Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Ayesa como síntoma
Si hay un sector de la población que estos días está en la primera línea frente al coronavirus es el de la tercera edad. La enfermedad se está cebando con los más mayores, que son los que sufren mayores complicaciones de salud e incluso fallecen. En Granada hay confirmadas ocho muertes y la mayoría sobrepasaba los 70 años. Pero en las residencias y viviendas de Granada hay otros virus que infectan a ancianos, trabajadores y familiares estos días: el miedo y la soledad.
En esta provincia, que haya trascendido públicamente, ya hay dos centros de mayores donde la enfermedad del Covid-19 se ha colado peligrosamente. Tanto en La Zubia como en Pinos Puente, ya hay confirmados varios casos positivos y otros ancianos han tenido que ser puestos en aislamiento preventivo, a la espera de que, en cualquier momento, surjan los trágicos síntomas que para ellos pueden suponer una condena.
El problema es que estas personas, que a esta edad tanta compañía y cariño necesitan, en estos días apenas pueden ver a sus familiares y se tienen que ver obligados a estar recluidos. Esto también afecta a quienes están en sus casas, muchos de ellos completamente solos.
En la provincia de Granada existen, según datos aportados por la Junta de Andalucía, un total de 77 residencias de Personas Mayores, de las que 49 tienen plazas concertadas con la Administración andaluza. El total de plazas de las residencias es de 5.670 cuando en Andalucía son 45.045.
También en este territorio hay 23 residencias de Personas con Discapacidad, todas ellas con plazas concertadas con la Administración andaluza. Informa Alba R. Romero.
"Sorprende incluso". De puertas para adentro, la situación es de "tranquilidad". Así lo asegura Álvaro Morales, gerente del Grupo Alfaguara, que gestiona dos residencias de mayores, otra de personas con discapacidad y cuatro centros de día. En total, presta servicio a 200 usuarios y cuenta con una plantilla de unos 120 trabajadores. "Tomamos medidas desde el primer momento. Entonces nos decían que estábamos locos". Morales recuerda que la prioridad cuando comenzó a desarrollarse la crisis del coronavirus fue proteger a las personas residentes. Los trabajadores tomaron medidas, como no viajar, hace ya dos semanas. "Son unos héroes", indica el gerente.
El contacto con las familias se mantiene con llamadas y videoconferencia. "Saben lo que ocurre, pero están ajenos. Están en una burbuja". Han incrementado las actividades y disfrutan de la compañía de los residentes. Esa "tranquilidad" se combina con una reivindicación. Morales pide más recursos para las residencias. Si se diera el caso de un residente con Covid-19 "no tenemos medios ni recursos". Se actuaría tal y como establece el protocolo pero "la única solución sería mandar" al enfermo al hospital. También de los espacios de la residencia. Informa Arantxa Asensio.
María trabaja en una residencia de ancianos de Granada capital. Los guantes son su herramienta diaria para trabajar, sin embargo, estos días han incorporado una nueva: una mascarilla. Eso sí, que nadie se asuste, se trata de "una mascarilla porque tenemos un poco de tos". Esto es lo que le cuentan a aquellos de su residencia que, debido a su avanzada edad, son ajenos a todo lo que hay fuera de ella, una forma de mitigar la preocupación en una época en la que las medidas de precaución han de ser extremas.
Asimismo, también hay quienes están familiarizados con el Covid-19, ya que acapara gran parte de la actualidad informativa, también en televisión. Por ello, para evitar que los ancianos pasen multitud de horas frente a las televisiones y puedan incrementar su "miedo" a lo que sucede, las bromas y charlas con los trabajadores de la residencia se han convertido en una actividad habitual, como también las clases de gimnasia. "Levanta un brazo, ahora el otro, les indica otra de mis compañeras, que es la que se encarga de impartir las clases", explica María, todo sea porque los mayores puedan despejarse en su particular cuarentena. Informa Noelia Gómez Mira.
Con 78 y 81 años y grandes problemas de movilidad, una pareja de Granada vive estos días como casi siempre, encerrados en en su piso del Zaidín. Pero ahora hay tristes diferencias. No pueden ver a sus hijos ni a sus nietos por miedo al contagio. No deben recibir visitas y tampoco tienen tecnologías para las videollamadas, que en otras casas están funcionando como paliativo de la soledad.
