Granada

La sismicidad impide que se instalen nucleares

  • Las características de la provincia desaconsejan este tipo de instalaciones

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La intensa actividad sísmica que se desarrolla en Andalucía oriental ha sido y es suficiente motivo para disuadir a las empresas eléctricas de instalar una central nuclear en la provincia de Granada. Aunque no es el único motivo. Ahora que se ha abierto, de nuevo, el debate sobre esta fuente energética, es buen momento para conocer las particularidades de la provincia.

Según explica el presidente del Colegio de Geólogos de Andalucía (Icoga), José Carlos Feixas, los protocolos para decidir la ubicación de una instalación de este tipo dependen de varios factores, entre los que destaca la sismicidad de la zona -clave en el caso de Granada-, pero también "la densidad de población, que haya pocas comunicaciones, que no sea una zona inundable, que haya cerca agua y que el sustrato geológico permita construir".

Si se tuvieran en cuenta estos últimos requisitos y se obviara el primero, en la provincia de Granada podrían localizarse varias ubicaciones idóneas para una central nuclear, pero en ningún caso las empresas que las promueven -las eléctricas- se arriesgarán. Si se puede prescindir de una zona en la que se dan sismos con cierta magnitud y frecuencia -como es el caso de Granada-, se evitará, aunque, según explica el secretario del Colegio de Geólogos de Andalucía, César Robles, "no existe legalmente ninguna prohibición explícita, pero no es un lugar adecuado, ni aquí ni en ningún punto de Andalucía".

De las seis centrales que actualmente funcionan en España, las más cercanas a la provincia de Granada son Almaraz, en Cáceres, y Cofrentes, en Valencia. En Granada no se pueden construir, pero ¿qué ocurriría si hubiera un incidente de cierta importancia en alguna de estas dos centrales? "La evaluación no puede ser cualitativa", explica la responsable de la campaña de energía de Greenpeace, Sara Pizzinato. "Dependerá del tipo de accidente, del tipo de reactor, de la dosis de radiación y de la meteorología. Es muy complicado", explica la ecologista, que sí tiene claro que "en caso de accidente habría un impacto en todo el territorio español", no sólo en Granada.

"No hace falta un tsunami ni un terremoto" para que haya un accidente serio, asevera la ecologista, que incide en que el problema en Fukushima ha sido la falta de energía que provocó el fallo en la refrigeración. Además, las consecuencias de un fallo en una central "pueden afectar a otros sectores" y perjudicar seriamente a la ganadería o la agricultura de la zona.

Precisamente para vigilar las radiaciones y determinar su alcance, el Consejo de Seguridad Nuclear cuenta en Motril con una estación automática que forma parte de una red nacional. En la web del Consejo (csn.es) se puede consultar las tasas que recoge.

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