Granada CF-Mallorca | Crónica

Con sufrimiento y otras armas (1-0)

  • Los rojiblancos sacan adelante un duro partido ante un buen Mallorca que domina pero no culmina.

  • El conjunto de Diego Martínez mantiene la segunda plaza y permanece invicto en el Estadio de Los Cármenes.

Los jugadores del Granada celebran el tanto. Los jugadores del Granada celebran el tanto.

Los jugadores del Granada celebran el tanto. / Carlos Gil

Sumar un triunfo desde el sufrimiento es un tónica en LaLiga 1|2|3. Hasta el momento los rojiblancos habían sacado adelante sus encuentros en casa con cierta solvencia, pero anoche llegaron a la veintena de puntos con unas armas quizá menos vistosas pero igualmente válidas. Y lo hizo demostrando los distintos registros que tiene el cuadro de Martínez, que fue menos vertical que en otras ocasiones. El Granada CF sigue segundo, a dos puntos del liderato y con un colchón más que interesante con respecto al Albacete, séptimo y primer equipo fuera del play off, el primer objetivo de la temporada del pasito a pasito.

No fue el mejor inicio de partido de los rojiblancos en lo que llevamos de campaña. Demasiados imprecisos durante el primer cuarto de hora, los de Diego Martínez no estuvieron cómodos sobre el terreno de juego. Sobre todo porque corrieron demasiado detrás del balón ante la mayor posesión del Mallorca. Con Salva Sevilla como director de juego, la movilidad de los tres jugadores del centro del campo que ordenó Vicente Moreno (Dani Rodríguez junto a Pedraza y el citado Sevilla) generó muchas dudas a la medular granadinista. Además, la profundidad que daba el ex rojiblanco Salva Ruiz por la izquierda hizo que las llegadas fueran más visitantes que locales. De hecho, en el primer cuarto de hora Dani Rodríguez gozó de dos claras oportunidades junto a otra de Abdón Prats, que mantuvo un bonito duelo con Germán.

Pero en esta temporada hay un factor que está marcando diferencias. Y es el apoyo de la grada cuando las cosas no marchan bien. La afición, lejos de pitar, levantó a su equipo con aplausos pese a que no estaba viendo el mejor encuentro de los suyos. Un dato que refleja la unión que existe esta temporada…hasta el momento. Y como no podía ser de otra forma, el Granada CF fue uno totalmente diferente desde ese momento. Puertas comenzó a entrar en juego desde la mediapunta, Vadillo inició su particular carrusel de desbordes y Pozo a levantar a la afición con sus acciones a toda velocidad.

Pese a ello, las ocasiones no eran demasiadas claras y tan sólo destacó un remate de cabeza de Adrián Ramos a saque de esquina botado por Álvaro Vadillo que se marchó fuera. Se comenzaba a ver a un equipo más vertical, que buscaba sorprender a su rival a la contra cada vez que robaba el cuero. Hasta que llegó la jugada del partido.

Corría el minuto 30 cuando una bonita acción elaborada desde atrás por Álex Martínez con taconazo previo de Puertas, le llegó a Vadillo que tras encarar a su rival se plantó en la frontal y lejos de disparar, cedió de tacón a Pozo que, desde la media luna, alojó el cuero lejos de Reina. Un auténtico golazo que tranquilizó a los de Diego Martínez.

Sin embargo, el Mallorca siguió a lo suyo. Tocó con criterio y entró por ambas bandas. Así llegaron las dos oportunidades más claras de los bermellones antes del descanso. Dani Rodríguez y Aridai pudieron empatar o incluso adelantar al Mallorca pero al Granada de esta temporada marcarle un gol en la primera mitad es misión casi imposible pues nadie hasta el momento lo ha conseguido. Y así se llegó al receso con una ovación de la grada a sus jugadores y una pitada al colegiado al no ver una agresión de Salva Sevilla a Montoro, acción difícil de ver por cierto.

Tras el asueto, las sensaciones fueron mejores con respecto al inicio del choque. Se tuvo más el balón en los primeros minutos, apostando por una mayor circulación de balón pero sin gozar de claras ocasiones de gol. Montoro no era el de otras jornadas y eso se notó sobre todo porque sin balón, el valenciano sufre. No así San Emeterio, que mantiene una línea de regularidad aportando un desgaste físico fundamental para sostener a su equipo en los peores momentos.

Había jugadores en el campo con cualidades para romper el partido a la contra, y así fue como se buscó sorprender al rival, que poco a poco fue encerrando al Granada en su campo. Pero Martínez ha sabido inculcar a sus jugadores un espíritu de sacrificio que la afición aprecia, de ahí cuando hubo fases del choque con llegadas del rival, lejos de pitar como ocurría la pasada campaña, apoya y eso los jugadores lo notan. Se dio en el primer tiempo y también en un segundo acto menos atractivo en el que mantener la renta era la principal premisa.

El choque se trabó con demasiadas interrupciones y ahí los rojiblancos tiraron de oficio, sabiendo sufrir sin balón y siendo competitivos. Valores que los entrenadores saben apreciar y no tanto los aficionados. Los de Vicente Moreno tuvieron opciones de empatar sobre todo en una acción de Lago Junior que Salva Ruiz no acertó a materializar. Pero era el día de sonreír tras sufrir. Un clásico de esta categoría.

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