Pero estos ancianos ahora cuentan con una cuidadora las 24 horas del día, interna. Se trata de una mujer migrante, sin papeles, que ante la situación actual de continua presencia policial en las calles se ha ofrecido a confinarse en casa de los ancianos las 24 horas. Una solución para todos. Informa Lola Quero
En la residencia Caserío de Fonseca, en Peligros (Granada), su directora, Socorro Moreno, lanza un mensaje de tranquilidad a la población y a las familias. "A día de hoy no hemos tenido ningún caso ni ninguna sospecha ni entre residentes ni personal", explica la directora. Ahora el peligro es que los empleados, que están trabajando al 100%, puedan meter el virus al entrar y salir del turno o que esté latente también porque algún familiar lo hubiera metido previamente al cierre de las instalaciones. "Tenemos ya el protocolo, fijadas las camas que pondríamos para el aislamiento y todos los equipos de protección EPI necesarios", explica Moreno.
Han reforzado las medidas de higiene y limpieza y utilizan mascarillas, geles desinfectantes y guantes. Con todo, dice que espera que lleguen más medios, sobre todo mascarillas, una vez que se garantice el abastecimiento a los hospitales. Y mientras están reforzando el contacto 'virtual' con las familias. "Se ha ampliado el contacto a través del teléfono, para lo que hemos quitado el horario que antes había de llamadas para que puedan hacerlo en cualquier momento. También les estamos mandando vídeos para que vean que están bien", asegura la directora de la residencia Fonseca. Informa Susana Vallejo.
En la Residencia la Encarnación y San José de Cájar la situación de confinamiento esta siendo llevadera para sus residentes gracias a algo que aprendieron cuando eran pequeñas y en España se vivía en otro siglo: a sobrevivir. Las ancianas de este centro, se han hecho a la idea de lo que sucede y además lo afrontan "con buena cara" y gracias a la coraza de experiencia que las rodea. Todo pasará, de eso están seguras.
Esta capacidad de resiliencia es otra de las enseñanzas que nuestros mayores están haciendo en esta situación que para muchos es casi surreal. La directora de esta residencia femenina, Vanesa Corral, cuenta que sus mayores han aceptado bien la situación pese a que los familiares ya llevan más de dos semanas sin poder hacerles visitas.
Esta es una residencia más bien pequeña, con solo 35 ancianas, que para Vanesa ahora más que nunca "son supervivientes, unas campeonas".
"Se les ha explicado mucho lo que pasa y están tranquilas porque lo aceptan" y cuenta además que "ya se han acostumbrado incluso a vernos con mascarillas y con guantes". Para hacer más grato este aislamiento el centro ha reforzado las actividades y en cuando a la añoranza de sus familias, cuenta Corral que han recurrido a "muchas llamadas y videollamadas" que además "les gusta mucho porque es una novedad".
Como profesionales, los trabajadores del centro acusan los mismos problemas que otros, la falta de materiales. "Tenemos mucho miedo pero tenemos que estar al pie del cañón y hacemos lo que podemos, si nosotros fallamos quién los cuida a ellos", sostiene la directora.
Los profesionales reciben recomendaciones diarias de Lares, la federación nacional de residencias de ancianos y por otro lado establecieron su propio protocolo cuando estalló la crisis del Covid-19 siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. "Nuestra única queja es que no nos llega material, ni de nuestros distribuidores ni de nadie". InformaAlba R. Romero
El Ayuntamiento de Granada garantiza, dentro de la asistencia municipal de ayuda a domicilio, la entrega de comida en condiciones para su refrigeración a un total de 425 personas granadinas dependientes durante el confinamiento por la alerta del coronavirus. Asegura que la empresa concesionaria del servicio Serunion, tras el estado de alarma decretado por la situación de crisis generada por el COVID-19, mantiene el reparto de comida a domicilio si bien ha extremado las precauciones conforme al protocolo recomendado por el Ministerio de Sanidad.
Cada entrega de comida, que con motivo del estado de alarma se realiza dos días a la semana, en lugar de los tres habituales, incluye tres menús por persona, preparados “expresamente para mantenerse en refrigeración”. Los repartos en Zaidín, Vergeles, Genil y Norte son lunes y miércoles, con dos rutas y entrega a 152 personas en Zaidín, Vergeles y Genil y 91 en Norte, mientras que en Albaicín, Centro y Beiro, con 97, y Ronda y Chana, con 85, la distribución se realiza los martes y jueves. Informa Susana Vallejo.
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