seguramente tengamos días de gloria

–¿Tú crees, Mariano?

–Estoy más que convencido.

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